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María Ripoll: «Las cosas pasan cuando pasan y no cuando
tienen que pasar»

por
Guillermo Ortiz López

Consideración previa: esta entrevista contiene multitud de pistas sobre aspectos clave del argumento de la película. Lo que, generalmente, se conoce como «spoilers». Si no la ha visto y piensa verla, quizás prefiera cambiar el orden: primero, véala, luego, siga leyendo esta entrevista.

Si ya ha visto Tu vida en 65 minutos, sin duda aquí encontrará respuesta a muchas de sus preguntas…

P: Tu vida en 65 minutos está basada en una obra de teatro de Albert Espinosa, ¿cómo llegó a conocer dicha obra?

María Ripoll: La verdad es que no llegué a verla en ningún momento, lo que, de alguna manera, me dio más libertad a la hora de adaptarla. Me apasionó la idea y me apasionó la vitalidad de Albert, su sensibilidad. Aunque trabajamos juntos en la adaptación y el guión, la verdad es que todo el mérito es suyo.

P: ¿Qué le llamó la atención en la primera lectura?

M: La proximidad a la hora de hablar de pérdidas. Nos educan en la fortaleza, no en el dolor. No queríamos hacer humor negro, sin más, sino desmitificar un poco la dureza de la muerte. Eso tiene mucho que ver con la sensibilidad y la biografía de Albert, estuvimos trabajando juntos un año, con una involucración total… Me gustaron los diálogos, eran muy auténticos, muy reales, de alguna manera, muy cinematográficos.

P: ¿Por qué decidió que fueran actores semi-desconocidos los que protagonizaran la película, después de haber colaborado con tantas estrellas en su carrera?

M: La película se basaba en la cercanía, la veracidad. Una cara reconocible muchas veces acaba con esa complicidad con el espectador. Pueden ser una mala guía. La perspectiva de la dirección consistía en «robar» momentos reales, como si la cámara no se notara en ningún momento. Para ello, era preferible que el espectador se identificara con el personaje y no con el actor.

P: ¿Cómo llegó hasta Javier Pereiro y Tamara Arias?

M: Hubo mucho de casualidad. Al principio, Javier iba a hacer de Ignacio —el amigo homosexual de Dani— pero se comía todas las escenas, así que le planteamos cambiar el personaje y aceptó. Fue un gran éxito. Queríamos que trabajara para no caer en dramatismos. Es un personaje con un mundo interior tremendamente complejo, pero queríamos darle un punto positivo en todo momento.

En cuanto a Tamara, fue un casting bastante elaborado. Su química con Javier fue inmediata y entraba dentro de nuestra idea de crear un equipo muy orgánico, compenetrado y compatible.

P: ¿Por qué ese título, Tu vida en 65 minutos?, ¿a qué alude exactamente?

M: Bueno, la obra de Albert duraba 65 minutos y nosotros pensamos en cambiarlo a «85 minutos», pero perdía poesía. Incluso la escena final: «por qué te quiero en 85 palabras». No sonaba igual. Sé que hay gente que pensará que la película dura 65 minutos, pero merecía la pena. Incluso cuando fuimos a grabar al Camp Nou, el gol llegó en el minuto 65. Eran demasiadas señales como para obviarlas.

P: Una de mis interpretaciones era que podía ser el ciclo de una lavadora…

M: (Reflexiona). Sí, es posible, no había pensado en ello, pero también se podría tirar por ahí… Depende de la lavadora, claro.

P: Hablando de lavadoras, ¿es consciente de que han convertido algo tan inofensivo como una lavadora en el electrodoméstico más inquietante para todo romántico?

M: (Ríe). Me gustó lo de la lavadora desde el principio. La primera impresión que saqué del monólogo con el que empieza la obra y la película es que las cosas pasan cuando pasan y no cuando tienen que pasar. Por eso la camiseta roja se cruza con la naranja de repente y luego no vuelven a coincidir. Hay encuentros y desencuentros en el ciclo de lavado como los hay en el ciclo de la vida.

P: Una pregunta de freak: ¿Por qué Albert Castillo y Dani tienen en su habitación un poster de la misma película —Stand by me— y por qué aparecen unas imágenes de Kamchatka, qué le impulsó a elegirlas?

M: Stand by me —‘Cuenta conmigo’, en su traducción al castellano— es de las películas favoritas de Albert Espinosa y la eligió él como punto de contacto entre Dani y Albert. Cristina busca en Dani similitudes con su hermano, esa es sólo una de ellas. En cuanto a Kamchatka… bueno, es una historia padre-hijo, con pérdidas, quería homenajear también a su director, que me gusta mucho. La considero una película de pocas pretensiones, igual que la que estábamos haciendo… En cualquier caso, piensa que el cine dentro del cine es una cosa siempre complicada y hasta cierto punto inexplicable y subjetiva. Podíamos haber puesto a Buñuel, pero parecía demasiado tópico.

P: ¿Por qué parece haber dos finales en la película? Una vez la lavadora se queda vacía y hay un fundido en negro, ¿por qué prolongarlo todo tres minutos más?

M: Esa fue la gran decisión del guión. La obra de Albert acababa así y no todo el mundo estaba de acuerdo, pero preferimos respetarlo. Él quiere que la gente reflexione y pensaba que si la película acababa con aquel primer fundido en negro se hubiera convertido en una más, con el segundo final consigues que la gente piense un poco al salir del cine.

P: ¿De no haberse ido a Estados Unidos, ¿dónde cree que estaría ahora?

M: En el mismo sitio. El que yo he elegido. Me veo aquí, haciendo películas en Barcelona. Otra cosa es que, de vez en cuando, me pregunte qué habría pasado si no hubiera vuelto de Estados Unidos. Piensa que después de Tortilla Soup, conseguí cierta reputación ahí y una siempre se pregunta hasta dónde habría llegado… Pero no me arrepiento. Es cierto que cuando volví tuve la sensación de «joder, me tengo que ir para que me presten atención», pero si mis proyectos no hubieran valido la pena, eso no hubiera servido de nada a medio plazo. Estoy muy contenta con mi decisión, la verdad.

P: ¿Algún proyecto en la agenda?

M: (Risas) Muchos proyectos, estoy agotada… En serio, estoy con muchas cosas, pero pocas cerradas, así que no te las puedo contar. Hay un par de proyectos de guión en los que estoy trabajando y, bueno, mucho esfuerzo a la sombra, que es lo que más me gusta. No soy de las que disfrute con las entrevistas, la promoción… es parte de mi trabajo y lo hago encantada, pero no es lo que más me gusta.


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Tu vida en 65 minutos, dirigida por María Ripoll, es una producción de Messidor Films, distribuida por Altafilms.


Lee un artículo sobre esta película y una entrevista con Tamara Arias
(Página web de Guillermo Ortiz: http://www.guilleortiz.com/)





Revista Almiar (Madrid; España) / n.º 29 / agosto-septiembre de 2006
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