MÁRGENES/CENTRO,
FAMA Y TRATA DE PERSONAS
EN TRAS EL ESPEJO O LAS BELLEZAS
QUE SOMOS ALLÍ:

Primera aproximación a la poesía de Rafael Farías Becerra

por
Marcos Arcaya Pizarro

 

 

 

En el multívoco espejeo de este primer conjunto de textos de Rafael Farías,Fotografía realizada por Lewis Caroll que ha salido a circulación tanto en revistas de papel como virtuales, los mass media y un imaginario kitsch desbordante de sensualidad, juegan un papel preponderante más allá de las pretensiones intelectuales del autor, lejos también del pasivo homo videns de Sartori o de añejas perspectivas que desprecian a priori lo kitsch. 

Este grupo de once poemas ya desde el título nos anuncia la intertextualidad con la obra de Caroll [1], destacando en tal práctica la evasión de las leyes lógicas del mundo adulto en favor de lo sentimental y lúdico, marcado por un tono melancólico también en correspondencia con Alicia a través del espejo. 

Centralidad y márgenes entablan un diálogo conflictivo que los relativiza «donde lo que está en juego es el orden de visibilidad/inclusión» (Castillo, p.15), a través de los/las sujetos textuales bosquejados/as por medio de la voz-eje de un nosotros en continuo desdoblamiento, ejercicio que subraya el carácter de artificio de la escritura o de cualquier re-presentación, incluyendo, cómo no, la miseria teatralizada de estos actos corrientes ofertados a un público ávido de autoengaño, donde las estrellas son reflectores y los espejos cámaras:

«[…] las pocas veces que nos sintonizaron

en el idilio conmovedor de acariciar a los perros

muestras de compasión hacia el público

la cámara en la fragilidad del detalle

nos lloramos en nuestra estúpidas lástimas

como reflejo de nuestros personajes  […]»

El sujeto antihéroe se mueve  en un territorio discursivo periférico, donde el fracaso prematuro de cuanto describe o presiente aparece remarcado por el recurso de imágenes nacidas desde actos pequeños, a un lado de la grandilocuencia de la  historia oficial («en el idilio conmovedor de acariciar a los perros»), por un dejo de ambigüedad en su género derivado, en gran medida, del rango de edad que ocupa («todas íbamos a ser reinas de los corazones / no importando el precio de las famas») y por el estrato social esencializado al que pertenece («habíamos empezado a crecer la farándula en el block / odiando el hacinamiento de nuestras veleidades»); peculiaridades que lo señalan como ser humano incompleto. Respecto a la clase social: 

«...una de las contradicciones fundamentales creadas por el hegemonismo de la economía de mercado y la globalización radica en que los individuos se relacionan crecientemente con la sociedad desde su condición de consumidores y no como ciudadanos […], en términos de que el consumidor adquiere estatus y capacidad de convivir bajo este sistema por su capacidad de compra, es decir, por su nivel de ingresos». (Gonzáles, p.160)

Sin embargo, existen otras posibilidades para convivir bajo estos términos, que el recién citado Gustavo Gonzáles no contempla. En el caso puntual de Tras el espejo o las bellezas que somos allí, el camino para que el sujeto acceda a un lugar que lo legitime como voz válida de ser oída, no es ya el poder adquisitivo, sino la fama, en imitación paródica de lo trascendente en esa constante revisión de las identidades que exhibe el escrito, transformando al sujeto a un tiempo en objeto de consumo y en consumidor de sí mismo, no como crítica a un orden concreto, sino más bien como manifestación de malestar ante el poder e inestabilidad de los ordenamientos a los que se está inevitablemente sometido. Por tanto, la publicidad, «los destellos del mal / y la moda» y, por sobretodo, la televisión, son reflejo y proyección de la frivolidad humana en su carácter de fetiche de consumo, que permite a los destinos marginales tornarse centro, por lo menos cuanto dura su protagonismo como moda de turno:

«[…] para la casa estudio

se nos ofrecía en suicidio para la señal en cadena

y teleaudiencia internacionales

cuando no sabíamos si era la realidad del libreto

o la conmoción por sostener el rating […]»

Nota aparte merece la alegoría que muestra el texto, respecto a las relaciones que se dan entre los/as poetas emergentes, su producción y los distintos lugares que ocupa cada uno/a dentro de la jerarquía de la industria cultural chilena. Un botón de muestra:

«[…] antes de haber convertido nuestra realidad

en un pozo de lágrimas

y habernos ahogado en ella

   bebiendo demasiado para nuestras pequeñas edades

     no sabiendo crecer 

 si al salir a pintar borrachos

 rosas rojas

 en el corazón de la ciudad

 chorreando de pintura por el dolor

 inventamos nuestras propias canciones

 nuestras líricas subversivas y nuestras poses

 en cada  video clip». 

De esta manera, a lo largo del texto el refugio de la subjetividad del/la mencionado/a antihéroe/heroína, no es otro sino la construcción de un discurso sustentado sobre la reinvención romántica del pasado: 

«[…] ahora que después de unos años recuerde

también hubo besos de boquitas pintadas

labios rojos de color brillantina

persiguiéndose en el terreno eriazo

para hacer un poquito el amor entre los escombros alma mía

sin que nadie nos ate

ni siquiera las bolsas de basura en que una vez

nos enredamos […]”

            Reinvención romántica del pasado que deja en claro su carácter parcial e ilusorio, y que viene a funcionar entonces como única trinchera donde guarecerse de la colosal maquinaria que objetiva a los individuos, obligándoles a ser parte de un juego deshumanizante donde centro y márgenes no son sino planos interdependientes, en su relación con el poder del dinero y la fama, en una clara versión actualizada de la trata de personas.

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Notas

[1] No es el único diálogo intertextual a tener en cuenta.

Bibliografía consultada 

- Calinescu, Matei. «Kitsch». En Cinco caras de la Modernidad. Tr. Marías Teresa Beguiristain. Editorial Tecnos S.A. Madrid, 1991. 

- Caroll, Lewis. Alicia a través del espejo y lo que Alicia encontró al otro lado. Tr. Jaime de Ojeda. Alianza Editorial. Madrid, 1973. 

 - Castillo, Alejandra. «La aporía republicana». En la república masculina y la promesa igualitaria. Ediciones Palidonia. Santiago de Chile, 2005. 

- Gonzáles, Gustavo. «Migrantes y trata de personas. Ciudadanos sin ciudadanía». En  revista Comunicación y Medios nº 15. Universidad de Chile. Santiago,  2004

- Sartori, Giovanni«Homo videns: la sociedad teledirigida». Tr. Juan Carlos Eguillo. Editorial Taurus, 1998.

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MARCOS ARCAYA PIZARRO nace en La Ligua, en 1979. Pertenece al Colectivo Lingua Quiltra. Es estudiante de Licenciatura en Castellano en la Universidad de Santiago de Chile y Diplomado en Género en la Universidad de Chile. Realizó el taller «Narrativa Gótica y Surrealizante en Chile» a cargo de Tomás Harris. Ha participado en diferentes lecturas, entre ellas, JORNADAS ROKHIANAS, NOCHES DE POESÍA Y MÚSICA DE LAS VII JORNADAS DE LITERATURA LATINOAMÉRICA ESTUDIANTILES (JALLA-E 2005), LA MISTRALIANA, NOCHES QUILTRAS, VERSEANDO RAÍCES, etc. No ha tomado taller de poesía alguno y permanece inédito, salvo textos de diferente tipo en revistas de papel y virtuales.

En enero de 2006 obtuvo Mención Honrosa en el Concurso de Relatos organizado por la Asociación Pro Arte, Ciencia y Cultura Latinoamericanos (Yage) de Austria.
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De Rafael Farías puedes leer tres poemas publicados en Mar de Poesías y de Marcos Arcaya el artículo: Todas íbamos a ser Bolaño (o de sol oscuro a Maradona hay un solo paso)

(Imágenes remitidas por el autor del presente artículo)

 

 


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