«Lo más digno que hay
es desarrollar una obra
con la sinceridad de
la esencia de cada uno».

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Entrevista a Lucas Stoessel

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por Romi Amodei



Lucas Stoessel es artista plástico argentino.

Cuando la inspiración se vuelve poesía la magia sucede. Así se despliega el talento de Lucas sobre sus lienzos, con una mirada profunda y sensible, ve todo aquello que no se ve, dándole mil posibilidades al encuentro genuino.

Empezó a los 7 u 8 años con su vocación artística, recuerda.

«Recortaba personajes de las revistas para niños de esa época, Anteojitos, Billiken, entre otras, y los recontextualizaba en espacios dibujados por mí: edificios, autos; los hacia dialogar, les inventaba historias, sin querer creo que estaba sentando algún tipo de base para lo que luego sería mi preocupación: la combinación de lenguajes».

Sin que nadie se lo haya enseñado previamente Lucas ya estaba armando collages. Una especie de arte kalkitense, como él dice: «Quién no recuerda aquellos “kalkitos”. Pocas veces era tan feliz como cuando mis viejos me regalaban un kalkito y al abrirlo me daba cuenta que era el dueño de una historia a desarrollar».

—¿Sos autodidacta o tenés formación académica?

—En general me desarrollé en forma autodidacta pero con el tiempo me fui dando cuenta que el techo que tenía era muy bajo y me repetía en mis artilugios para «salvar» una obra. Fue entonces, ya hace algunos años, cuando tomé la decisión de adquirir más conocimientos con mi gran maestro, Nicolás Menza, sobre las artes plásticas, el lenguaje poético y pictórico. A partir de ahí mi trabajo tomó un vuelo real, pude empezar a desarrollar mi obra en serio, antes lo que estaba haciendo era «carretear», haciendo un paralelo con la aeronavegación si se quiere.

—¿Te acordas en qué momento hiciste el «clic» para dedicarte a la pintura a full?

—Me acuerdo que estaba en la oficina, qué épocas aquellas, y me urgía tanto salirme de ese mundo que dibujaba en «post-it» con biromes y «liquid paper». ¡Era terrible! Un día sin querer me puse a pintar una fotocopia con marcador «fluo» y pronto todas las historias que había creado de niño con los collages, los kalkitos, los afiches intervenidos en la facultad, absolutamente todo cobró sentido.

Había nacido para Lucas la foto-pintura que no es lo mismo que la fotografía intervenida, aclara.

«La gran diferencia radica en que la fotografía intervenida nunca se despega del todo del lenguaje fotográfico. En cambio, en ésta técnica descubierta por azar la idea es llevar la foto hacia el lenguaje de lo pictórico, que se pierda, que nazca la pintura, pero que en el fondo haya una sutil combinación de ambas.

—¿Cuál son los temas que te interesan para crear?

—Lo cotidiano sin duda alguna, las miradas de la gente, los mundos personales de cada uno, los sueños, las angustias, el paso del tiempo, los lugares propios, los lugares anhelados, la vida representada por los detalles ínfimos, esos que eluden las superproducciones.

—¿Qué te impulsa a seguir pintando?

—No lo sé. Hay algo mágico que no se puede explicar con palabras, el encuentro con la tela en blanco, el trabajo, el desarrollo de una «nada» hacia un «todo» (o hacia una parte del todo), eso es mágico.

Una vez escribí una leyendita al costado de un cuadro, se la dediqué a una amiga que estaba en una de sus crisis, ella adoraba mi obra y la tenía en su casa.

Un día pasé y le escribí: «Antes no había nada». Puede que nunca la haya leído, pero mi mensaje fue algo así como: «Lo único que existe es la voluntad de ser, de existir y accionar». Cuando pienso, imagino, caigo en la conclusión que esto es inabarcable, que existen una infinidad de posibilidades de combinación de colores, formas, que me estremece y por más que a veces hago agua y siento estancada mi producción, sé que me espera la sorpresa del encuentro, el descubrimiento con un mundo mucho mayor a mis posibilidades de raciocinio.

—¿Qué te interesa transmitir con tus cuadros? Y, ¿cuál es el clima que se genera en los mismos?

—No me interesa transmitir nada en particular, eso se lo dejo al espectador, que cada uno sienta o piense lo que pueda o quiera. Casi nunca hago una obra pensando en alguna connotación, simplemente son.

En general el clima es intimista, creo, por la temática de la gente, lo urbano, lo hogareño, el mundo privado.

—¿En qué momento te surge componer un lienzo?

—La mayoría de las veces hay una imagen que sucede en mi cotidianeidad que me dispara un cuadro.

Una situación puede ser: estoy en la casa de una amiga, ella me está cocinando un rico guiso y ambos compartimos una charla y unas cervezas heladas, ella se da vuelta y la luz de la lámpara de la cocina hace que su cara se recorte contra la pared y en el brillo de su copa me veo reflejado, ¡hecho!, ahí nace un cuadro. En ese mágico momento que se congela en mi alma y me devuelve una mirada poética sobre esa escena «cotidiana» —relata inspirado.

—Como profesor, ¿qué es lo que más te interesa que comprenda un alumno?

—Me interesa que pueda desarrollar el entendimiento de la observación, la capacidad de trabajo, el culto a la poesía, de lo que no se ve, que pueda empezar a ver en vez de mirar, que entienda que el arte no es un cuadro que se vende sino el alma que se expresa de tal o cual manera, que lo más digno que hay es desarrollar una obra con la sinceridad de la esencia de cada uno.

—¿Tenés prevista alguna exposición para este 2010?

—Sí, en mayo se inaugura el Mural del Bicentenario en el cual participo con un retrato de René Favaloro. Es un mural que se va a instalar en el Tigre que luego recorrerá todo el país.

En octubre voy hacer una muestra en el museo Municipal de Rafaela junto con tres colegas; a fines de diciembre inauguro en el Camarín de las Musas en Palermo y creo que la muestra se quedará durante todo el verano 2011.


Galería:

Para conocer más obras del artista: http://www.lucasstoessel.com.ar


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Romi Amodei

Es Periodista y Organizadora Integral de Eventos.
Web:
http://lalunayelarte.blogspot.com/

Ilustración del artículo: Fotografía realizada por Diego Frangi.