Mirar un cuadro...

sentir una historia

El día después (ver imagen)

EDVARD MUNCH
(1863-1944)


El pintor noruego Edvard Munch es considerado un precursor de la tendencia expresionista en el arte moderno. Ha sido reconocido como un innovador trascendental que parece inspirar particularmente a los pintores actuales.

En pocos artistas las fuerzas instintivas e inconscientes han sido tan poderosas y contradictorias y también, en muy pocos, ha sido tan lúcida y valerosa la mirada interior.

En su manifiesto artístico redactado en Paris en 1889 escribió: «No pintaremos más interiores con hombres que leen y mujeres que tejen. Queremos pintar seres vivos que respiran, sienten, sufren y aman. La gente se va a dar cuenta de que es algo casi sagrado y se va a quitar el sombrero como si estuviese en una iglesia».

Munch fue uno de los primeros artistas que pintó la enajenación de los hombres en las ciudades modernas. Su obra más conocida, El grito, es el silencio del hombre errante en las ciudades sin alma y frente a un cielo deshabitado.

La obra que presentamos: El día después, es un óleo sobre lienzo pintado en 1895 y que se exhibe en la Galería Nacional de Oslo.

Pertenece a la primera época, la del realismo, cuando Munch todavía intentaba ceñirse a las convenciones pictóricas de su tiempo. La composición está equilibrada y aunque la figura se presenta en un plano horizontal, el paralelismo de las líneas verticales marcado por el cabello que se derrama, el brazo que cae de la cama y la falda colgando producen una sensación de derrota y abandono difícilmente olvidable. La verticalidad de las botellas sobre el plano de la mesa refuerza visualmente esta idea, rompiendo asimismo la horizontalidad.

La gama ocre de toda la pintura ofrece al espectador una sensación de entorno anodino y vulgar, un entorno indiferente, que preludia la aparición de los «no lugares» de la gran ciudad, intercambiables por su desnudez y falta de identidad personal.

Destaca la irregularidad de las manchas de luz que configuran las ropas de la cama y la camisa de la mujer enmarcando su rostro pálido y agotado. Se supone una claridad lechosa de amanecer que no llega a despertar a la durmiente, demasiado hastiada para abordar la llegada del nuevo día.

Aún tratando Munch de ceñirse al academicismo de la escuela parisina donde todavía imperaba el impresionismo, se aprecia ya en esta obra la firmeza del manchado que huye del detalle para trasmitir la sensación de soledad y vacío existencial.


Carmen López León



TEXTOS RECIBIDOS


SIN TÍTULO

En ese brazo que pende en el vacío se resume el éxtasis de un
momento sublime. Dos vasos y una ausencia nos dicen que ella no estuvo sola, que vivió, agitada, el envite de una conciencia perpleja. También ella ahora está fuera del espacio, vagando al otro extremo de su brazo inerte. Petrificada tras esa mano que parece una garra animal conjurada por el silencio.

Fue un acto breve, quizá precipitado, pero en el abandono de su melena
azabache descansan los dedos de su amado, amada, como prendidos para siempre en un laberinto inaccesible.

Ahora, nada ni nadie puede alcanzarla, tocarla es imposible. Ella viaja en el instante como quien vende sonetos de amor en el desierto, sumergida en el absurdo, oculta tras los visillos de una realidad ficticia. Parece ser y no es, evadida por congelación en un cuadro que es un reflejo de lo que pasó e ignora el presente. Esa mujer es la expresión de un espejismo materializado en los ojos del espectador.


LLUÍS EDO MARZAL
lluisedo[at]teleline.es

___________________________________________

MUNDOS DISTINTOS

Existe un mundo distinto al de los demás, es un mundo de fantasía y alegría en el cual no muchos pueden entrar; en este mundo solo hay cosas que puedes soñar.

Como ser pájaro y volar hasta el sol, aguantando el fuego que derrite tus ojos sin sentir nada y luego volver a levantarte.

El tomar la decisión, aguantar, caer y luego levantarse, te hace capas, ¿capas de qué? De que si caes nuevamente, tienes la fuerza y la experiencia para levantarte.

DANIEL REIG
danieel[at]mi.terra.cl

___________________________________________

(NO SÉ LO QUE ES, PERO ALGO SE MUEVE AL DÍA SIGUIENTE)

Cada mañana, al día siguiente, cuando tu te despiertas y estás muerta, silbando pasa un tren. El viento nieva y no esclarece, sueña.
Corre y silba. Fondo y forma. El tren corre y silba. El tren corre y silba con esa fuerza increíblemente venenosa de lo blanco. El tren corre y silba -sin saber por dónde, como queriendo salirse de los días, como buscando volverse a lo increado, como si el hierro fuera esa fuerza transparente o vigilante arquitectura de reflejos donde tu corazón viaja envuelto en sábanas de holanda, zapatos de medio tafilete, mandil atado por los pájaros y el frío, o la rebeca rosa del guateque.

Cada mañana, continuamente, al día siguiente, a través de llanuras silenciosas, tu víscera viajera se desplaza (así es, ciertamente, en los espejos me ensimismo y me desdoblo) como esa luz oscura que está al fondo, en la cerrada certitud de cada historia, y de pronto se configura en la pantalla y aparece tirando dislocada como un tren, con los brazos cayendo como un árbol, hacia una situación abierta.

Corre y silba. El tren corre y silba sobre los bordes de la tarde de la aurora, siendo. El tren corre y silba (tal vez ahora está pasando, mientras que clasifico, ordeno, dispongo, alimento, paralizo el curso de mis pensamientos, me tomo un café..., levanto ligaduras, pespunteo barreras, vuelvo a mi habitación, me impregno de imágenes latentes, pálidas fotos, tardes de escuela y de billar..., latidos, pinzamientos...).

Rehacer. Percibirme en tanto que enunciado neutro o ley que gobernara en lo que el tiempo no ME robó y también en lo que SÍ me robó, independientemente. FIGURA Y FONDO. Disolverlos. Abierta cualidad del blanco, al día siguiente de este texto: Punto y final. No. Punto de apoyo.

Sí, sí, eso es. Lo que silba. La mar. El tren. Lo que se mueve dentro de lo que se mueve y al revés. DONDE SE ENCUENTRAN COSAS DIFERENTES. LOS LÍMITES del cuadro. Lo que se desplaza el pájaro que brinca estando quieto, u otra forma del estado de las conexiones: decir, por ejemplo, LO que nos une, aquí, cada vez mas quebrando la puñetera soledad (qué brazo, qué lecho, qué cuadro): ver cómo crece..., esta propuesta y nos acerca a ELLA a tantos navegantes, mientas ELLA, en su cuadro, es ya un poco el día anterior, el día siguiente. Rehacer. Recomenzar. Esto no va a tener, no puede tener fin.

Nunca es el día siguiente. Sí, tal vez, Reconocer ese zumbido que pasa
silbando hacia atrás, como el agua que duerme en los armarios. O acaso este tan loco y obstinado empeño de luego encarnarte en un cuadro, en un poema, para que todo
FINAL (A): entonces, en otra vida verdadera, pudiera ser perfecto.
FINAL (B): entonces, volviera a ser la vida aquélla que pasó silbando con el viento..., o tal vez fuera luego, quiero decir..., al día
siguiente.

SALVADOR RAMOS PALOMO
salvatore47[at]terra.es

___________________________________________

SIN TÍTULO

SABÍA QUE EN ALGÚN LUGAR EXISTÍAS,
PORQUE ALGUNA VEZ TE TUVE,
TAL VEZ EN MIS SUEÑOS
O EN OTRA VIDA,
QUIZÁS EN LA MÚSICA O LA LLUVIA.
SÓLO DEBÍA DESCUBRIR TU ESCONDITE,
SEGUIR LA HUELLA DE LAS ESTRELLAS,
EL VERANO Y UNIRME A LAS GOLONDRINAS,
QUIZÁS SOLAMENTE DEBA CERRAR MIS OJOS...
Y ESPERAR QUE ME LOS ABRAS CON UN BESO.

ROMERO
manusilva13[at]hotmail.com

___________________________________________

SIN TÍTULO

Mujer dormida en los sueños de la luz de tu mesa,
Que esperabas al duende que no entró a acompañarte

Los pelos sueltos en la caída libre,
sin manos atadas
Por el peso de tu mirada perdida en tu caballero.

Que la vida tiene esos momentos de desilusión
De pasión, de olvidar los malos recuerdos
O quizás intentando no olvidar esos momentos.

Que habitación más sola de cuatro paredes sorda,
Que botellas envenenadas con dos vasos con picos saladas

Duerme en tus sueños preciosa dama, quizás mañana
Cambies la morada, y el caballero, que estas enamorada

Deje pasar el viento de tus pelos al aire del mar.

DINI
diego[at]rincondelpoeta.com

___________________________________________

TUS LABIOS

¿A qué lento y ansioso retornar me estoy girando?
¿Por qué de nuevo aquí, contigo,
en el lugar del cuadro?

Cuánta noche en tumulto, Dios mío,
para no ver nada...

ni siquiera hay vino ya para lavar tu rostro
y olvidado tengo lo que vine a decirte (que es hacer)
as otilado y en grandísimo trastorno

pero de nuevo nuevamente
ensimismado en los espejos
sin mensajes:
que en esa blanca albura tras su paso
ya nada renacer
podría
jardín desordenado
y pliegues en las sábanas que ahora, sí,
están realmente frías

pero no debo perderme en mas detalles
vida mía

acabar el texto              lo envío
(mejor decir lo deposito)
sin más
(es cosa fácil)

salvo públicamente admitir que estoy aquí
nuevamente de nuevo
intentando salvarme
                   EN LA PINTURA
       sin pigmentos
de tus labios.


SALVADOR RAMOS PALOMO
salvatore47[at]terra.es

___________________________________________

REGOCIJO DEL AMOR

El licor y un lecho vacío, después de una pasión de amor descontrolada,
ella disfruta extenue con éxtasis esos momentos revividos...

¡El amor..., el amor..., que todo lo da y todo lo quita!

Su soledad se transforma en placidez y remanso, después de lo ya
vivido.

No quiere más guerra está exhausta durmiendo placidamente..., en su nido.

MALLY MANNS
mallymanns[at]hotmail.com





PUBLICADOS ANTERIORMENTE

1 - CARMEN LÓPEZ LEÓN

2 - VÍCTOR ASUAJE

3 - ALEJANDRA JAÉN NÚÑEZ

4 - FERNANDO MOLLÁ AYUSO

5 - SANTIAGO

6 - CRISTINA APARICIO

7 - JORGE

8 - ESPERANZA

9 - SALVADOR RAMOS
10 - APRIKOT 11 -ROXANA HEISE 12 -ALICIA GUZMÁN





Edvard Munch  ·  René Magritte  ·  Vincent Van Gogh 


Publica tus obras en la red...

PÁGINA PRINCIPAL · FOTOGRAFÍA · TRIANA · POESÍA · REPORTAJES

Revista Almiar - MARGEN CERO™ (2003) - Aviso legal