El tabú
de la muerte

por Lola M. Cerrada

Fotografías
: Santiago Gómez ©


En las tribus de cazadores e incluso, sin remontarnos tanto, en las sociedades rurales, la muerte era considerada como algo natural. Los ancianos morían en casa rodeados de sus familiares y hasta los niños sentían la muerte como algo inherente al proceso de la vida. Sin embargo, a medida que la sociedad ha ido evolucionando, la muerte se ha convertido en un tabú que se intenta enmascarar lo más posible; los enfermos graves son internados en hospitales y ya ni siquiera existe la tradición de los velatorios en los domicilios particulares sino que los muertos son llevados a los tanatorios en un intento de hacer de la muerte algo aséptico. Festejamos el nacimiento y sin embargo no sabemos aceptar la muerte como el destino final del hombre. Consciencia y salud, un programa coordinado por Marta Donato, intenta preparar a los enfermos terminales para la muerte con objeto de que intenten superar el miedo al dolor, salden sus cuentas y puedan morir en paz dentro del lema «una vida digna y una muerte digna».

Nuestras ideas sobre la muerte son erróneas; consideramos la muerte como terrible final, pero en realidad es la gran evasión que según las creencias que tenga cada persona supone un estado de transmutación. La muerte es sólo un intervalo más extenso en la vida de acción en el plano físico; nos vamos al «exterior» por un período más largo. La defunción es sólo un intervalo en una vida de progresiva acumulación de experiencia, indica una transición definida de un estado de conciencia a otro. La liberación del alma por medio de la enfermedad y la muerte no tiene que ser tomado como un proceso trágico sino como una simple transición a otro estado.

En opinión de Marta Donato, el ser humano es multidimensional y por lo tanto debe ser tratado en la salud y en la enfermedad de igual forma.

En el siglo XVI el objetivo de la medicina se podía resumir en la frase «Curar a veces, aliviar a menudo y consolar siempre»; actualmente los grandes avances científicos han resumido este mensaje a la idea de tener que «curar siempre», ver la enfermedad como «algo externo que hay que combatir» y considerar a las personas que la padecen como seres pasivos, que sólo pueden permanecer a la espera del éxito o del fracaso de la todopoderosa ciencia.

Pero los seres humanos que padecen enfermedades graves tienen, al igual que los demás, poderosos recursos para desarrollar y poner a su servicio una calidad de vida que surge de la recuperación de la toma de decisiones con respecto a ellos mismos y a su intervención en el proceso de recuperación.

En opinión de Marta Donato no es suficiente atender el aspecto puramente físico de la enfermedad sino que es cada vez más necesario integrar en el proceso curativo los aspectos emocionales y espirituales propios del ser humano en cuanto a la entidad multidimensional. Los numerosos trabajos en el campo de la psiconeuroendocrinología han puesto de manifiesto claramente la integración entre las variables psicológicas, endocrinas y el sistema inmunitario en la progresión de la enfermedad.

Es imprescindible que los seres humanos que se enfrenten a enfermedades que ponen en peligro su existencia física, elaboren y reintegren todos sus recursos para readaptarse como un todo a sus nuevas condiciones.

Todos debemos en algún momento enfrentarnos a la enfermedad, el sufrimiento y la muerte; la mayoría de las veces sin estar preparados ya que en nuestra sociedad estas circunstancias son consideradas como algo sin sentido, como un fracaso. Se ha desocializado la muerte. Los pacientes terminales mueren en los hospitales, privados así de intimidad familiar, mueren solos y con miedo.

Desde el momento del diagnóstico, la familia participa como coprotagonista de la situación junto con el paciente. Se ve sometida a una sobrecarga que pasa no sólo por el aumento de los cuidados a dispensar al enfermo, sino también por el despertar de los propios temores; el estrés de sufrir con y por el enfermo, la culpa, la impotencia, etc.

Por todo lo expresado anteriormente, Salud y Conciencia, propone un Plan de Atención Integrada Multidisciplinar que sea una alternativa para aquellas personas que así lo decidan.

ASPECTOS FÍSICOS

Tratamiento médico realizado por profesionales cualificados como complemento a las medicaciones habituales (quimioterapia, radioterapia, etc.), que rechacen a los anteriores o que hayan sido desahuciados por la medicina oficial.

Todos los tratamientos están enfocados a aumentar la inmunidad natural del paciente, sus propios recursos de defensa... No se trata sólo de «eliminar la enfermedad» sino de preparar al organismo para que reaprenda a defenderse, enfocando al mismo desde un aspecto totalizador. Dentro de estos tratamientos se encontrarían la homeopatía, la inmunoterapia, los oligoelementos, el yoga especializado y la relajación; técnicas suaves que estimulan el sistema inmunitario, aumentan la percepción del cuerpo y ayudan al drenaje de toxinas y al equilibrio del sistema hormonal. Con el aprendizaje de técnicas de relajación ayudamos a eliminar el estrés, factor de sobra conocido por su papel en la disminución de las defensas y presente siempre en las personas con enfermedades que comprometen su vida.

ASPECTO EMOCIONAL

Grupos de Autoayuda: Espacio coordinado por profesionales donde los enfermos puedan contar sus miedos, dudas y experiencias personales. Estos grupos de autoayuda facilitan la comunicación del paciente en un modelo que está fundamentalmente dentro de su encuadre conceptual, lo que facilita la asimilación de la información sobre la enfermedad que poseen y facilita la interacción con personas que están en su misma situación.

En esta labor continuada se van identificando poco a poco las necesidades de información (qué necesita saber), las necesidades emocionales (definirlas y priorizarlas), recursos que posee, creencias que apoyan o evitan la participación activa en el recurso, estrategias de afrontamiento (negación, pasividad, aceptación activa, etc.).

Otro factor muy importante es ayudar a los familiares a soportar esta situación ya que en ocasiones no se encuentran suficientemente preparados para enfrentarse a ella.


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