por
Alejandro Tobar Salazar

Huidobro, con su escritura de colores, salpicó todos los campos de la literatura. Bien es cierto que su gran obra —así se reconoce de forma unánime— es Altazor, mas tan amplio y tantas posibilidades ofrece su universo que quedarse únicamente con la poesía es apearse del tren después de escasos kilómetros recorridos.

El autor chileno, que, por cierto, siempre comenzaba las cartas a su madre del mismo modo: «Mamacita mía adorada», además de haber realizado ciertas incursiones en la novela, con no demasiado éxito, también dejó cuentos, relatos, historias mínimas que algunos encontramos de una calidad incontestable. Es el caso, por ejemplo, de La hija del guardagujas, en dónde el autor, en bien poquitos párrafos, logra una profundidad narrativa del más alto nivel.

En este cuento, cómo no, se vislumbra su creacionismo, su naturaleza paralela, su árbol poético que para la ocasión echa raíces sobre la narración. Es evidente que goza de un peso considerable el humor, o quizá no tanto el humor como lo lúdico, el juego, el malabar creador. Vicente Huidobro ejerce aquí de escalador, de alpinista que monta la pendiente para después tirarse en su trineo de acero; asimismo parece querer suavizar la voz, susurra tal vez, para después, finalmente, de un golpe, soltar un graznido de cuervo y una risotada de gordo afónico y una pizquita cruel.

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Alejandro Tobar Salazar, autor gallego, es colaborador habitual de la Revista Almiar / Margen Cero.

 

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La hija del guardagujas
Vicente Huidobro
 

          La casita del guardagujas está junto a la línea férrea, al pie de una montaña tan empinada que sólo algunos árboles especiales pueden escalonar a gatas, aferrándose con sus raíces afiladas, agarrándose a los terrones hasta llegar a la cumbre.
          La casita de madera desvencijada a causa del estremecimiento constante y los fragores. La casita pequeña en un terraplén de veinte metros junto a tres líneas. Allí vive el guardagujas con su mujer, contemplando pasar los trenes cargados de fantasmas que van de ciudad a ciudad. Cientos de trenes, trenes del norte al sur y trenes del sur al norte. Todos los días, todas las semanas, todo el año. Miles de trenes con millones de fantasmas, haciendo crujir los huesos de la montaña. La mujer, como buena mujer, le ayuda a enhebrar los trenes por el justo camino. La responsabilidad de tantas vidas satisfechas les ha puesto un gesto trágico en el rostro. Apenas si pueden sonreír cuando se quedan como suspendidos mirando a su pequeña, una criatura de tres años, graciosa, delicada, con gestos de flor y de paloma.
          Pasan los trenes con el fragor de hierros y largos metales arrastrados de toda una ciudad que soltara sus amarras, de tantos fantasmas desencadenados y ebrios de libertad.
          La hija del guardagujas juega entre los trenes de su montaña con una confianza aterradora. Ignora que los niños ricos de la ciudad se entretienen con unos trenes pequeñitos como ratones sobre rieles de lata. Ella posee los trenes más grandes del mundo... y ya empieza a mirarlos con desprecio.
          Es un encanto de niñita. Viva, despreocupada, suelta como si no quisiera apegarse a nadie. Se diría que un tren la arrojó allí al pasar como por casualidad. En cambio sus padres viven pendientes de ella, la contemplan, mientras todavía es tiempo, la miman, la adoran.
           Ellos saben que un día la va a matar un tren.

 

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Vicente Huidobro, nació en 1893 en Santiago de Chile, en el seno de una familia rica y con inquietudes culturales. El 2 de enero de 1948 muere en su casa de Cartagena y es enterrado, conforme a sus deseos, en una colina frente al mar. En el epitafio de su tumba se puede leer: «Aquí yace el poeta Vicente Huidobro / Abrid la tumba / Al fondo de esta tumba se ve el mar». Altazor o el viaje en paracaídas, fue publicado en Madrid, por la Compañía Iberoamericana de Publicaciones, en 1931.


 

Otros cuentos de esta serie: La leyenda de Carlomagno (Italo Calvino) | Historia universal (Gianni Rodari)


 

 



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Revista Almiar (Madrid; España) / nº 32 / febrero-marzo 2007
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