La magia de la literatura
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Norton Contreras Robledo


Resumen: Quisiera ser alquimista, unir las letras milenarias, organizar, construir cimientos de futuro en espacios vacíos, en laberintos sin sentido y valores de hojarascas. Al principio todo era sombra, oscuridad. El verbo trajo la luz. Las palabras mueven la vida, son las ruedas de la historia. Siempre que mires con una doble mirada. Toda la historia del hombre podría reducirse a la relaciones entre las palabras y el pensamiento; leyendas, cuentos, tabúes y mitos. En este ensayo me propongo abordar algunos aspectos de la literatura. Aquellos que quizás son los menos concientes. Porque a veces frecuentamos la realidad sin dejarnos sorprender o interpelar por ella. Quiero desenterrar las palabras sepultadas bajos los restos de las estrellas muertas. (1)


En cada obra literaria se vislumbra la posibilidad de crear o reinventar el mundo circundante. Es ahí donde está la esencia de la literatura, su magia.

En una obra literaria a veces encontramos expresado lo real y mágico, porque en la vida cotidiana de las gentes y de los pueblos lo mágico con lo cotidiano se mezclan. Suceden hechos en los que la frontera que separa lo real de lo fantástico es sutil y difusa. Tan desdibujada que nos hace pensar que la barrera entre estas realidades no existe; que lo real es tan extraordinario y fantástico que puede dar la sensación de irrealidad.

La magia de la literatura radica en que nos acompaña desde nuestros primeros años de vida y hasta el último de ellos. Y a través de sus géneros vemos la realidad que nos rodea, o nos transporta a tierras desconocidas, a países remotos, a planetas y sistema solares. Nos lleva a través del tiempo y el espacio a conocer personas del pasado o de del futuro que se vislumbran detrás de las sutiles cortinas de la narración.

Experiencias y sensibilidades

Qué bonito y maravilloso fue en mi infancia, en el pueblo de Canela, cuando vivía en el monte y aprendí a leer. La literatura tuvo la magia de abrir las puertas que me permitieron llegar a sitios. Viajar a lugares remotos que jamás hubiera podido imaginar. Recuerdo como si fuera hoy que sentado bajo las sombras de un árbol, mientras las ovejas y las cabras pacían, yo con un libro en las manos me transportaba a lugares lejanos. La naturaleza, sus colores, olores, sabores, las gentes. Sus vidas, sus trabajos, aparecieron ante mí con un nuevo significado. Mis ojos lo veían de forma diferente, las sentía de otra manera. Ahí radica la magia de la literatura de hacer ver y sentir la vida, las gentes y la naturaleza con una doble mirada. (2)


El concepto de ideología en la literatura

Cuando leemos una obra literaria existe la tendencia de pensar que dicha obra está por sobre cualquier concepto ideológico, sin considerar en las múltiples definiciones que las ciencias sociales da a la ideología; falsa conciencia, visión interesada, parte integrante de la conciencia social en conexión con diferentes intereses de clases sociales, intereses económicos y políticos. El concepto de ideología en una obra literaria se manifiesta como la concepción de la realidad desde una perspectiva particular. La función ideológica en una obra literaria se manifiesta en el afán que tiene el escritor de dar la visión, es decir la manera que él tiene de ver e interpretar el mundo circundante. En este contexto podríamos decir que una obra literaria no consiste en las ideas específicas sino en los procedimientos mediante los cuales se analizan los hechos, la vida y el desarrollo social.

La función ideológica es una condición presente en todas las formas literarias: libro de poemas; España en el corazón, de Pablo Neruda, himno a la gloria del pueblo en la guerra, que exponía los horrores de la Guerra Civil Española, y su postura de republicano, es un poemario hermoso. En este libro muestra su rostro de poeta combatiente e idealista. La primera edición, corresponde a Ediciones Ercilla, Santiago de Chile, 1937. Fue reimpreso por primera vez en España por el Comisariado del Ejército del Este, ediciones literarias. Canto General, de Pablo Neruda. Paradigma de una profunda identidad entre lo estético y lo social, nutrido por el fervor revolucionario latinoamericano, Canto general, escrito entre 1938 y 1949 y publicado de manera privada en 1950, es una de las expresiones más altas en la vasta obra de Pablo Neruda (Chile, 1904-1973). En la poesía de Walt Whitman, Hojas de Hierbas, aparecida en 1855, unánimemente considerado el poeta máximo de Norteamérica, Walt Whitman (1819-1892) es el supremo cantor del Yo y de la naturaleza, del cuerpo y del alma, de la igualdad del hombre y la mujer, de la fraternidad y la democracia. En novelas; Las uvas de la ira, de John Steinbeck. El tema representado en esta novela es actual en lo concerniente a inmigración y su explotación laboral. John Steinbeck, el autor, vivió durante dos años una vida de privaciones semejantes a las que describe en la obra, siendo un humilde campesino. Con esta experiencia y con una sincera conciencia social, el escritor reproduce su testimonio en medio de los peores tiempos de EE.UU. en toda su historia, la Gran Depresión. El Sr. Joad y su familia se ven obligados a abandonar lo único que poseen, su miserable y polvorienta granja en la árida zona de Dust Bowl, Oklahoma.

Esperanzados en poder encontrar trabajo, ponen rumbo hacia la tierra prometida, California, donde se rumorea que existe una gran necesidad de jornaleros. A medida que se aproximan van descubriendo la dura realidad: agotadoras jornadas, rechazo social, condiciones infrahumanas y míseros salarios. Joad (hijo), consciente de ésta realidad, empieza su lucha por reivindicar los derechos de los trabajadores.

Memoria de la casa de los muertos, de F. M. Dostoievski. En 1849 es detenido y condenado a trabajos forzados en Siberia debido a que frecuentaba círculos cercanos al anarco socialismo. De esta experiencia en la cárcel surgió Memoria de la casa de los muertos (1862) obra fundamental tanto en su trayectoria literaria como vital.

La literatura y el mundo circundante

Conclusión: Decía al comienzo que en cada obra literaria se vislumbra la posibilidad de crear o reinventar el mundo circundante. Es ahí donde esta la esencia de la literatura, su magia. La literatura es portadora de recreación identificada con la esencia de cada ser, portadora de emociones, sensaciones. En la palabra está la magia de ser ente de comunicación entre los hijos de la torre de Babel. Diseminados en diferentes realidades geográficas, sociales, económicas y políticas en diferentes lenguas. La esencia de la literatura es su enorme poder evocador y creativo. Su capacidad no sólo de permanecer, sino de «ser», de construir mundos posibles. Y de dar testimonio de un mundo en el que millones de hombres, mujeres y niños de los países del denominado tercer mundo, personas que no tienen acceso a la educación, a la cultura, a la salud y al bienestar, ven en fotos, películas o por televisión, el consumismo y la abundancia de los países desarrollados, observan, sienten o adivinan el desperdicio de recursos naturales como la luz, el agua y los alimentos. A esos millones de seres humanos les resulta increíble lo que ven sus ojos. Ellos no tienen agua para beber y millones de ellos mueren de hambre. El consumismo, tan real y cotidiano para las personas de los países desarrollados, aparece como algo divino, irreal y mágico ante los ojos de niños, mujeres y hombres, condenados por los países ricos. Los mismos países que han perdido la capacidad de asombro y de indignación ante las terribles desigualdades. Las palabras que llevan en sí las ideas de que un mundo mejor es posible pueden convertirse en actos, a los ojos y oídos de millones de seres que aún luchan con esa convicción, con esa ilusión.

La literatura trae los sentimientos que mueven al mundo, palabras de amor y pasión, las palabras de la ira y la ternura. Trae los tiempos de amor y de guerras. Es la memoria de los tiempos idos. Y nos recuerda que el tiempo presente es el capítulo inacabado del pasado y el preludio impreciso del futuro. Y que las palabras que aún no se han dicho, serán las que se dirán un día. Cuando las palabras son censuradas, quedan clandestinas en cualquier lugar, en cualquier espacio, esperando, aguardando, activando, organizando, despertando conciencias para un nuevo día. La literatura va reconstruyendo los momentos, gestos, actos. Mientras haya vida, estará la literatura en las palabras escritas. La literatura es la semilla en la arena, montañas, océanos, campos y ciudades. Nace cada día, cada mañana, va hacia la vida, hacia las gentes. Como la luz al día, como el espacio al tiempo. (3)



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Notas:
(1), (2) y (3) Fragmentos del poemario Cantos en tiempos de amor y de guerra, de Norton Contreras Robledo (Otra Dimensión Editores; Madrid 2008).

ILUSTRACIÓN: La literatura by Julio Romero de Torres, Julio Romero de Torres [Public domain], via Wikimedia Commons.

 


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NORTON CONTRERAS ROBLEDO
(Canela, Chile). Miembro de La Organización Cultural Víctor Jara. Colaborador de Panorama Cultural (Latinoamericanos en Suecia). Miembro de la Red Mundial de Escritores en Español: REMES y de la Asociación Internacional de Comunicadores y Periodistas chilenos en el exterior: AICPCH.
Es Comunicador Social, escribe artículos, culturales y políticos. Los que han sido publicados en la prensa escrita, Liberación, (Suecia), Tribuna Popular, (Venezuela), y páginas y diarios digitales. Cultiva el cuento y la poesía. Estudios inconclusos en la Facultad de Educación y Letras de La Universidad de Chile. Estudios de Psicología Social, Historia y Filosofía, en la Academia de Ciencias políticas, en Sofía, Bulgaria (1981-1982).
Desde 1996 trabaja de asistente en los archivos de la Ciudad de Malmö, perteneciente al organismo cultural de Malmö, Suecia, que incluye Museos, Bibliotecas, Archivo, Escuela de Arte y Galería de Arte.

 

Web:
Voz al mundo.com



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