ALMIAR

Margen Cero

n.º 17 - Primera época
julio /agosto de 2004
Selección poemas: Antonio Alfeca





Luis Gilberto Caraballo
Versos de sangre

Me duele la mano izquierda
de tanto tenerlos ahí,
sujetados en los poros
en las venas,
de no dejarlos salir.

Aquellos versos
navegan
me recorren
en las noches.
Y los siento juguetear,
susurrar,
en sus escondites,
y de vez en cuando se asoman,
por las rendijas de mis ojos
y palpan la claridad de la luna.
Me dejan ver lo invisible,
me hacen un velo;
en el imaginario,
en el iris de la estrella blanca
nocturna.

Y con su mirada se alza un vuelo,
donde reposo en la Luna Blanca
y juego con el conejo
acaricio sus orejas con la maga
y se devuelven mudos
a su acuoso órgano, que los aloja
en una alcoba cálida,
con una ventana líquida,
por donde el canto de la noche
desliza,
su voz,
su hipnosis.

Me repito en murmullos.
Estarán serenos, en silencio
oyéndome latir, presentir su ida
sentir el torrente que gotea, y gobierna
y su rojo escarlata.

En esa alcoba
habita el pájaro de mi estrella,
el de mi huida.
Él los resguarda con su vuelo,
los cobija con sus alas blancas.
Sale lleno de versos por las rendijas de mi mirada
se va con la poesía lunar,
a las montañas de las manchas.
Y no puedo evitarlo.
En esta mañana
cuando despierto los encuentro cercanos,
en un dulce sabor
esperando mi voz.
En un aliento de incienso,
habitando la laguna blanca
de la flor amarilla y la mariposa azul,
para hacer su atmósfera silente
en la que tamiza sus aromas.
Y me forma las palabras enhebradas
desde esa alcoba,
mientras el pájaro,
duerme la noche
y anida su vuelo.

Los versos navegan.
Me recorren.
Mi boca, tiembla el olvido árido,
aquella voz se va,
en un preludio
bañada de música,
con la sinfonía roja, y amarilla
azulada;
llena de un manto verde, mantras
del jardín de las flores,
valle azul-morado.
Me duelen
las venas de la mano izquierda
de tanto tenerlos allí.

En esa hora donde el universo
dispone, mover los hilos zurcidos del invisible,
donde somos marionetas
de ese concierto poético
del centro ceremonial
donde hago mi templo,
y los versos van hacia su alcoba cálida,
a su nido, a ver por la ventana líquida
y a saber de la estrella blanca y la noche.
Y es en esa mañana,
donde nacen,
reproducen sus ecos.
Y me voy haciendo poemas, versos
desde el amanecer
y la mano izquierda tiembla,
acaricia,
el vientre
de la musa.
En ese instinto resabiado
de tanto tenerlos ahí
sujetados, en las palabras no escritas, no dichas.
Huelo a flor amarilla
la del bosque.
Y sus pétalos
me abren
su entrega cálida, concertada de lluvia
de la lluvia gitana
que va en su peregrinaje
sembrando sus gotas
humedeciendo la tierra
sembrando versos de nubes blancas.
En esta mañana
en la que no quiero dejar de escribirlos,
dejarlos
en la mano izquierda
de tanto dolerme el alma
los escribo hipnotizado.
Aunque me deja
en un vacío.

Y el pájaro triste mira
agónico, presiente
su muerte,
en ese recuerdo
del vuelo solitario,
con el cual ha de irse esta noche, o en la madrugada
esperando los versos,
en una soledad inacabada.
Ahí adentro en los escondites
cantan los que quedaron
y el pájaro revive su ensueño
su duelo,
y estarán en su vuelo, en el nido de la madrugada.

Me duele tanto la mano izquierda
de tenerlos ahí, sujetados.
La voz se halla calma
de los versos del alma.
Agita en el valle, en el ombligo su trueno
su relámpago, y en ese quehacer poético,
del embrujo,
la deja galopada,
en las sabanas verdes,
en la elipse azul de su morada.
Aquella voz incinera con su palabra,
muda los cantos
en esta velada,
ahí estarán los versos en la alcoba,
con el pájaro
y su mirada.

En una soledad inacabada
no nacida,
de esos versos de sangre, de esos versos de adentro,
en ese poema del alma.
Sé que un día llegaron,
peregrinos del velo.
Ausentes de memoria
para quedarse,
para tatuarme la sangre
con los versos del tiempo
con la palabra no dicha.
Y no se irán aún,
del templo
de la flor roja y amarilla.


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LUIS GILBERTO CARABALLO nació en Caracas, Venezuela, en 1962. Realizó estudios de bachillerato en el Colegio Emil Friedman y egresó de la Universidad Simón Bolívar como ingeniero en computación.
Ha desarrollado una intensa actividad artística desde 1983, con diversas exposiciones individuales y colectivas. La pintura es, de hecho, su principal actividad.
El modus vivendi de la obra de Luis Gilberto Caraballo regala la posibilidad de experimentar la creación desde el ser más íntimo, despojado, desnudo. Es una obra que no sólo se recibe de modo visual, sino que también se experimenta desde planos sensoriales-existenciales; siendo esto posible desde las honduras más atávicas del ser humano. En resumen, no es una obra para mirar sino para vivir.


Con el poema aquí reproducido, el autor ha ganado el XII Concurso Internacional de Poesía en Sao Paulo. Recientemente se ha editado su libro Idiosincrasias en portugués y español, una publicación «muy sencilla y limpia», en sus propias palabras.

Contactar con el autor: luigcarr535[at]cantv.net

Ilustración poema: Abstract Green Red by CopyrightFreePhotos CopyrightFreePhotos.HQ101.com - Own work by uploader [1]. Licensed under Public Domain via Wikimedia Commons.




Sumario del n.º 17 de Mar de Poesías (2004):

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Separata publicada en el n.º 55 (noviembre/diciembre de 2004) de la
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