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Ondskan
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Óscar Portela


Estrenada en España en 2005, Ondskan es un film del 2003. Todo aquel que escriba sobre esta película lo hará en forma torcida o esperando un fácil divertimento o un producto acorde con ciertas estéticas predominantes en la actualidad: el subtítulo en inglés —Evil— es ya una simplificación que vacía de contenido la forma semiótica de interpretar el architexto de este film ejemplar.

Cuando Martín Heidegger se hizo cargo del rectorado de Friburgo de Brisgovia, en el año 1933, lo hizo intentando que la Universidad se preservase de una cultura regida por el partido nazi recurriendo a la instauración de lo que más tarde se denominaría el principio de Rector como Führer, pero a sabiendas de que las presiones del mismo alumnado sobre sus decisiones iban a ser apeladas ante otros tribunales del Partido.

De éste modo debe leerse su negativa a la presión ejercida sobre él por jóvenes de las NASDAP cuando le exigieron la quema de todo libro de autor judío —incluido Husserl, por supuesto—: en Friburgo el hecho no se llevó nunca a cabo por la firme negativa del filosofo a someter su voluntad a esa medida. Su renuncia a dicho cargo no tardó ni nueve meses en ser presentada.

Leído de este modo, el nazismo no se basa sino en una falsa jerarquía que tenía como principio la supresión de las «normas» por los ordenamientos jerárquicos de las «reglas»: una y otra vez —para los incautos cinéfilos—, Ondskan nos retrotrae por boca de uno de sus profesores al año 1932, cuando Schmidt trabajaba en la Reforma de la Constitución y el Plebiscito que llevaría a Hitler al poder «faraónico» por excelencia. Esta doctrina es suficientemente conocida con el nefando nombre de «leyes de excepcionalidad».

Pero la lectura atenta que merece Ondskan es cómo somete a juicio la xenofobia y el racismo en los países más adelantados de la tierra en —precisamente en éstos esa lacra persiste—, ocultas por las órdenes ocultas, por los profesorados que atesoran aún el principio de la pureza del más apto e incluso del más perfecto desde el punto de vista físico, siempre que ésta provenga de quienes detentan el poder.

En este sentido Håfström incluye su film entre aquellos que mostraron con virulencia inusitada la hipocresía reinante en los grandes institutos de Enseñanza. Another Country, de Kanievska —basada en un hecho real—mostraba del mismo modo cómo los «novatos» se veían obligados a estar al servicio de los «Dioses» —aquellos destinados de antemano a ejercer el poder político— en la Inglaterra de los años de preguerra.

Los escándalos y ocultamientos de la Inglaterra victoriana —obviamente las discriminaciones— fueron retratadas por Ivory en su Maurice, basada en la novela de Forster. En Ondskan, el verticalismo llega hasta las nauseabundas formas del sadismo y la violencia. Los «novatos» —y aún más los que no provengan de elevados rangos sociales— serán tratados por el tribunal inquisitorial tutelado por los profesores, con los adjetivos de animales como «gallina», «cerdo» o «rata»: rata es aquel que no se presta a las reglas para atenerse a las normas.

Visto como un divertimento, «encasillado» en las normas comerciales americanas del thriller para ser comercializada, nada tiene que ver ello con Ondskan. Las actuaciones son impecables, la salvaje lucha del protagonista para sobrevivir en una jungla del saber súper sofisticada no hace sino poner en evidencia qué oculta y qué se desenmascara en el «Saber como Poder».

—¿Lees a Wilde? —pregunta uno de los cardenales al protagonista—. ¿No era gay?

—Wilde está muerto... ¿Por qué, porque está muerto o porque era «gay»?—contesta.

Ondskan reivindica el derecho a la rebelión como forma de superar toda forma de xenofobia: es un alegato en pro de la dignidad, el amor y la libertad humana, ocultas hoy, bajo las tersas pieles de las democracias «neo-humanistas» del mundo.


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Créditos de la película Ondskan:
Director: Mikael Håfström.
Intérpretes: Andreas Wilson, Henrik Lundström, Gustaf Skarsgård, Jesper Salén.
Guión: Hans Gunnarsson y Mikael Håfström, basado en la novela de Jan Guillou.
Música: Francis Shaw.



ÓSCAR PORTELA, nacido en la provincia de Corrientes (Argentina), es escritor y ensayista. Ha publicado, entre otros títulos, Senderos en el bosque; Los nuevos asilos; Memorial de Corrientes y La memoria de Láquesis.

PÁGINA WEB DEL AUTOR:
http://www.universoportela.com.ar/






Revista Almiar (Madrid; España) / n.º 29 / agosto-septiembre de 2006
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