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La alta voz del silencio
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M.ª Ángeles Bernárdez



Iria Flavia, septiembre de 2002
A la memoria de Don Camilo José Cela


El silencio me hablaba en voz alta pronunciando su nombre. El aire estaba teñido de un gris cálido que envolvía el aroma de frondosos y verdes árboles, el olor a tierra mojada. Eran los últimos días de un verano en el que un ambiente otoñal me acariciaba con su halo de romántico paisaje. No había tristeza en la brisa suspendida. Se podía respirar una honda e infinita paz mientras la lluvia acompasada me rozaba la piel. Hasta mí llegaban, con las ondas del aire, las etéreas y altas voces de un mágico silencio.

En la aldea gallega de Iria Flavia, colindante con el coruñés pueblo de Padrón, se encuentra la Colegiata de Santa Maria de Adina. Junto a la Iglesia hay un pequeño y antiguo Campo Santo cercado por un antiquísimo muro pétreo, de mediana altura. Altos y majestuosos eucaliptos, verdes álamos, en amoroso abrazo rodean y dan cobijo a este lugar. Un lugar que parece estar encuadrado en un escenario de otra época. Y en este humilde y recogido espacio descansa de su terrenal e histórica odisea, a los pies de un viejo olivo, bajo una enorme y sencilla losa de granito, un excelso hombre. Sobre la fría y húmeda losa, y en el centro de la misma, un gran ramo de flores recién cortadas, vivos pétalos de arco iris, aromaban las insignias de tonos plateados que componen su nombre: Camilo José Cela. Marqués de Iria Flavia.

La Fundación Camilo José Cela está situada frente a la Colegiata de Santa María de Adina, en las llamadas antiguas Casas de los Canónigos por haber sido construidas como residencia de éstos en el siglo XVIII. Después de visitar el gran paraninfo de amplitud y nobleza donde está recogido el ingente legado de la obra celiana y el acontecer literario de la segunda mitad del siglo XX, mi mayor deseo era el de hablarle en este único y póstumo encuentro con la misma alta voz que habla el silencio en estas tierras gallegas. Para ello, me dirigí nuevamente a la Colegiata de Santa María de Adina. Después de dar un pequeño rodeo me apoyé sobre el antiguo muro de piedra desde el cual podía ver, con bastante cercanía, el lugar donde reposa nuestro genial escritor.

Amigo Cela: «... en esta soledad olvidada del mundo puedo escuchar, aún cerrando mis cinco sentidos, el murmullo de tu voz que se rebela. Puedo ver girar, como en un carrusel, tu ayer lleno de vida. Esa tu vida, donde ondeaste la sinceridad de la palabra, siempre amiga, la sabiduría y la sencillez de tu alma. A pesar de la distancia que el tiempo nos otorgó, siempre recorrí contigo los caminos de la Alcarria, escalé los acantilados de Madera de Boj; también, me envuelvo con tus frías mareas: esas que no van sino que vienen hacia la orilla... Hoy estoy aquí recorriendo las calles que me regresan tus palabras, impregnada de luces y sombras, junto con los sueños sujetos, ya, a otro tiempo. Y tú, amigo mío, viajero de ese otro tiempo, renacido en ese otro camino, quizás te encuentres perfilando las invisibles líneas de tu nuevo viaje. Y las escribirás con tinta de espuma sin las sombras del pensamiento. Aquí, donde me encuentro, ya la tarde palidece. El aire vuela sentimientos que sostienen estos aires de honda mirada y sella mis sueños hablándome de ti, con la alta voz del silencio. Y yo te hablo, amigo, través de este silencio, con el mudo eco de unas palabras tardías. Al acabar la magia de este momento regresaré al lugar de donde vengo. Allí, me he de quedar a la espera de que alguien encienda una luz y me indique el camino del horizonte que todos temen y tú, ya, has alcanzado. Vestida de clara incertidumbre aguardaré, mientras se acaba el tiempo que camina unido a mis pasos. Hoy, aquí, ante tu universal obra, he sido, tan sólo, una somnolienta luna de tul y escarcha asomada a los cristales que atesoran el, ya, histórico legado de tu mágica pluma. Y en la lejanía de este encuentro permaneceré, como suspiro de atardecer, soñando poderte alcanzar entre bandadas de pájaros azul y nieve...».

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MARÍA ÁNGELES BERNÁRDEZ es directora de la Revista Literaria La Fuente, en Almería (www.revistalafuente.org). Relatos, artículos y poemas suyos se publican en el semanario Granada Costa, de Granada (España), y colabora, así mismo, con páginas web como la de Alfonso Lavquén (Chile).
SIN @ PARA EVITAR EL SPAM abernardez[at]revistalafuente.org


Otros textos de esta autora (en Almiar):
Aquella otra mujer | El regreso (relatos)
La estrella de Belén; ¿Mito, realidad o milagro? | Margarita Xirgu (artículos)


* ILUSTRACIÓN: Camilo José Cela Madrid 1996, By Ricardoasensio (Own work) [GFDL (http://www.gnu.org/copyleft/fdl.html), CC-BY-SA-3.0 (http://creativecommons.org/licenses/by-sa/3.0/) or FAL], via Wikimedia Commons.






Revista Almiar (Madrid; España) / n.º 34 / junio-julio de 2007
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