CINE DE ESTRENO
por
José Miguel Jiménez

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BLOODY SUNDAY

(Domingo Sangriento)



Dirección y guión:
Paul Greengrass.
Países:
Irlanda y Reino Unido.
Año: 2002.
Duración: 107 min.
Interpretación: James Nesbitt (Ivan Cooper), Tim Pigott-Smith (General Ford), Nicholas Farrell (Brigada Maclellan), Gerard McSorley (Lagan), Kathy Keira Clarke (Frances Cooper), Allan Gildea (Kevin McCorry), Gerard Crossan (Eamonn McCann), Mary Moulds (Bernadette Devlin), Declan Duddy (Gerry Donaghy).
Producción: Mark Redhead.
Producción ejecutiva: Jim Sheridan, Pippa Cross, Rod Stoneman, Paul Trijbits y Tristan Whalley.
Música: Dominic Muldoon.
Fotografía: Ivan Strasburg.
Montaje: Clare Douglas.
Diseño de producción: John Paul Kelly.
Dirección artística: Padraig O'Neill.
Vestuario: Dinah Collin.



En Irlanda del Norte, el 30 de enero de 1972, trece personas murieron en las calles de la ciudad de Derry (Londonderry para los ingleses) y otras catorce fueron heridas por las balas del ejército británico.
Eran unos civiles desarmados que participaban en una manifestación contra el decreto del Gobierno británico autorizando los internamientos preventivos. Este día, que se conoce en la historia por el nombre de Bloody Sunday ('Domingo Sangriento'), fue crucial en la historia contemporánea del problema irlandés porque convirtió el conflicto (que se arrastra desde hace más de 700 años) en una guerra civil, hizo que muchos jóvenes se integraran en el IRA y alimentó un ciclo de 25 años de violencia. La película cuenta lo que pasó ese día, desde el amanecer hasta el anochecer, desde la llegada de las tropas a las calles de la ciudad sitiada hasta la violenta actuación de los soldados del formidable Regimiento de Paracaidistas contra los manifestantes civiles, y sigue con algo más de detalle a cuatro hombres: Ivan Cooper, líder de los defensores de los derechos civiles, lleno de idealismo y que comparte el sueño de Martin Luther King de lograr un cambio pacífico; Gerry Donaghy, un rebelde católico de 17 años, que desea establecerse y casarse con su chica (protestante) pero que se ve arrastrado por el enfrentamiento con los soldados; el general de brigada Patrick MacLellan, comandante del ejército británico en Londonderry, que se ve presionado para que detenga con firmeza la manifestación, y un joven soldado, un operador de radio de los paracaidistas, que, junto a su unidad de aguerridos veteranos, recibe la orden de entrar en el Bogside.



Bloody Sunday: Los hechos y sus antecedentes


La tarde del 30 de enero de 1972 más de 15.000 personas se manifestaban en la ciudad de Derry tras la convocatoria de la Asociación de Derechos Civiles, en una manifestación, ilegal pero pacífica, en contra del interment. La medida introducida por el Gobierno consistía en encarcelar sin juicio a los sospechosos de pertenecer al IRA. Centenares de personas habían sido internadas, la mayoría de ellos inocentes, gracias a la medida gubernamental y al escaso entendimiento entre la policía norirlandesa y el ejército británico. La manifestación se inició pacíficamente, aunque la tensión se podía respirar en el aire. Enfrente, un regimiento de paracaidistas del ejército británico, que había sido enviado a Derry, se encargaba del control de los manifestantes. De repente, un pequeño grupo de manifestantes apartado del núcleo principal comenzó a lanzar piedras a una barricada tras la que se parapetaban algunos soldados. Estos respondieron lanzando gases, balas de gomas y agua a presión.




U2 – SUNDAY BLOODY SUNDAY
Traducción al español de la letra original

Hoy no puedo creer las noticias.
No puedo cerrar mis ojos y hacer que se vayan.
¿Cuánto...? ¿Cuánto tiempo debemos cantar esta canción?
¿Cuánto...? ¿Cuánto...?
Porque esta noche podemos ser uno, esta noche.

Botellas rotas bajo los pies de los niños,
cuerpos regados a través de la calle de la muerte,
pero no escucho la llamada de la batalla.
Me pone de espaldas.
Me pone de espaldas contra la pared.

Domingo, sangriento domingo.
Y la batalla acaba de comenzar.
Hay muchas perdidas, pero dime quién ha ganado.
Y madres. hijos, hermanas y hermanos se separan.

Domingo, sangriento domingo.
¿Cuánto...? ¿Cuánto tiempo debemos cantar esta canción?
¿Cuánto...? ¿Cuánto...?
Porque esta noche podemos ser uno, esta noche.
Esta noche, esta noche.

Domingo, sangriento domingo.
Seca las lágrimas de tus ojos.

Oh, quita las lágrimas de tus ojos.
Domingo, sangriento domingo.
Y es verdad que somos inmunes.
Cuando la realidad es ficción y la TV se hace realidad.
Y ahora millones lloran.

Nosotros comemos y bebemos mientras mañana ellos mueren.

Domingo, sangriento domingo.

La batalla real acaba de empezar.
Para reclamar la victoria Jesús ganó en...

Domingo, sangriento domingo.


En unos instantes las calles de Bogside se convirtieron en un verdadero caos, mientras la gente corría despavorida entre el ensordecedor ruido de disparos, la confusión se convirtió en terror y los cadáveres cubrían el suelo. Los gritos de las mujeres y los niños quedaban ahogados por el estruendo de las balas que retumbaban como cañones. En unos 20 minutos, trece cuerpos yacían sin vida y más de treinta heridos uno de los cuales moriría meses más tarde eran el resultado de la respuesta del ejército británico a las piedras lanzadas por parte de los manifestantes. Acababa de nacer la leyenda del Bloody Sunday.

Un memorando interno del Ejército británico ha arrojado nueva luz sobre el Bloody Sunday, cuya segunda investigación se ha reanudado 25 años después de la matanza. La primera investigación exoneró al Ejército, pero en el marco del actual proceso de paz y como prueba de buena voluntad del Gobierno de Blair ante la comunidad católica en enero de 1998, se ordenó realizar una nueva investigación. El memorando revela que tres semanas antes de aquel Domingo, un oficial británico aconsejó tirar a matar en los guetos católicos de la provincia, como el Bogside de Derry, donde ni los gases lacrimógenos ni las pelotas de goma eran ya suficientes para sofocar los disturbios. En palabras del mayor Robert Ford, el oficial al mando cotidiano de las tropas británicas en Irlanda del Norte, a su superior en la provincia, el teniente general Harry Tuzo, «La fuerza mínima necesaria para lograr la restauración de la ley y el orden es disparar a cabecillas elegidos entre los jóvenes hooligans de Derry, después de haber dado una clara advertencia».

En el mismo documento, Ford explicaba que sus hombres utilizaban armas con munición de gran calibre y alta velocidad, capaz de matar a una persona y atravesarla, matando a otra. El mayor proponía modificar algunos de los fusiles para que funcionaran con munición de menor calibre para evitar daños colaterales.

La primera investigación, encargada por el entonces primer ministro Edward Heath, a su canciller de Justicia, Lord Widgery, exculpó a los soldados por considerar que habían actuado en defensa propia, aunque nunca pudo demostrar que los manifestantes estuvieran armados. El informe Widgery elaborado en sólo 11 semanas fue objeto de una viva polémica. Al juez se le acusó de no haber tenido en cuenta más que una docena de testimonios sesgados y, en particular, una advertencia de su Gobierno recordándole que en el Ulster se estaba librando «una guerra tanto militar como propagandística».



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ILUSTRACIÓN EN EL ARTÍCULO: Bloody Sunday Banner and Crosses, By SeanMack (Own work) [GFDL (http://www.gnu.org/copyleft/fdl.html) or CC-BY-3.0 (http://creativecommons.org/licenses/by/3.0)], via Wikimedia Commons.




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