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Mesa con respaldo
César Bianchi


a Isabel Cañelles


Ninguna mesa tiene respaldo pero esa lo tenía. Había de servir para que el muñequito de la torta se recostara durante la noche de bodas, cuando estuviere cansado. A la novia de la torta la sostenía su amplio vestido blanco, pero el muñequito de boda, el elegante novio de zapatos de charol, apenas se podía sostener sobre sus dolidos pies, después de las tres de la mañana, cuando ya los parientes de los novios se habían puesto pesados, la torta estaba hecha pedazos, desflecada por donde se la mirase, y sólo tenían ojos para el champán que en esas copas tubulares, más altas que ellos dos, comenzaron a inundar la mesa. Medio vacías, se confundieron entre los tomadores. La que dejaba uno, venía otro, la llenaba, y ¡adentro! Sin siquiera decir, como al principio de la boda un salud o al menos un chin-chin.

Él quiso despistar metiendo los pies calzados de zapatillas dentro de la masa blanca, evitando el posterior dolor de callos, pero ese truco le falló. La novia y su madre no perdieron, auxiliada una por la otra, detalle alguno, y pusieron a dúo el grito en el cielo cuando vieron las suelas de goma. El tortero le calzó entonces, no sin esfuerzo, los zapatitos de charol.

Entre dos copas tubulares, mareado por los efluvios del champán y del humo que despedía un cenicero, el hombrecito se abrió paso en busca del merecido respaldo, pero, en mitad de la trayectoria, un señor gordo, a esta altura con la camisa desabrochada y el cogote sudoroso y rojo como una inflamación, puso la vista en él. Quizás percibió algún leve movimiento que atribuyó a su estado etílico porque se restregó los ojos dos veces. La inmovilidad del hombrecito al verlo o su propio convencimiento euforizado por el efervescente vino, aparentemente terminaron por tranquilizarlo, ya que, acomodando los dedos de la mano libre como pinzas y acercando su cabezota pelada a la mesa, tomó a nuestro héroe, tieso para entonces como un soldadito de plomo, lo introdujo hasta la rodilla en el champán de su copa, lo extrajo, y le chupó los zapatitos que se desprendieron de los pequeños pies e ingresaron al enorme tubo digestivo del agresor.

Segundos después, lo volvió a introducir en medias dentro de la copa, lo que le produjo al transportado un gran alivio. Nuevamente lo extrajo y, una vez consumidas las medias, le chupó los piecitos produciéndole esta vez sí, un cierto éxtasis, mezclado con el intenso pavor a la posibilidad de verse obligado a ingresar a ese túnel repleto y desconocido que comenzaba en la garganta del monstruo.

Al gigante tal vez le disgustó el sabor o el aroma de los pies del hombrecito; era razonable por lo que había transpirado estando parado tanto tiempo. Tal vez fue por una veleidad de carácter expresada o aumentada por la borrachera, lo cierto es que lo acostó sobre la mesa donde quedó inmóvil, por lo menos para los ojos de los grandes ya que él se notó temblar con intensidad por un buen rato.

La llegada del café trajo paz al dramático momento y los invitados, visualizándola como una cortés invitación a irse retirando, aminoraron sus exclamaciones, abandonaron las copas y fueron a sentarse en sillones distantes de la mesa.

Cuando todos los invitados se retiraron entró el tortero junto a los mozos que habían servido el cocktail a retirar la vajilla y restos de comida. El tortero encontró al hombrecito profundamente dormido recostado en el respaldo de la mesa. Al ver que estaba descalzo buscó sus zapatitos sin hallarlos pero no quiso despertarlo, se lo llevó así y pensó, que para la próxima fiesta, le compraría otro calzado de charol.


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ANTONIO CÉSAR LIBONATI BIANCHI (César Bianchi) nació en San Martín, provincia de Buenos Aires, el 2 de diciembre de 1937.

Sus obras teatrales Discépolo y nosotras, y Suburbial se representaron en 1996. Ha publicado Escenas de barrio (poemas, Editorial Sagitario, 2003) y Derecho Izquierdo (novela, Editorial Corregidor, 2004).

Sus cuentos han obtenido premios y han sido publicados en las antologías de los concursos Premios del Tren 2003, de España; El Aleph (2003) y Contextos (2004).

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ILUSTRACIÓN RELATO: Wedding cake with pillar supports, By shine oa (originally posted to Flickr as Wedding cake) [CC-BY-2.0 (http://creativecommons.org/licenses/by/2.0)], via Wikimedia Commons.