Navidad...

por

Antonio García Francisco
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Llegan esas jodidas y entrañables fiestas navideñas: comienzan cuando los grandes almacenes lo deciden, en España El Corte Inglés nos anuncia que han llegado el día 9 de diciembre.

Y se nos echa encima un sinfín de ingestas desordenadas de comidas de empresa, licores de hierbas y copas variadas; siguen con dulces, licores de hierbas y copas variadas; continúan con cenas familiares, licores de hierbas y copas variadas; vienen a continuación la cena de Nochebuena, con dulces, turrones, mazapanes, licores de hierbas y copas variadas; una semana más tarde tenemos la cena de Nochevieja, con dulces, turrones, mazapanes, licores de hierbas y copas variadas; el día de Añonuevo nos comemos las sobras de los días anteriores, los dulces, turrones y mazapanes que sobran, bebemos licores de hierbas y copas variadas; aguantamos hasta el día de Reyes, con dulces, turrones, mazapanes, roscón, licores de hierbas y copas variadas...

Pero antes, nos habremos dejado la paga de noviembre, la extraordinaria de diciembre y algún anticipo que hemos pedido en la empresa, para comprar regalos, juguetes, dulces, mazapanes, turrones, langostinos, cordero, cava o sidra, va en gustos y nacionalismos, licores de hierbas... y bicarbonato para el maltratado estómago.

¡Y llega el feliz momento en que los grandes almacenes, en España El Corte Inglés, nos dicen que la Navidad se ha acabado y han llegado las rebajas!

El poco dinero que nos queda, nos lo fundimos en las rebajas, donde adquirimos restos de la moda de invierno que el año que viene no podremos estrenar porque habremos engordado (nosotros diremos que la ropa ha encogido), pero no hay que preocuparse: enseguida nos viene el día del padre, el 19 de Marzo, donde nos recomiendan que compremos los miles de regalos que han almacenado para que nosotros festejemos a nuestro padre, a los José, a los Jose, a los Pepe, a las Pepa... y sin querer quererlo nos hemos metido en Semana Santa: ¡Viaje, viaje, viaje, viaje! ¡Consuma, consuma, consuma, consuma! ¿Usted consume mucho? ¡Usted es muy feliz! ¿Usted no consume? ¡Usted no es feliz!

Y lo que le quede, gástelo en un bonito regalo el día de la Madre, el primer domingo de Mayo, que para eso tenemos nuestros almacenes con más y más productos que nunca para que su señora madre encuentre el punto exacto de la felicidad con ese cachivache inservible que usted le va a regalar.

Y ya que estamos en mayo, tenemos las bodas, las comuniones... ¡gaste! ¡Consuma! ¡Regale...!, que nos acercamos a las vacaciones de verano y nuevas rebajas para que usted nos traiga sus ahorros y se lleve los restos de la moda de verano que el año próximo tampoco podrá estrenar porque o bien usted ha engordado o bien las prendas han encogido... Y no olvide darse prisa en ahorrar para el día del Pilar, 12 de Octubre, donde podrá regalar a todas las Pilar que conozca o que se invente.

Nos metemos en noviembre, pasa el día de Todos los Santos, recuperamos miserablemente nuestra economía hasta Diciembre, pasa la Inmaculada el 8 y... ¡YA ES NAVIDAD EN EL CORTE INGLES!

¿No son jodidas y entrañables estas fiestas navideñas? O, mejor dicho, ¿no son jodidamente entrañables?

En fin... ¡qué le vamos a hacer, la vida es así!

Aquí les dejo, amables lectores, algunas muestras de humor navideño que han llegado a mi bandeja de entrada.

Saludos cordiales,


Solácese en la cocina: Pavo al tequila

La siguiente es una receta de cocina especial para que la cocinen esta Navidad: Cómo cocinar un pavo al tequila en 20 pasos.

Paso 1: Vaya a comprar un pavo y una botella de tequila.
Paso 2: Tómese un trago de tequila.
Paso 3: Ponga el pavo en el horno.
Paso 4: Tómese otros dos tragos de tequila.
Paso 5: Ponga el grado a 180 hornos.
Paso 6: Tómese tres tequilos más de trago.
Paso 7: Horna el prendo
Paso 8: Tómese cuatro tequilos más de traguila.
Paso 9: Peva el mato.
Paso 10: Tequila otra botella de traer.
Paso 11: Inserte pavo en el termómetro.
Paso 12: Tequílese sirva de copa.
Paso 13: Hornee el tequilo por cuatro pavos.
Paso 14: Saque el horno del pavo.
Paso 15: Saque el horno del pavo.
Paso 16: Pave el piso del levante.
Paso 17: Repave el relleno.
Paso 18: Consígase otra tequila de botila.
Paso 19: Móngase la pesa y tómese una copa de Pavila.
Paso 20: Bendiga la dicción, cómase (¡Hic!) y ¡psese lissssssto!(¡Hic!)

¡Deliciosssssso! ¡MMMMMMmmmmmm! ¿Otro Tequila? ¡Viva el pavo!



¿Existe Santa Claus?


1. Ninguna especie conocida de reno puede volar. No obstante, existen 300.000 especies de organismos vivos pendientes de clasificación y, si bien la mayoría de ellas son insectos y gérmenes, no es posible descartar completamente la posible existencia entre ellas del reno volador que sólo Santa Claus conoce.

2.
Hay unos 2.000 millones de niños (considerando únicamente a las personas con menos de 18 años) en el mundo. Pero dado que Santa Claus no parece que se ocupe de los niños musulmanes, hindúes, judíos y budistas, la cifra se reduce a un 15% del total (unos 378 millones, según las estadísticas mundiales de población). Según estas estadísticas, se puede calcular una media de 3,5 niños por hogar, por lo que estamos hablando de unos 91,8 millones de hogares (suponiendo que en cada uno de ellos, haya al menos un niño que se haya portado bien).

3.
Santa Claus dispone de 31 horas en Nochebuena para realizar su trabajo, gracias a los diferentes husos horarios y a la rotación de la tierra (se supone que viaja de este a oeste, lo cual parece lógico). Esto supone 822,6 visitas por segundo. En otras palabras, en cada hogar cristiano con un niño bueno, Santa Claus tiene una milésima de segundo para aparcar, salir del trineo, bajar por la chimenea, llenar los calcetines, repartir los demás regalos bajo el árbol, comerse lo que le hayan dejado, trepar otra vez por la chimenea, subir al trineo y marchar hacia la siguiente casa. Suponiendo que cada una de estas 91,8 millones de paradas esté distribuida uniformemente sobre la superficie de la tierra (lo cual es falso, pero puede valer para los cálculos), hay 1,2 Km. entre casa y casa. Esto da un recorrido total de 110 millones de Km., sin contar lo necesario para las paradas a hacer lo que cada uno de nosotros haría al menos una vez en 31 horas. Se deduce de ello que el trineo de Santa Claus se mueve a unos 1.000 Km. /seg., 3.000 veces la velocidad del sonido. Como comparación, el vehículo fabricado por el hombre que mayor velocidad alcanza, la sonda espacial Ulises, se mueve a unos míseros 43 Km/sg. Un reno convencional puede correr a una velocidad punta de unos 24 Km. /h.

4.
La carga del trineo añade otro elemento interesante al estudio. Suponiendo que cada niño sólo se lleve un Tente de tamaño mediano (0,9 Kg.), el trineo transportará unas 321.300 toneladas, sin contar a Santa Claus, a quien siempre se le describe como bastante rellenito. En la tierra, un reno convencional no es capaz de transportar más allá de 150 Kg. Aunque el reno volador pudiera transportar diez veces esa carga, no bastarían ocho o nueve, sino que se precisarían unos 214.200 renos. Esto incrementa la carga (sin contar el peso del propio trineo) a unas 353.430 toneladas.

5.
353.000 toneladas viajando a 1000 Km. /seg., crean una resistencia aerodinámica enorme, que provocará un calentamiento de los renos similar al que sufre una nave espacial en su reentrada a la atmósfera terrestre. La pareja de renos que vaya a la cabeza, absorberá 1 trillón de julios de energía por segundo (cada uno). En pocas palabras, se incendiarán y consumirán casi al instante, quedando expuesta la pareja de renos posterior. También se originarán unas ondas sonoras ensordecedoras en este proceso. El tiro de renos al completo se vaporizará en 4,26 milésimas de segundo. Santa Claus, mientras tanto, sufrirá unas fuerzas centrífugas 17.500,06 veces superiores a las de la gravedad. Si Santa Claus pesara 120 Kg. (lo cual es incluso demasiado delgado), sería aplastado contra la parte posterior del trineo con una fuerza de más de 2 millones de Kg.

Por consiguiente, si Santa Claus existió alguna vez y llevó los regalos a los niños en Navidad, ahora está muerto.

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