PON
C O L O R
A LAS
PALABRAS



Nuestro cerebro tiene la capacidad de procesar la información que le llega a través de los sentidos e integrarla después con toda una serie de engramas mnésticos que permanecen grabados en él, de tal manera que la sensación olfativa, visual, táctil, auditiva o gustativa inicial se convierte en toda una experiencia.

Los colores pueden ser hirientes y gritones o suaves como un susurro, y las palabras pueden ser brillantes o grises. Hay sustantivos que evocan el rojo y adjetivos a los que le va el azul, adverbios malva y verbos anaranjados.

Cuando leemos un texto, el autor nos coloca automáticamente en un entorno físico que tiene un determinado tono, una luz, una textura, además de las imágenes que nos sean sugeridas por las descripciones puntuales de los personajes, sus rostros, su figura, sus manos, o de los paisajes: un puerto, un bosque, una calle, interiores sombríos o acogedores, lujosos o humildes... Pero, con todo, cada uno de nosotros imagina esos rasgos, esos entornos según sus propias vivencias, según su memoria personal, única e intransferible.

La propuesta de Almiar es ponerle color al texto que propongamos, con cualquier técnica plástica, desde el dibujo al colage, la fotografía o la distorsión de la imagen. Ver cómo han reverberado las palabras en las áreas visuales del cerebro de nuestros visitantes...


Carmen López León
enero 2003



PON COLOR A LAS PALABRAS
Conclusiones


Hace unos meses, propusimos a nuestros visitantes que pusieran color a las palabras de los textos de tres grandes autores de habla española.

Primero, fue un doliente poema de amor sin esperanza de Pablo Neruda.

Después, una vibrante descripción de la eclosión de la naturaleza en la ubérrima vegetación levantina y en los sentidos de una doncella que empieza a identificar la pasión, en un párrafo del alicantino Gabriel Miró.

Por último, la fuerza ancestral de las culturas mediterráneas en la fértil recreación del mundo antiguo de la mano del inolvidable Terence Moix.

Y en los tres casos, nuestros amigos nos han enviado interesantes imágenes que plasmaban la emoción que les producían los textos.

Y lo más interesante: realmente las palabras tienen un color. Ved si no el resultado de la propuesta.

Las de Pablo Neruda son azules, grises y negras, fríos colores del anochecer, de la soledad y el desamor. Las de Gabriel Miró son verdes y amarillas, colores cálidos de la primavera, del sol, de la luz juvenil, del mediodía. Y el color de las palabras de Terence Moix es indudablemente el rojo pasión, fuego, y crepúsculo.

Agradecemos pues a todos y todas la colaboración que nos han prestado para encontrar el color a las palabras.


Carmen López León
octubre 2003

LAS IMÁGENES QUE HAN PUESTO EL COLOR A LAS PALABRAS DE:

PABLO NERUDA | GABRIEL MIRÓ | TERENCE MOIX

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