por
ANTONIO GARCÍA FRANCISCO

El humor es la mejor medicina que se ha puesto a disposición de las personas. Y tiene una grandísima ventaja sobre todas las demás que hay en farmacias, boticas y laboratorios: es la más barata de todas las que podamos imaginar. Y no tiene ni contraindicaciones ni efectos secundarios.
Tiene propiedades similares al vino cuando nos da sentimientos alegres; se asemeja a los antidepresivos cuando nos aleja esa morriña que nos invade de vez en cuando; imita a las vitaminas, porque nos da fuerzas para olvidarnos de las penas... ¡y no duele cuando se toma!.
Vemos a diario cómo en las situaciones más serias surge el humor: ¿alguien ha dejado de sonreír al escuchar los «eslóganes» contra la guerra de Iraq en las manifestaciones? ¿Y quién no ha oído alguna vez un chiste del denominado «humor negro«? ¿O de curas, monjas, militares, políticos, fusilados... ¡Hasta de la muerte nos reímos...! Claro, que de los chistes y las bromas, del humor no se libra ni Dios. Y hablando de medicinas y de humor ¿hay alguien que no haya oído alguna vez un chiste que comience con la frase «doctor, doctor...».
El humor nos diferencia de los animales. ¿Alguien recuerda el argumento de esa gran novela de Umberto Eco titulada El Nombre de la Rosa? No, no nos equivoquemos, el argumento no gira en torno a las luchas doctrinales entre franciscanos y benedictinos, ni en torno a los asesinatos que se cometen en un perdido monasterio medieval, sino que gira alrededor de un pretendido libro de Aristóteles en el que se establecía que la risa es el único rasgo que diferencia al hombre de los animales. Y yo creo que es verdad: ningún animal ríe.
La risa, el máximo exponente del humor, del buen humor, se entiende, es innata al hombre. Los niños la utilizan como forma de comunicación para expresar su agrado, los viejos la usan para criticar; hay quien no sonríe jamás (peor para ellos) y hay quien se ríe de todo. También hay quien ríe de miedo, o de terror, y así también comunican algo. Pero todos, todos los que ríen, todos los que tienen humor, todos, hacen su vida más llevadera. De eso no tengo dudas.
Hagamos del humor, de la risa, un motivo más para ser felices. Y para ello, nada mejor que esta tribuna para hacer aparecer algunas gotas de ese elixir que ha de hacernos más llevadero nuestro paso por este valle de.... ¿lágrimas?... Pues sí, de lágrimas, que yo también he llorado de risa alguna vez.
Había pensado comenzar con algunos de esos textos que llegan sin parar a la bandeja de entrada de mi correo electrónico, pero para demostrar lo dicho, aquí van unas caricaturas de D. José María Aznar, Presidente del Gobierno Español, que me aseguran aparecieron en la prensa mexicana (*) con motivo de la visita de tan ilustre huésped para reclamar el apoyo del Presidente Fox a la causa de Bush, Blair y del propio Asnar (o Asnal, o Ansar, o como se llame). En la primera, se le compara con el general Millán Astray, el fundador de la Legión Española, «los novios de la muerte». La otra habla por sí misma.
Gracias y..., ¡sonría, por favor! Es bueno para su salud y para la de los demás.





José María Millán
Aznar Astray




























Lo que circula por la red...


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(*) Las caricaturas a las que se refiere el autor fueron publicadas por
el diario mexicano La Jornada, en su n.º del 20 de febrero de 2003




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