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Mujeres
Era la tarde
cuando las mujeres de la calle latían de frío en las
veredas.
Cuando el viento del sur entorpecía las claridades
azules del invierno.
Qué malo fue mirarlas simplemente.
Ellas que inventan risas a la noche para amortajar
angustias. Eran ellas, sí
—las mismas que encendían en la memoria diseños de
mujeres desveladas
o antiguas muñecas de loza, decoradas con el whisky o
con el rhum.
Ellas, las que las niñas soñaban de mentira
porque no creían que fueran de verdad, de carne y hueso.
Botas y medias atrayentes, minifaldas abiertas y remotos
secretos.
Cómo nos sorprendimos esa tarde cuando advertimos que
eran ciertas.
No lisa cartulina en las veredas.
Un jazmín en el pecho para intentar pudores inconclusos.
Ellas, pobres, mujeres a la venta ,con una gota azul en
el corazón zurcido de tristezas.
Y el ruido de un balcón con otras que miraban la ironía
alquilada en cada calle..
Autos que iban y venían. Bigotes o caras rasuradas, de
risas y colores.
Y una extranjera blanca, casi azul, que las miraba
absorta,
como si tuvieran que salir corriendo o espantarlas del
mundo.
Ellas, las pobres mujeres de la calle. A la venta.
No fue preciso, no, irse hasta Ámsterdam o a cualquier
lugar lejano de la tierra.
No precisan vidrieras. Están allí al alcance de la mano
con un desvalimiento en andas en medio del tibio
desamparo.
No existen más extrañas vibraciones, sino sólo la
espera.
Una moneda o un billete se extravía en su canto..
Un pan para los hijos, desdibuja la noche del verano.
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ROSA
MARÍA SOBRÓN, nació en Nogoyá (Entre Ríos,
Argentina). Es profesora en Letras y desempeñó su
carrera docente en Victoria, ciudad de la misma
provincia, donde residió largos años de su vida. Desde
hace diez años, vive en Buenos Aires.
Es poetisa, narradora y ensayista. Ha publicado
nueve poemarios, un libro de relatos: La Estación
(Estampas de mi pueblo), recomendado por la Secretaría
de Cultura de su provincia para los colegios. Además
publicó cuatro ensayos sobre poetas argentinos y
españoles. Posee numerosa obra inédita.
Ha recibido numerosos premios nacionales,
provinciales y extranjeros. Destacamos entre ellos:
Primer Premio Senado de la Nación a su ensayo La voz de
la tierra en Gaspar L. Benavento; Primer Premio
Provincial de Poesía; Primer Premio de Poesía del
Litoral y del Noreste Argentino. En el año 2000 fue
declarada Ciudadana Ilustre por el Honorable Concejo
Deliberante de su ciudad natal. En el mismo año recibió
personalmente Condecoración y Diploma de la Academia de
Letras, Artes y Ciencias de Catania (Sicilia). En
diciembre de 2002 recibió primer premio por el cuento La
inundación, segundo. premio por Poemas de Buenos Aires y
premio único por Amelia Biagioni: esplendor y silencio.
Es también Profesora honoris causa por la Academia
de Artes, Letras y Ciencias de Bamberg (Alemania).
N. de R.:
Nuestro agradecimiento a la autora del poema y a Marel Sosa por autorizar a Mar de Poesías la publicación del mismo. Aparece originalmente en la
siguiente página web:
www.marelsosa.com
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