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por

Antonio García Francisco
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ADIVINANZAS (I)


Adivinanzas. Sí señor, hoy tocan adivinanzas.

¿Recuerdan ustedes, pacientes lectores, cuando nos decían de pequeños aquello de oro parece, plata no es, el que no lo adivine tonto es?

Pues algo parecido es lo que vamos a ver hoy. Al final dejaré las respuestas, pero... ¡tiene tan poca gracia leerlas sin estrujar un poquitín las neuronas! Vamos, ánimo, que no se diga que no se ha podido resolver estas adivinanzas. Les anticipo que estas son las facilitas. Las próximas, ya serán para profesionales.

Ánimo y al toro, que es una mona.




En primer lugar, una adivinanza clásica: la travesía del monje.

En la orilla de un río se encuentran un monje que se hace acompañar por un lobo, una cabra y una lechuga. Para cruzarlo no hay más que un bote de remos, tan pequeño que únicamente caben en él el monje y a uno solo de sus compañeros de viaje (el monje era un anacoreta que llevaba varios años en soledad, no es de extrañar, pues, la compañía de la lechuga).

¿De qué manera puede hacerse la travesía, para evitar que el lobo se coma la cabra, o ésta a la lechuga, durante la ausencia del monje? Aclarando: Si el lobo se queda solo con la cabra se la come, si la cabra se queda sola con la lechuga se la come, ¿cómo debe organizar la travesía el monje?

El monje pasa primero la cabra, la deja en la otra orilla y regresa por el lobo, al cruzar deja al lobo y vuelve con la cabra, deja la cabra y cruza con la lechuga, deja la lechuga con el lobo y regresa a buscar la cabra.



Vamos a ver una de las que mi abuelo utilizaba para tomarme el pelo. No sufra el amable lector: es sencilla, propia para niños.

Yendo yo hacia Villavieja
me crucé con siete viejas.
Cada vieja llevaba siete sacos,
cada saco siete ovejas.
¿Cuántas viejas y ovejas iban para Villavieja?

Solución: Ninguna. YO era quien iba hacia Villavieja y ME CRUCÉ con las viejas QUE VENÍAN de Villavieja.



Ahora, una un poquito más difícil, pero de las que más me gustan: de caballeros (siempre dicen la verdad) y escuderos (siempre mienten). Éste es un clásico:

Un prisionero está encerrado en una celda que tiene dos puertas; una conduce a la muerte y la otra a la libertad.

Cada puerta esta custodiada por un vigilante, el prisionero sabe que uno de ellos es un caballero que siempre dice la verdad, y el otro es un escudero que siempre miente. Pero no sabe cuál es cada uno.

Para elegir la puerta por la que pasará sólo puede hacer una pregunta a uno solo de los vigilantes ¿Cómo puede salvarse?

La pregunta podría ser: ¿Sí yo le pregunto al otro guardián por qué puerta tengo que salir qué me respondería?. En el caso de que estemos hablando con el que siempre miente te diría «El otro guardián te diría que la puerta por la que debes salir es... (la puerta falsa)». En el caso de que le preguntes al otro te diría algo así «El otro guardián te diría que la puerta por la que debes salir es...» (la puerta falsa). De esta manera sólo deberás preguntarle a cualquiera de los dos y escoger la puerta opuesta a la que ellos te indiquen.




Este me lo ponía mi padre cuando yo tenía doce años. Sinceramente: me volvía loco, pero me burlé de todos mis compañeros de colegio y después en la universidad, concretamente en la facultad de Derecho.


Un hombre deja al morir una herencia de 35 mulas para que se la repartan sus tres hijos.

En el testamento se especificaba muy claramente que la mitad de la herencia la dejaba al mayor, al mediano le dejaba la tercera parte y el mas pequeño la novena parte.

El notario se volvía loco con las partijas, pero dio con la solución. Su manera de proceder fue poco ortodoxa, pero eficaz.

Reunidos los tres herederos, les dijo así: puesto que 35 mulas no se pueden dividir exactamente por la mitad, ni por la tercera parte ni por la novena, yo os regalo la mía, ahora tenéis 36 mulas por lo que los tres saldréis ganando.

Tú por ser el mayor te llevarás la mitad de 36, es decir 18 mulas. A ti, por ser el mediano, te toca la tercera parte, 12 mulas. Y tú por ser el pequeño, según los deseos de tu padre, heredas la novena parte, es decir, 4 mulas.

Ahora ya tenéis los tres vuestra herencia, y como 18 mulas del mayor + 12 del mediano + 4 del menor =34 mulas, resulta que sobran dos mulas, por lo que yo recupero la mía y me quedo también con la otra por resolver vuestro problema.


¿Cómo es esto posible?


La suma de los porcentajes de la herencia es 1/2 + 1/3 + 1/9 = 17/18 por lo que al hacer el reparto de las 35 mulas habrían sobrado 1/18 de éstas, que es el equivalente a una mula entera y parte de otra. Esta parte incompleta de mula es la que se reparte de más entre los hermanos para que se puedan llevar mulas enteras, y la otra mula de sobra junto con la del notario son las dos mulas que se lleva éste.


Una variación del mismo tema: el padre deja 17 mulas y las mismas condiciones de división. El notario pone una, con lo que ya son 18.

El mayor se lleva la mitad: 9 mulas. El mediano se lleva la tercera parte de 18 mulas: 6 mulas. El pequeño se lleva la novena parte de 18 mulas: 2 mulas.

Tenemos pues: 9 + 6 + 2 = 17 mulas.

Entonces el notario coge su mula y se la lleva. Ha cumplido con su cometido y ya solamente le queda cobrar sus honorarios.

¿Cómo es esto posible? Muy sencillo: porque los notarios no trabajan gratis.



Y para terminar (por hoy) ¡el acertijo de la rana! ¡El maravilloso acertijo de la rana! ¡Mi querido acertijo de la rana! ¡Me encanta el acertijo de la rana! ¡Me entusiasma el acertijo de la rana! ¡Me pirro por el acertijo de la rana!

Este es el acertijo de la rana:

Una rana cae en un pozo. El nivel del agua está a 10 metros del borde del brocal. A causa de las corrientes subterráneas de agua, todos los días sube el nivel dos metros, pero todas las noches baja uno, de manera que por la mañana está un metro más alta que el día anterior. La rana se da cuenta del detalle y se limita a flotar en la superficie a la espera de poder salir. ¿Cuántos días tardará en lograr su objetivo?

Nota: no voy a dar la solución. Sólo diré que no es 10 días. Sugiero coger papel y lapicero, dibujar un pozo, una rana y hacer un poco de jugo de neuronas.

Saludos cordiales,



Nota final: las soluciones están escritas con letras rojas sobre fondo rojo.
Basta seleccionar el párrafo de las mismas y cambiar el color de unas o de otro.





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