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Leyenda
Miguel
Baquero
Cuenta la leyenda que, en el año 137 a.C., una legión romana al mando del
general Décimo Junio Bruto llego ante el río Limia. Tras la breve corriente de
agua se extendía la Gallaecia, un inmenso territorio por conquistar.
—¡Adelante!
—gritó el general, mientras descendía por el ribazo hacia la orilla.
Pero Décimo Junio sintió a sus espaldas el callar de tambores, entrechocar de
hierros, pifiar de caballos, las señales propias de un ejército que duda y
retrocede. Sabía las causas de aquella vacilación. Las había estado oyendo desde
hacía un mes.
—La Gallaecia
—susurraban los más veteranos—, está llena de oro, sí, pero ¡ay
del que cruce el río Limia! Perderá la memoria y nunca más volverá a ser quien
fue.
Así había oído una noche en que, cerradas las tinieblas, se acercó a un fuego en
torno al cual comían su rancho los legionarios. Oyó entonces, oculto en las
sombras, aquella lúgubre voz del veterano, punteada por el lejano aullido de los
lobos, y vio, a la luz crepitante de la hoguera, cómo la soldadesca, otrora
fiera y aguerrida en la lucha contra el bárbaro, se contraía temerosa y
asustadiza. Cómo cada soldado buscaba el contacto con el vecino; cómo a todos
estremecía y llenaba de pavor la idea de acabar errantes por los montes, igual
que lobos, olvidada su patria, su religión, su lengua...
—¡Panda de...!
—murmuró el general Décimo Junio, y se metió decidido en el agua.
Una vez en la otra orilla alzó la voz y comenzó a gritar los nombres de los
decuriones, con toda la genealogía de su familia; nombró también a todos sus
esclavos, sin olvidar uno; y recitó, por último, toda una rapsodia de Homero.
Los legionarios se miraron entre sí y poco a poco fueron bajando al río. Al fin,
se alejó el ejército por el territorio adelante, entre el retumbar de los
tambores, el pifiar de los caballos, el entrechocar de los hierros. Décimo Junio
Bruto, a la cabeza, sonreía orgulloso, aunque con cierta frialdad porque, de
pronto, no se acordaba del nombre de la tribu bárbara contra la que debía
dirigirse, ni cómo exactamente se llamaba el emperador a cuyas ordenes combatía,
ni qué era un emperador, ni...
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MIGUEL BAQUERO
es
escritor y redactor jefe de la
Revista
Literaturas.com
Lee otro relato de este autor:
Un mensaje para
el emperador

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