por Alejandro Tobar


Niall Binns:
poeta de sensaciones



Nacido en Londres en 1965, Niall Binns se ha erigido en los últimos años como un serio estudioso de la historia de España, que ha dado su último fruto con el libro La llamada de España: escritores extranjeros en la guerra civil. Quizá el nombre de este británico que ha viajado y vivido en medio mundo —desde Coimbra hasta Santiago de Chile— sea más conocido por su vasto conocimiento de la poesía chilena sobre la que ha realizado su tesis doctoral y publicado varios ensayos. A otros podrá sonarle por haber sido coautor del libro Dylan Thomas: muertes y entradas: 1934-1953 Antología poética. Son muchas y muy interesantes las facetas de este escritor que ya merece la distinción de poeta. Un poeta con una gran capa negra con gotas rojas —de la sangre de algún ave recién destripada— bordada con una enorme P de superpoeta.

Niall Binns, que actualmente reside en Madrid e imparte clases en la Universidad Complutense, ha creado (con los matices de la creación huidobriana) un árbol de poesía cuyas raíces salen de un charco de lodo formado tras una tormenta en alguna carretera secundaria. Nutriéndose de las innegables influencias del Ted Hughes de Cuervo (que por si alguien así lo creyera, sepa que es mucho más que una simple violencia de la palabra) y la vanguardia hispanoamericana —más por la línea de Girondo que de la del primer Borges— ha sabido diluir en una misma coctelera bestiarios, tecnología, suciedad, amor que se muerde la cola (como las pescadillas), idiomas de raíz latina y anglosajona, espacios, columnas de palabras, un paisaje y papeles de periódico para limpiarse el culo (cuando no piedras), hace de este hijo de escoceses el inventor de una poesía que linda con la antipoesía de Parra y la pesadumbre de Vallejo y que, pase lo que pase, se muestra desnuda (más como un exhibicionista masturbándose en el andén de un metro en obras que como una modelo posando para un fino pintor).

Canciones bajo el muérdago, su libro de poesía que se erige en referente, está repleto de diversión, de miradas con gafas tridimensionales en la pantalla de un televisor en blanco y negro que sólo sintoniza la cadena pública, de latas de cerveza borboteando espuma, de flores esplendorosas que tras una semana indefectiblemente se marchitarán, se pudrirán, expulsarán un hedor nauseabundo, y se verán convertidas en abono; el abono con que Binns regará sus poemas.

Este libro, a juicio del escribiente, debería exponerse en las paredes de de las bibliotecas, en los corchos de los programas de recitales poéticos, en los salones de las casas de acogida. Las hojas que Binns regala a sus lectores serían un material idóneo para albergar los nidos de cigüeñas en las iglesias y catedrales castellanas, en donde las aves, calmas y despreocupadas, podrían defecar y engullir gusanos. El poeta londinense tiene cualidades para influenciar a quienes le dediquen una sola lectura hasta el punto de llegar a convertirse en el padre de Franz Kafka con su hijo. Y es que su poesía a menudo se parece a la gran cucaracha del checo vestido de frac y blanca pajarita paseándose por una fiesta de la aristocracia poética dejando un reguero de sangre menstrual a su paso.



_______________________

En mi ropa en la manta en el sofá hay pelos

tuyos que se enredan sigilosos

atándome los pies, desatando los recuerdos

Los rastreo y recojo

y los he ido anudando

uno por uno, para hacerte un collar

que me sirva, de paso, como soga

Lo ataré de noche a la bombilla del salón

subiré a una silla,

y después de meterme la cabeza, y proferir

las palabras de sobra conocidas

daré una leve patada, y veré entonces

si son débiles los lazos de nuestro amor.


(poema tomado de su libro Canciones bajo el muérdago. Editorial Estruendomudo. 2003)


* * * * *

Alejandro Tobar Salazar (Lugo, España, 1983), Ganador del concurso de Relatos de Verano 2005 de la Voz de Galicia. Accésit en el IV certamen de poesía Lucus Augusti 2006. Un 2º Premio en el Contacontos 2003, organizado por la Xunta de Galicia, por su guión Nin tanto nin tan pouco, 6.º premio en el I certamen Ribeira Sacra literaria 2006, mención de honor Cuentos de navidad, de la revista Emol; ha publicado poemas, reseñas y artículos en revistas literarias y diarios como Arteliteral, Literaturas.com, El Progreso de Lugo o la editorial Galaxia. Tras cinco años de estancia en Madrid, actualmente reside en Marsella, Francia. Colaborador habitual de la Revista Almiar / Margencero.

alejandro_tobar[at]hotmail.com

Más artículos en Perfiles de letras:

Conociendo a Novoneyra: Un poeta lluvioso | Retrato del artista adolescente, Joyce | Sir Arthur Conan Doyle, creador de Sherlock Holmes | Vanguardia desde Córdoba: Pablo García Casado | Arturo Corcuera y el diluvio de animales | Poeta-pintor e e cummings | Sánchez Espeso, dibujante de Nueva York | Niall Binns: poeta de sensaciones | Juan José Arreola visto desde El guardagujas | Guy de Maupassant y El Borracho | Gioconda Belli y la poesía erótica | Luis Pimentel: poesía lejana a los aspavientos | El Tristán Tzara poeta | Horace Walpole. En los límites de la imaginación | Neuman planta su mundo en un tapete verde | Georg Trakl, referente del expresionismo | Caja negra, de Pablo Sánchez | Jean Claude Izzo | El Libro del transtierro, de Costero de la Flor




Literatura | Artículos | Fotografía | Pintura y arte digital | Portada | Cómo publicar en Almiar
Revista Almiar - Margen Cero (2005) - Aviso legal