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Es
muy triste para los amantes de la película, que sea precisamente España la
que silencie la salida de las novedades de Kodak, así como de las
promociones que hace Fuji. Los maravillosos adelantos de la fotografía
digital, han influido en esta falta de información, especulando que sería
una mala inversión al pensar que la película será pronto historia del
pasado y sin embargo paradójicamente vienen fomentándose en las revistas
especializadas desde Portugal hasta Polonia.
No
es preciso ser un lince, para darse cuenta de la enorme ventaja que nos
brinda la latitud de las películas, al permitirnos registrar
simultáneamente las altas y las bajas luces. En forma digital no es
posible. No cabe la menor duda, que la ventaja que la inmediatez y
posesión de este sistema, es insuperable. Se puede renovar la fotografía,
tantas veces como sea preciso hasta conseguir la que se ajuste a nuestro
gusto; pero también es cierto, que se hubieran suprimido muchas
fotografías que, hoy por hoy, son altamente interesantes y que forman
parte de un archivo con gran valor etnográfico. Por otra parte, al no
existir en la fotografía digital soporte material, como existe en la
fotografía analógica, verdaderamente no hay original, ya que la fotografía
obtenida, puede ser una y mil veces modificada creando una nueva imagen.
¿Cuál es el origen, luego de una fotografía ya terminada? Esto puede
implicar atentar contra la investigación de la historia del futuro.
¿Y
la conservación? Pasados unos años,¿se conservará la imagen, como la del
negativo? Ya surgieron los primeros problemas en este sentido, tanto es
así que se esta investigando su durabilidad (y creo ya se han realizado
acciones de cubrir con una finísima capa de oro los DVD, lo que les
encarece de forma desorbitada.)
Otra
cacareada propaganda es que se ahorra la película en las cámaras
digitales, lo que abarata el sistema fotográfico, y digo yo que las
tarjetas digitales necesarias para obtener las tomas, pueden tener que ser
reemplazadas por algún motivo y no digamos del coste de los DVD, pueden
alcanzar un alto precio, si se quiere una mejor y larga conservación.
Creo
que las cámaras digitales, han revolucionado el mundo de la fotografía, ya
que su eficacia es insuperable en algunas circunstancias. Pero cuando no
es necesaria esa urgencia y nos podemos deleitar en la obtención de una
imagen, con parsimonia, la estética de la película es inmejorable.
Otra
cuestión preocupante, como decía antes, es la falta del original, la
fotografía analógica si lo tiene evidente, pero ¿cuál es el de una
fotografía digital? No existe. Cualquier grabación puede una y mil veces
ser modificada; ¿cual sería la primaria, la real? Téngase en cuenta que
las tarjetas captadoras de la imagen, tienen una capacidad que ante la
posibilidad de rebasar ésta, es necesario borrar las fotografías, para
recuperar su utilidad. El DVD en que se revierten las capturas no puede
certificar la veracidad, como un negativo, como más arriba digo.
La
fotografía digital, es un medio extraordinario de una versatilidad y
utilidad inmejorables. Es una herramienta, que puede significar uno de los
avances más importantes que se realizó en este terreno desde hace
aproximadamente 189 años. Excepcional adelanto para los fotógrafos de
prensa, reporteros de guerra, profesionales y pocos más. Para los que
hacemos fotografía reposada, artística, nada significa, ya que la
estética de la película, su latitud y fidelidad al color (no digamos su
definición), sólo se consigue con ésta.
En
España, en que todo es diferente, no se consideró la promoción de las
nuevas películas Kodak y algo parecido con las de Fuji como decía al
principio. Es que el comercio español ya contaba con nuestro papanatismo,
hipnotizados con las nuevas tecnologías y con los píxeles. Una cámara que
imite aparentemente la resolución de una analógica, tiene un precio muy
elevado para el aficionado, que resuelve una óptima calidad con mucho
menos desembolso, usando película fotográfica.
Es
muy interesante, pero muy interesante lo que dice José Francisco Tejera
Trejo, en su ensayo “El síndrome de Sylvester”, que en un buscador, se
pone enseguida al alcance de cualquiera: “…es que creo que se añaden
tantos y tantos adelantos técnicos a las herramientas básicas que llega el
momento en que se desvirtúa su propia esencia, a la par que uno sienta
agobio al utilizarlas; más que facilitarnos la vida, nos disuade de su
uso.”
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