El pájaro espectador,
de Wallace Stegner

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María Aixa Sanz




Me deslicé camino de mi profesión como una mosca aterriza
en un papel cazamoscas y mi obra no está en las bibliotecas,
ni en la mente de los hombres, ni siquiera en
las plantas de reciclaje de papel,
sino en esos archivos. Esos archivos son
lo único que demuestra que alguna vez existí.


Descubrí a Wallace Stegner con la potente y maravillosa novela Ángulo de reposo, ahora acabo de disfrutar de nuevo de su escritura con El pájaro espectador, ambas publicadas por Libros del Asteroide.

Si en Ángulo de reposo el protagonista era el Oeste americano, en ésta, es ese mismo Oeste el punto de partida, pues los narradores, los protagonistas se han atrincherado en él, para pasar su vejez y aislarse del ruidoso y loco Nueva York y desde allí, nos abocan a un panorama completamente distinto y nos sumergen en una historia de medios silencios e intriga en Dinamarca.

El personaje principal, Joe Allston, a los sesenta años solo quiere vivir una vida placentera y tranquila. Pero esta vida placentera se ve interrumpida y asaltada por los recuerdos, al ser presionado por su mujer Ruth, que le insta a que haga miles, cientos y decenas de cosas. Por ello rebusca entre su correspondencia de toda una vida como agente literario, para simular que escribe un libro sobre su trato con los autores de renombre, y encuentra tres diarios que escribió en 1954, veinte años antes, cuando fue a pasar cuatro meses a Dinamarca, tierra natal de su madre y allí junto a su esposa Ruth, alquilaron y compartieron medio piso con una condesa venida a menos: Astrid Rødding. Lo que vivieron en Dinamarca fue una historia de silencios, verdades, y medias verdades, de lazos que se unían y desunían, cuya protagonista fue la condesa, y él, Joe Allston, el pájaro espectador.

Una trama espléndida para una novela corta, en la que aparece incluso como personaje secundario y convecina la mismísima Karen Blixen.

Wallace Stegner, es un maestro a la hora de ahondar en las debilidades del ser humano, a la hora de hacerlas aflorar, espléndidamente narra y nos cuenta historias que nos hacen sentir como en nuestro propio hogar, historias que reconfortan al ser humano. Porque lo muestra tal cual es, con sus virtudes y sus defectos, lo desnuda y en su desnudez resulta bello, incoherentemente hermoso, digno de toda nuestra generosidad. Enseñándonos que todos estamos perdidamente solos pero a esa soledad siempre se la puede mirar de cara con dignidad.

Wallace Stegner nos hace estar confortablemente dentro de la narración, hace que sus novelas sean nuestro hogar y que cerrarlas y quedarnos fuera sea algo parecido al exilio. Exiliados pero fuertes.




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María Aixa Sanz

(España, 1973) Escritora valenciana. Tiene publicadas las novelas El pasado es un regalo (2000), La escena (2001), Antes del último suspiro (2006), Fragmentos de Carlota G. (2008) y La casona del sueño dorado (2010). En mayo de 2008 publica el ensayo El peligro de releer, recopilatorio de los artículos literarios, con los que colabora en diversas revistas de España y Latinoamérica. En junio, también de 2008, la Editorial Séneca publica el libro La escritura del no que recoge sus artículos más importantes junto a los de una decena más de escritores profesionales. Ganadora de varios premios de narrativa breve, relato y cuento en distintos idiomas.

Web de la autora: Fotografías en la pared y Reseñando