Juan José Arreola

visto desde
El guardagujas





















por
Alejandro Tobar

Arreola es uno de esos «raros» con que México tiene el privilegio de engrosar sus listas literarias. Nacido en 1918 en Zapotlan, se distingue, a juicio del que escribe, principalmente por el espíritu lúdico de que dota su narrativa. Los continuos juegos de humor, de absurdo, de jerga indígena, de piruetas que el autor iberoamericano lleva a cabo, lo confirman como un hiperactivo de la escritura. En su libro Confabulario definitivo, que tiene edición en Cátedra, se muestra todo su talento, y siendo más específico, en uno de los cuentos, el de El guardagujas, se concentran todas sus cualidades para dar el fruto de una narrativa de lo más peculiar. Así pues, centrémonos en este cuento para intentar componer una idea aproximada de lo que es su literatura.

Este narrador con actitud y palabras de poeta tiene el don de «engañar» al lector no permitiéndole saber dónde empieza la exageración, el absurdo, el imposible, la verdad. He oído decir que tiene similitudes muy notables con su compatriota Juan Rulfo y el genial Augusto Monterroso. Y comparto la idea plenamente. Leer a Arreola es mezclar la preocupación y la honda vinculación con las entrañas más indígenas de Rulfo con la inocencia y la ironía de los bestiarios de Monterroso. Con el añadido, claro, del peculiarísimo estilo de este juglar de nuestros tiempos. Contar con lo inesperado es clave para entender su corta obra.

En este cuento de El guardagujas, Arreola crea a un tipo con la idea fija de llegar al destino T., y para ello ha adquirido un boleto de tren y se dispone a tomar éste. Su sorpresa será mayúscula cuando el guardagujas comienza a interrogarlo y de ahí pasa a desanimarlo, reanimarlo, encandilarlo, extrañarlo… todo contándole el funcionamiento (o NO-funcionamiento) del sistema ferroviario del país. Toda esta trama argumental ha llevado a los críticos y estudiosos a exponer sus distintas teorías sobre la intención de Arreola con su cuento, sobre la idea principal que quiere expresar. Explicaciones de lo más variopinto han quedado registradas. Y es que despierta gran interés toda esta maraña de absurdos e ingenio que el mexicano crea con El guardagujas. Incluso quien menos entre en detalle no podrá dejar de pensar qué es lo que el autor nos dice. Quien firma este artículo, por supuesto, tiene su opinión acerca de la intención del cuento, pero eso es lo de menos; lo importante es haber logrado alentar al lector a indagar sobre este mexicano de cara divertida muerto en Jalisco en 2001, que, seguro, no defraudará, y menos aún a los kafkianos, que si cabe añadirán una nueva entrada en su diccionario de grandes literatos. El Guardagujas, insisto, es parte fundamental de su obra, que casi me atrevería a decir que hubiese quedado coja de no haber existido este maravilloso cuento.

_________________________________

Alejandro Tobar Salazar (Lugo - España, 1983), Ganador del concurso de Relatos de Verano 2005 de la Voz de Galicia. Accésit en el IV certamen de poesía Lucus Augusti 2006. Un 2º Premio en el Contacontos 2003, organizado por la Xunta de Galicia, por su guión Nin tanto nin tan pouco, 6.º premio en el I certamen Ribeira Sacra literaria 2006, mención de honor Cuentos de navidad, de la revista Emol; ha publicado poemas, reseñas y artículos en revistas literarias y diarios como Arteliteral, Literaturas.com, El Progreso de Lugo o la editorial Galaxia. Tras cinco años de estancia en Madrid, actualmente reside en Marsella, Francia. Colaborador habitual de la Revista Almiar / Margencero.

alejandro_tobar[at]hotmail.com








































Más artículos en Perfiles de letras:

Conociendo a Novoneyra: Un poeta lluvioso | Retrato del artista adolescente, Joyce |
Sir Arthur Conan Doyle, creador de Sherlock Holmes | Vanguardia desde Córdoba: Pablo García Casado |
Arturo Corcuera y el diluvio de animales | Poeta-pintor e e cummings | Sánchez Espeso, dibujante de Nueva York |
Niall Binns: poeta de sensaciones | Juan José Arreola visto desde El guardagujas | Guy de Maupassant y El Borracho |
Gioconda Belli y la poesía erótica | Luis Pimentel: poesía lejana a los aspavientos | El Tristán Tzara poeta |
Horace Walpole. En los límites de la imaginación | Neuman planta su mundo en un tapete verde |
Georg Trakl, referente del expresionismo | Caja negra, de Pablo Sánchez |
Jean Claude Izzo | El Libro del transtierro, de Costero de la Flor

Ilustración artículo: Fotografía por Pedro M. Martínez ©




Literatura | Artículos | Fotografía | Pintura y arte digital | Portada | Cómo publicar en Almiar
Revista Almiar - Margen Cero™ (2005) - Aviso legal