Isla Negra 1/1

Casa de poesía y literaturas. Distribución gratuita.

 Arroyo Corto Buenos Aires, Argentina.

Dirección: Gabriel Impaglione. mayo 01.

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«Si me preguntan cuál es la palabra más bella, diré que es Patria; y si me preguntan
por otra, casi tan bella como Patria, diré Amistad».

José Martí

 

[...]

Francisco Arroyo
Manifiesto


Hace tiempo, en una noche cualquiera del frío invierno, cuando todo se volvía sosiego la paz llegó a mi mente y soñé.
Soñé que el arte no era un mero capricho de gentes sin sentido que dirigen los hilos del espíritu colectivo.
Soñé que al no haber guerras ni corrupción ni delincuencia, desesperanza u odio, el espectro temático que influencia al artista se reducía.
Soñé con salas a rebosar de público ávido de cultura, con filas y filas de gente esperando el momento de poder acceder al recinto donde, cierto autor novel muestra con gran ilusión y desbordado nerviosismo sus nuevas creaciones.
Soñé que lo más importante era la obra , el sueño del loco, el espíritu creador, la exaltación de lo positivo, el amanecer, la sonrisa del niño y el anciano, el gusto por la mera contemplación, la armonía; que los creadores se apoyaban y complementaban, que el escultor ayudaba al pintor y este trabajaba con el poeta el cual, a su vez, escribía para el músico y todos dejaban envidias y frustraciones tras de sí , dando forma conjunta y desinteresada a proyectos, vivencias y esperanzas.
Soñé que el artista era valorado por su obra y esfuerzo , no por la cuantía económica que atenaza sus bolsillos; que críticos, galeristas, columnistas, políticos y mecenas defendían y daban empuje al arte por el arte.
Soñé que uno podía vivir de su trabajo, del esfuerzo diario de dar forma y sentido a sus ilusiones y pensamientos; que la palabra “obligación” desaparecía del diccionario; que nadie pisaba a nadie en su afán por escalar a la cima del paraíso material.
Soñé que mi mundo era redondo, que todo se entrelazaba reforzando mi vano pero necesario egocentrismo de creador y... que rechazaba las mentes planas y estas desaparecían.
Soñé que las oportunidades eran para todos... pero, de pronto , una lágrima brotó. Soñé y desperté.

Francisco Arroyo
del Libro EuroAmericano de Artistas, Buenos Aires 2003
 

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Los Estatutos del Hombre
Thiago de Mello
Traducción de Mario Benedetti


Artículo 1
Queda decretado que ahora vale la vida,
que ahora vale la verdad,
y que de manos dadas
trabajaremos todos por la vida verdadera.

Artículo 2
Queda decretado que todos los días de la semana,
inclusive los martes más grises,
tienen derecho a convertirse en mañanas de domingo.

Artículo 3
Queda decretado que, a partir de este instante,
habrá girasoles en todas las ventanas,
que los girasoles tendrán derecho
a abrirse dentro de la sombra;
y que las ventanas deben permanecer el día entero
abiertas para el verde donde crece la esperanza.

Artículo 4
Queda decretado que el hombre
no precisará nunca más
dudar del hombre.
Que el hombre confiará en el hombre
como la palmera confía en el viento,
como el viento confía en el aire,
como el aire confía en el campo azul del cielo.

Parágrafo único:
El hombre confiará en el hombre
como un niño confía en otro niño.

Artículo 5
Queda decretado que los hombres
están libres del yugo de la mentira.
Nunca más será preciso usar
la coraza del silencio
ni la armadura de las palabras.
El hombre se sentará a la mesa
con la mirada limpia,
porque la verdad pasará a ser servida
antes del postre.

Artículo 6
Queda establecida, durante diez siglos,
la práctica soñada por el profeta Isaías,
y el lobo y el cordero pastarán juntos
y la comida de ambos tendrá el mismo gusto a aurora.

Artículo 7
Por decreto irrevocable
queda establecido
el reinado permanente
de la justicia y de la claridad.
Y la alegría será una bandera generosa
para siempre enarbolada
en el alma del pueblo.

Artículo 8
Queda decretado que el mayor dolor
siempre fue y será siempre
no poder dar amor a quien se ama,
sabiendo que es el agua
quien da a la planta el milagro de la flor.

Artículo 9
Queda permitido que el pan de cada día
tenga en el hombre la señal de su sudor.
Pero que sobre todo tenga siempre
el caliente sabor de la ternura.

Artículo 10
Queda permitido a cualquier persona,
a cualquier hora de la vida,
el uso del traje blanco.

Artículo 11
Queda decretado, por definición,
que el hombre es un animal que ama,
y que por eso es bello,
mucho más bello que la estrella de la mañana.

Artículo 12
Decrétese que nada estará obligado ni prohibido.
Todo será permitido.
 

* * * * *
 

Hugo Alberto Ojeda
No somos poetas


poetas de poetas
Lao Tse y Li Po
escribieron suficientes poemas
para una generación de 40 siglos y 5 continentes y dos océanos
nuestros mejores poetas fueron sus discípulos
y ya oímos sus voces en la Casa de la Poesía de Chichén Itzá
ya lo sabemos
ya lo aprendimos
a lo sumo entre otros oficios
seremos poetas

Hugo Alberto Ojeda
de "No somos poetas" escrito entre 1973 y 1981 Rosario - Argentina

 

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Antonio Machado
Definición


"No hay mejor definición de la poesía que ésta: “poesía es algo de lo que hacen los poetas”. Qué sea este algo no debéis preguntarlo al poeta. Porque no será nunca el poeta quien os conteste.
¿Se lo preguntaréis a los profesores de Literatura? Nosotros sí os contestaremos, porque para eso estamos. Es nuestra obligación. “Poesía, señores, será el residuo obtenido después de una delicada operación crítica, que consiste en eliminar de cuanto se vende por poesía todo lo que no lo es”.
La operación es difícil de realizar. Porque para eliminar de cuando se vende por poesía la ganga o escoria antipoética que lo acompaña habría que saber lo que no es poesía, y para ello saber, anticipadamente, lo que es poesía. Si lo supiéramos, señores, la experiencia sería un tanto superflua, pero no exenta de amenidad.
Mas la verdad es que no lo sabemos, y que la experiencia parece irrealizable.
¿Se lo preguntaremos a los filósofos? Ellos nos contestarán que nuestra pregunta es demasiado ingenua y que, en último término, no se creen en la obligación de contestarla. Ellos no se han preguntado nunca qué sea la poesía, sino qué es algo que sea algo, y si es posible saber algo de algo, o si habremos de contentarnos con no saber de nada que merezca saberse.
Hemos de hablar modestamente de la poesía, sin pretender definirla, ni mucho menos obtenerla por vía experimental químicamente pura".

(Antonio Machado, Prosas Completas. Ed. Crítica de Oreste Macrì. Madrid, Espasa Calpe-Fundación Antonio Machado, 1988).


Gabriela Bruch
yo vibraba
                y sentía la noche
como un dulce puñal azul.

Buenos Aires

arriba
 

Isla Negra no se vende ni se compra ni se alquila, es publicación gratuita que persigue el noble afán de promocionar lo mejor de nuestras literaturas y promover en los lectores la compra de libros de autores que se difunden fraternalmente en estas páginas. Isla Negra es territorio de todos quienes aman las letras. Isla Negra también es arma cargada de futuro, herramienta de auroras repartidas. Un breviario periódico de la cultura universal. Estante virtual de biblioteca en Casa de Poesía. Los contenidos de esta publicación fueron leídos en Isla Negra que se emite por Radio Ciudad de Luján, FM 104.1
 

Ian Gibson
Lorca - Dalí El amor que no puedo ser


Somos dos espíritus gemelos. Aquí está la prueba: siete años sin vernos y hemos coincidido en todo como si hubiéramos estado hablando diariamente...
Ian Gibson afronta uno de los capítulos más oscuros de la vida de García Lorca, casi tanto como el de su muerte: "La familia del poeta ha demostrado un interés obsesivo por ocultar su orientación sexual. En la España de nuestros días eso no tiene ningún sentido. Y, se quiera o no, su relación con Salvador Dalí trascendió la simple amistad. Fue amor, aunque no llegara a consumarse. Cuando conoció a Dalí en la Residencia de Estudiantes, en Madrid, se enamoró perdidamente de él, pero Dalí no aceptaba su condición de homosexual, entre otras cosas por la influencia de un padre tan severo como el que le había tocado, y se alejó de Federico." Gibson ha empleado como base de este ensayo las cartas que Salvador Dalí remitió a García Lorca. Las otras, las que escribió el poeta, han desaparecido. "Eso -afirma con el acento típico de los turistas anglosajones- constituye una tragedia cultural. Yo tengo la sospecha de que alguien las ha robado, pero me queda la esperanza de que algún día puedan aparecer." En esas cartas, Dalí, que según el escritor no estaba capacitado para la ternura, le escribe cosas verdaderamente hermosas a Federico. "Hay una en la que le dice: Te creo el único genio actual. A pesar de lo burro que soy en literatura, lo que leo de ti me deja mue(l)to. Qué japonesito más gordo eres, coño. Lo de escribir muerto con ele era un juego entre ellos, porque la gente de Granada trastoca ambos sonidos, y lo de gordo resultaba una expresión cariñosa en él." En el libro se explica cómo Luis Buñuel, que despreciaba a Lorca, hizo una auténtica labor de zapa para apartar a Dalí de su influencia. Ambos pusieron tierra por medio: Dalí marchó a París y Lorca se consagró como poeta después de su estancia en Cuba y Nueva York. Cuando se reencontraron en Barcelona, el año 1934, ni el tiempo ni la distancia habían borrado esa relación. Aunque el amor no se consumó, Ian Gibson afirma que sus respectivas obras salieron enriquecidas de esa relación. "No puede decirse que Lorca influyera con sus dibujos en la obra de Dalí. Sin embargo, Federico está muy presente en los cuadros de aquella época. Recordemos uno donde aparecen sus cabezas fundidas, o ese otro donde la sombra de Dalí proyecta la cabeza de Lorca. Dalí, por el contrario, sí propició un giro en la trayectoria literaria de Lorca. Cuando publicó el Romancero gitano no le gustó y se lo dijo. Vino a comentarle, más o menos: Tú eres un genio y lo que se lleva ahora es la poesía surrealista. Así que no pierdas tu talento con pintoresquismos. Y Federico le hizo caso; dio un golpe de timón a su obra. Quizá parezca exagerada la afirmación, pero es posible que si Lorca no hubiera conocido a Dalí hoy no tendríamos Poeta en Nueva York." Pese a que en 1936 ya se habían distanciado, Ian Gibson dice quedará la incógnita de si, en el caso de no haber muerto Federico, aquel amor hubiera tenido una segunda oportunidad. Sospecha que no, porque a la guerra debemos añadir la irrupción de Gala en la vida de Dalí. Él disiente de los que afirman que ese encuentro con la entonces mujer de Paul Eluard benefició a su obra: "A mí me parece todo lo contrario. Dalí no volvió a ser el mismo que había sido. Y, puesto que me interesa más la etapa anterior a ese extraño emparejamiento, creo que la influencia de Gala fue negativa para él.

"Lorca Dalí, el amor que no pudo ser". Ian Gibson. Satiria.com
 

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Graciela Murias

Intercambiaron miradas
sordas, estrechas, ciegas.
Miradas con anteojeras,
limitadas, burdas, miopes,
astigmáticas.
Y no ven más allá
del puente barato
de sus lentes,
de su teoría tirada
de los pelos.
Una mirada sorda
no entiende la palabra
Se queda con el sonido
y sin el mensaje.
No bucea,
se ahoga en la orilla,
no se atreve,
no piensa....
Miradas que no alcanzan
el ala del pájaro pequeño,
que escapó veloz
con la idea en el pico.

Graciela Murias
Comodoro Rivadavia, Chubut, Argentina
 

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Gabriel Impaglione
Digo á

de agua aire añil azares
á de adamar y de argamasa
de esencia de poema.

Digo á
de a quién o de adónde
de aquí estoy de abrazo
de acarrear ausencia
de apenas almuerzo
de ahora de
á de abordar andanterías.

Digo á
á de alba azul á de terrenal
América lanzando
su primera voz
de umbral de abecedario
de ave abanderada
de infinita
aurora.

Digo á de ardiente floresta,
de antigua raza
de abundante abrazo,
de adagio libertario,
asomando su ahora
de principio.

Digo á de arrebol austral
de axioma inexorable.
De áes en camino.

Y amo.

Gabriel Impaglione
Buenos Aires. De "Letrarios de Utópolis" Linajes Editores, México, 2004.
 

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Puntos de Vista

- ¿Crees en los ángeles?
- ¿A qué viene esa pregunta? No me digas que estás ganando tiempo...
- No, es que ayer le dije a mi psiquiatra que tenía un ángel metido en el cuarto, aconsejándome que me tirara por la ventana.
- ¿Y...?
- Nada, ni siquiera me subió la dosis de antidepresivos o me cambió los ansiolíticos, se limitó a decirme que yo era demasiado gordo para caber por esa ventana, que lo tuviera en cuenta la próxima vez que me pasara la idea por la mente. Creo que no estaba de buen humor, tal vez la esposa se andaba revolcando con un enfermero en la sala de al lado y él lo sabía, ¿a quién se le ocurre casarse con la secretaria? Pero no respondes a mi pregunta, ¿crees en los ángeles?
- ¿Y tú?
- Sí. Obviamente, no en el angelito de la guarda que enseñan en el catecismo, no al modo cristiano del intermediario entre Dios y los hombres, ni en los nueve coros de serafines, querubines, tronos, dominaciones, potestades, virtudes... ya sabes. Más bien como poderes cósmicos, algo entre la divinidad y el ser humano, pero no con función de mensajeros o guardianes de nada. Y sigues sin contestar, luego el que estoy haciendo tiempo soy yo.
- No es fácil, son muchas teorías, y demasiado complicadas, primero tendría que pensar en el origen de la palabra, viene del griego aggelos, mensajero, así que me opongo a ti si por me voy por esa vía, aunque también me gusta el truco cristiano de usar a los ángeles como medio para degradar a las religiones politeístas, reduciendo a los dioses menores a meros hijos de Dios, sus súbditos, o cortesanos.- Basta, no teorices más, esa no es una opinión, la respuesta es sí o no, ya tienes la mía, ahora pido la tuya.
- El mundo no se reduce a sí o no, creer y no creer son categorías que se funden, son sólo puntos de vista..
- ¿Soy tu amigo?
- Sí.
- ¿Te gusta el póker?
- Sí
- ¿Crees en los ángeles?
- No. Es definitivo.
- Así se habla
- y exponiendo las cartas
-. A ver si me superas este Full House.
- Escalera de color, he vuelto a ganar.
- Oye, es todo lo que me queda de la pensión, dame un crédito hasta el domingo, para terminar el mes con cierto decoro.
- Si no quieres perder, no juegues. ¿Has oído hablar de la nueva masajista que se instaló en el Barrio Chino? Tu dinero me paga un tratamiento completo.
Recogió los arrugados billetes, se agazapó en el borde de la ventana, desplegó sus alas y se lanzó al vacío, haciendo una increíble pirueta antes de elevarse sobre los rascacielos.

Marié Rojas Tamayo
La Habana, Cuba.
Cuento premiado en el Certamen de Microrelatos hiperbreves Igriega Movimiento Cultural Sevilla.
 

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Juan Gelman
Oración de un desocupado

 Padre,
     desde los cielos bájate, he olvidado
las oraciones que me enseñó la abuela,
pobrecita, ella reposa ahora,
no tiene que lavar, limpiar, no tiene
que preocuparse andando el día por la ropa,
no tiene que velar la noche, pena y pena,
rezar, pedirte cosas, rezongarte dulcemente.

Desde los cielos bájate, si estás, bájate entonces,
que me muero de hambre en esta esquina,
que no sé de qué sirve haber nacido,
que me miro las manos rechazadas,
que no hay trabajo, no hay,
                    bájate un poco, contempla
esto que soy, este zapato roto,
esta angustia, este estómago vacío,
esta ciudad sin pan para mis dientes, la fiebre
cavándome la carne,
               este dormir así,
bajo la lluvia, castigado por el frío, perseguido
te digo que no entiendo, Padre, bájate,
tócame el alma, mírame
el corazón,
yo no robé, no asesiné, fui niño
y en cambio me golpean y golpean,
te digo que no entiendo, Padre, bájate,
si estás, que busco
resignación en mí y no tengo y voy
a agarrarme la rabia y a afilarla
para pegar y voy
a gritar a sangre en cuello
por que no puedo más, tengo riñones
y soy un hombre,
            bájate, qué han hecho
de tu criatura, Padre?
            un animal furioso
que mastica la piedra de la calle?

de "Violín y otras cuestiones"


 

 



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