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LA SINCERIDAD DE
LAS CARTAS PERSONALES
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María Aixa Sanz
Carta personal: Papel escrito, y ordinariamente cerrado,
que una persona envía a
otra que conoce para comunicarse con ella.
Preferiblemente escritas a mano con tinta azul o negra. Firmadas. Plegadas y
guardadas en un sobre sin ventana. No fue hasta el siglo XIX cuando las cartas
se guardaron en sobre, antes iban dobladas y lacradas con un sello.
Es agradable leer incansables veces de la carta
de San Pablo a los Corintios a la carta de una desconocida de Stefan Zweing; a
el volumen de cartas que Helene Hanff escribió a la librería situada en el 84 de
Charing Cross Road; a la carta que nunca recibió el coronel de Gabriel García
Márquez; a las cartas que el vizconde Valmont le escribe a la marquesa de
Merteuil en «Las Amistades Peligrosas»; a las cartas de nuestros padres
conservadas primorosamente, hasta incluso las cartas que uno es el destinatario
y las guarda entre las hojas de los libros.
¿Adónde irán a parar todas aquellas palabras
nunca escritas en una carta?
¿Adónde irán a parar las cartas que nunca
escribimos?
Si echamos la vista atrás, la memoria trae al presente
imágenes de manojos de cartas atadas con una cinta roja de terciopelo; cartas
perfumadas; cartas deslizándose con sigilo por debajo de una puerta; cartas de
color rosa, regalo de primera comunión; cartas de un primer amor; cartas de
amistad.
Las cartas siempre se han esperado con anhelo y su llegada por sorpresa siempre
ha sido motivo de excitación. Porque las cartas poseen un tesoro en común: su
sinceridad. Uno escribe una carta rellenándola de palabras sinceras que cuentan
sus sentimientos: alegría, pesar, problemas, ilusiones, amor, desamor. En el
tono en que se quiera, formal o informal, enfadado o desenfadado, divertido o
triste. Puede rellenar folios enteros de palabras sin sentirse por un momento
estúpido. Hablar con alguien por medio de una carta significa que no habrá
silencios, ni interrupciones, sino que uno sabe de sobras que por unos minutos
el destinatario le prestará toda su curiosidad, y por una extraña magia verá en
persona al remitente que tanto conoce. Las palabras les acercaran de nuevo en la
distancia.
Si preguntas a la gente casi nadie escribe cartas
en el siglo XXI, pero estos mismos se sienten patosos si tienen que hablarle a
un buzón de voz. Ya que al revés de las cartas es como si uno no hablase con
nadie. Es como un locutor de radio que no tiene ninguna certeza de que alguien
le esté escuchando. Y las palabras orales suenan torpes, salen de forma
ficticia, y al final nunca se acaba diciendo lo que uno quería decir. Las
palabras al aire tiñen de ridículo el ambiente donde son depositadas. Es claro
el ejemplo, en que la ridiculez aumenta en la mayoría de personas, cuando graba
y escucha la voz en una cinta de un magnetófono, en cambio no ocurre cuando se
escribe una carta. Tal vez sea porque las palabras escritas sabemos que serán
leídas por alguien aunque no sea ni la persona a la que iban destinadas, ni en
el tiempo en el que han sido escritas y también sabemos que quizás estas mismas
cartas serán leídas infinidad de veces a lo largo de los años. Las palabras
escritas perduran en el tiempo, las orales como dice el proverbio se las lleva
el viento.
Ahora hay un nuevo resurgir de las cartas en
forma de e-mails, con lo cual todavía quedan esperanzas.
Pero qué bonito sigue siendo abrir el buzón y
encontrarse una carta de alguien querido. Qué bonito sigue siendo. Qué sincero.
Acabaremos añorando todas las cartas que no hemos
escrito. Acabaremos pensando que han sido oportunidades perdidas.
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María Aixa Sanz
(Alcalà
de Xivert, 1973). Escritora. Diplomada en Ciencias Empre-sariales por la
Universidad Jaume I, de Castellón. Debuta en el año 1998 en la literatura con el
relato Tetrarca del reino de la nada que le abre las puertas editoriales
para participar en diversas antologías colectivas de cuentos y revistas
literarias.
El pasado es un regalo, la publicación de su primera novela en el año
2000 le otorga gran éxito de público, al que le acompaña la publicación de las
novelas: La escena (2001) y Antes del último suspiro (2006).
Finalista del IV Certamen Edisena de cuentos Cortos-Cortos, con Peregrinaje
de un derrotado. Publicado en el libro el Cuarto de los Cuentos. El
relato Lindo O. Santos, es escogido en el año 2002 por la editorial
Torremozas para representar a la literatura española en un libro de cuentos
junto con otros ocho países de Hispanoamérica. Esta participación genera
criticas extraordinarias que la dan a conocer en la prensa de América del Sur.
En julio de 2006 aparece publicado el relato: Nerina Rombaldoni en la
internacional y prestigiosa revista Voces.
Primer premio del Quinto Certamen de Narrativa en
valenciano, denominado Escrits a la Tardor Vila de L’Eliana - 2006 con
Els dilluns no passen a la història.
Colaboradora fija con artículos sobre literatura en el periódico Etcétera, de
Zaragoza, desde el año 2001, distribuido por España, México, Argentina, Chile y
Perú. Y en las revistas: Dosdoce, Nemeton, Mainhardt, Almiar - Margen Cero,
Literaturas.com, Palabras Diversas, Ariadna Revista Cultural, El Coloquio de los
Perros, Séneca y Narrativas. Sus artículos para el fomento de la lectura también
se publican en el periódico Etc. Magazine, de Buenos Aires, Argentina, en la web
Libreros, de Caracas, Venezuela y la revista Destiempos, de México D.F.

Fotografía de inicio: Sondra Wampler

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