CONOCIMIENTO, LENGUAJE Y MUNDO
Juan Planas Bennásar











Abrir los ojos al claroscuro reinante, dejar que la mirada advierta y así pervierta los movimientos exteriores, su cromatismo, la sensualidad de las formas, su íntima arquitectura, no es sino el acto —acción muda: silencio y cambio— que inaugura la irrupción de la palabra. Insurgencia labial que desde la diversidad de medios expresivos, en definitiva el lenguaje, confirma los vínculos de nuestra capacidad cognoscitiva ante el mundo: abanico de matices que afirma o niega, pero siempre airea, las leyes siempre en discusión que sustentan la belleza.

Decía León Battista Alberti que los números mediante los cuales la concordancia de los sonidos deleita nuestros oídos son exactamente los mismos que agradan a nuestros ojos y a nuestra mente. Doctrina ésta fundamental dentro de la concepción renacentista del arte y del mundo, regla estética y también ética, eminentemente humanista, que nos retrotrae a la armónica estructura del «soneto», a los movimientos del latino Cátulo, a la MonaLisa de Leonardo, a ciertos pasajes de la obra de Tasso, Milton o Gioseffo Zarlino... Toda obra de arte debe ser como un hermoso poema que fluye a través de las mejores consonancias hasta que éstas culminan en un bien concertado final escribe Daniele Barbaro, prescribiendo la identidad de metas que caracterizan a la arquitectura, a la poesía y, en general, a todas las artes. Esta identidad, con el paso del tiempo, fue dejando de ser lugar compartido, llegándose a la negación de la verdad objetiva. La belleza no es una cualidad de las cosas mismas y sólo existe en la mente que las contempla nos dice Lord Kames y también Alison o Gaudet, originando el nacimiento del manierismo: colores fluctuantes, interés desmedido hacia todo lo pintoresco o anecdótico, y hacia lo ambiguo..., buena prueba de ello son algunos poemas de Donne y las obras de Primaticcio, Nicolo del Abate y Luca Penni.

Diademas, flores hermosísimas, laboriosos encajes y un sin de abalorios se entremezclan con lemas y citas como las que utiliza George Chapman en su poema Ovids Banquet of Sense: descrescente nobilitate, crescunt obscuri... Abolición en definitiva del hombre renacentista, al fin sombra errante —como en las pinturas de Brueghel— y exaltación de cuanto cause placer a los cinco sentidos.

Quizás entre estas dos formas de entender el mundo, y la belleza, descanse la concepción moderna del arte. Por tal motivo, obviaré enumerar la densa lista de ismos estéticos que en el mundo han sido, además de los dos ya citados.

Hemos avanzado hacia una interpenetración de lo espacial y lo temporal: la unidimensionalidad ha evolucionado hacia la multi-dimensionalidad. El espectrograma, en su más amplio sentido, plantea la infinidad de realidades que en cada instante pueden darse cita, y se dan. Picasso representó una figura simultáneamente en face y en profill, los novelistas, Durrell, Grillet y Joyce entre otros, multiplicaron la resonancia de los actos y actitudes humanas, y los poetas, pienso en Eliot, Pound, Stein..., simultanearon, yuxtaponiendo a la manera cubista, las ruinas de un lenguaje que así se veía fortalecido por los deslices o lapsos voluntarios..., que al mejor y más difícil uso de la imaginación nos remiten.

La práctica de los cadavre exquis y los collages ha ido paulatinamente disminuyendo. Atrás quedó el surrealismo. Pero el gusto hacia la pasión intelectual nos ha conducido a una nueva búsqueda de la exactitud, el rigor, incluso la concisión.

El viejo Pitágoras que inspiró a los renacentistas vuelve a ser, junto a buena parte de los filósofos presocráticos, válido punto de referencia. Y el lenguaje sigue cifrando y descifrando las viejas relaciones entre el conocimiento y el mundo, con la clara convicción de que en el horaciano ut pictura poesis descansa una de las claves más enigmáticas y significativas de la armonía, que todos ansiamos.


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JUAN PLANAS es un escritor mallorquín. Entre sus obras citaremos Hipertelía (Editorial Biblioteca Atlántida, 1982); Pasión Impresa (Editorial Devenir, 1984) e Insomnios (Editorial La Bolsa de Pipas, 2003). Más información sobre el autor en su página web.





* Ilustración artículo: Milena María Barco ©, participante en la
1.ª Muestra de Fotografía Almiar



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