La sombra
de cien años

Fernando Mollá
Fotografía: Pedro M. Martínez

 


Me he sentado a la sombra de cien años
Y me he abandonado a la
Inspiración de las musas ya muertas.
Sombra fresca y casi  retadora
Porque no adormece con la pesadez del opio,
Pero transportado allá,
Cien años atrás, entre ellos
Me he sentido un intruso.

Sin embargo:
Me regaló una mirada Unamuno,
Y me he sentido inconformista.
Un poema me dedicó Machado,
Y como a Leonor me enamoró su verso.
Me calé la boina ajada de Baroja,
Y sentí su muerte como mía, y
A lo tonto me ha empapado
la lluvia fina de su país vasco.
Me probé el traje de diplomático
y me desesperó la impaciencia de Ganivet,
y como a Azorín se me disfraza el alma
de columnas en la prensa.
Pero no estuve allí, y confundido,
Termino por no saber quién soy.
De pronto siento en la frente un cosquilleo
Tierno y pálido.
Es como un beso, y son
Las musas de hace cien años, que
Lejos de morirse estaban dormidas.

 

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