EL ENCANTO DE LA HISTORIA Y
LAS MATEMÁTICAS

por
Antonio García Francisco


¡Se acuerda alguien de Peláez? ¡Síííí, ése mismo! ¡El contable, el que presumía hasta hace poco de...! Pues resulta que me lo he encontrado este pasado mes de julio en la playa.

El hombre no es el mismo. Me ha contado que en su oficina le han estado haciendo todo tipo de juegos matemáticos con calculadoras que le han dejado ligeramente descolocado. Él no se lo explica y lleva quince días bajo la sombrilla dándole vueltas al asunto para averiguar de dónde han sacado esos incultos tanta “sabiduría”. Ahora le ha dado también por estudiar Historia.

Por pasar el rato nada más, lo prometo, sin intención de machacarle la neurona al pobre hombre, le he propuesto unos ejercicios matemáticos curiosos y entretenidos, muy sencillos, y el bueno de Peláez, ayudado de su calculadora, los ha resuelto a la primera y sin complicaciones.

Como estamos en época veraniega y muchos tienen tiempo para ello, aquí les dejo los problemas. Si los resolvió Peláez, ¿va usted a ser menos, amable lector?

Olvídese de los trenes que salen simultáneamente de A hacia B a velocidades X e Y respectivamente y se cruzan en... Olvídese también de los estanques que se llenan con dos grifos que arrojan un caudal de C y D respectivamente mientras que el orificio del desagüe permanece abierto y deja escapar un caudal de E litros por segundo. Relájese, juegue con las cifras y descubra su magia. Utilice la calculadora, pero sobre todo, utilice usted su inteligencia; no se menosprecie: por poca que sea, le aseguro a usted que es muy, pero que muy superior a la del artefacto que tiene entre las manos. Casi me atrevería a decir que muy superior incluso a la del pobre Peláez.

En fin, ahí quedan los ejercicios (¿no se habrán olvidado de cómo se ven las soluciones, verdad?). Les deseo que disfruten de ellos y de sus vacaciones veraniegas, quienes las disfruten en esta época, por supuesto.

Felices vacaciones.



CURSO DE HISTORIA

El siglo V había cumplido 22 años. Hacía 2 años que los francos habían reconocido rey a Faramondo. El pueblo estaba satisfecho de haberlo elegido en lugar de Teodosio, emperador de Oriente.

En efecto, 3 años después, Teodosio prohibiría a sus súbditos el arte del teatro y la adoración de estatuas. Un año más tarde, los vándalos invadieron las islas Baleares y lo arrasaron todo a su paso, saqueando e incendiando las aldeas.

La situación no era mucho mejor en el resto de Europa. Los hunos amenazaban el Occidente. Por fortuna para nuestros antepasados, unos 27 años después Atila era enterrado por sus propios guerreros. Su cadáver fue amortajado con sus mejores atavíos, colocado en un ataúd de hierro dentro de otro de plata, y éste a su vez, encerrado en un féretro de oro.

Si volvemos a los francos, éstos habían cambiado de rey 25 años antes, cuando Clodio sucedió a Faramondo. Pasaron 1560 meses de tranquilidad relativa, en los que Clodio cedió el trono a Meroveo, fundador de una dinastía. En ese mismo período, su hijo ascendió al trono con el nombre de Childerico I, antes de transmitir la corona al soberbio Clodeoveo, a quien no le agradaba doblegarse ante nadie; antes de cumplirse esos 1560 meses, ocuparía el trono su hijo Childeberto I, antes de que éste transmitiera la corona a su hermano Clotario I.

El año aquél marcó el comienzo de una era sangrienta. El propio Clotario I, al subir al trono había mandado ejecutar a sus dos sobrinos y, 24 meses más tarde, hacía quemar a su propio hijo Crammo, junto a su mujer y sus hijos.

Curiosa familia ésta en la que 6 años después, Cariberto, que había recibido la corona de su padre Clotario I, había de escuchar un violentísimo sermón del obispo a quien la posteridad había de conocer con el nombre de San Germán. Le acusó de incesto, sacrilegio, blasfemia y adulterio entre otras minucias.

Las mujeres de la familia no fueron más inocentes que sus maridos. Así, 52 semanas más tarde, “la rivalidad entre Brunilda y Fredegonda habría de sumir a Francia en una era de asesinatos y desmanes”, según nos cuenta un cronista.

Veamos qué ocurría en Oriente.

Mahoma nacería 3 años más tarde, en el año en que su padre cumplía los 59 años. ¡Qué destino le deparaba al profeta cuando se piensa que su padre, hijo de esclavos, había nacido casi 2 años después de que Clodoveo eligiera París como capital en la que sentar sus reales, dedicada a la memoria de la batalla de Tolbiac en la que había resultado vencedor 676 semanas antes!

La fecha de esta batalla es tanto más memorable cuanto que se libró el día en que se cumplía el 20 aniversario del incendio de la biblioteca de Constantinopla, que causó la pérdida de 120.000 volúmenes de valor incalculable, entre ellas las obras de Homero escritas en letras de oro.

Por fortuna, el viejo Meldelynn, más conocido como Merlín el mago, y que había nacido 70 años antes, se había negado a enviar a Constantinopla sus notables obras matemáticas.

Además, Merlín ya se hizo famoso a la edad de 14 años al burlarse de la autoridad del Papa León Magno.

Y a propósito: ¿en qué año cometió Merlín tal sacrilegio?

S
OLUCIÓN:

Lo lamento. Este divertimento me lo ha enviado por correo electrónico mi primo Olsen Ángel (Hielo para los amigos), pero sin solución. Me ha prometido que me la dará en Septiembre o en Octubre, cuando vuelva de un largo viaje que realiza por Europa... Y yo la traeré tan pronto como la tenga. Baste saber que el bueno de Peláez la ha hallado. ¿Acaso va usted a ser menos, amable lector? ¡Pues manos a la obra!

Y ahora... ¡Una tontería matemática: LAS AMAZONAS!


Lo advierto: es otra tontería más de mi primo Olsen Ángel, pero es graciosa. Es una tontería, lo advierto. Pero tiene su aquél, que diría el andaluz.

Imprescindible: una calculadora. Sin el uso de este infernal aparato es absolutamente imposible hallar la solución, la cual esta vez sí que tengo.

¿Se animan?

¡Vamos allá!

Resulta que las famosas amazonas tenían una fuerza armada muy estructurada. Se dividía la misma en cuerpos de ejército, regimientos y batallones.

Había 84 batallones de 84 amazonas cada uno; en su conjunto estaban bajo el mando de un estado mayor de 7 combatientes, y constituía un regimiento, de los que había 3 en total.

Cada 3 regimientos formaban un cuerpo de ejército, de los que había 24.

Cada ejército tenía una generala.

Cuando calcule el total de mujeres combatientes conocerá igualmente la isla griega que defendían.

SOLUCIÓN: Créanme, tengo la solución de este problema pero, la verdad, ¿para qué la voy a dar si en el próximo número tengo que dar la del Curso de Historia? Mejor lo dejamos y doy las dos soluciones a la vez. Vamos, amables lectores, un pequeño esfuerzo y ¡adelante!. Y les recuerdo: en este caso de las amazonas, es absolutamente imprescindible el uso de la calculadora. Si no es con ella, la tontería no tiene gracia. Una pista: a veces lo que buscamos al derecho está al revés. Saludos y feliz zumo de neuronas.




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