Ahora vuelvo a volar. Tengo unas alas blancas
con que abrazar el aire, romper el horizonte,
llegar hasta ciudades lejanas como sueños
y enseñarles a todos que es posible la vida.

Suben a mi ventana gritos alucinados,
chirridos de sirena arañándome entero
y voces de «estás loco, volar es para pájaros».
Pero extiendo mis alas, miro hacia el cielo y salto,
miro hacia el suelo y caigo.

VOLAR ES PARA LOS PÁJAROS
(PABLO GUERRERO & HILARIO CAMACHO)

(Del L.P. De paso - 1975)



A BELCHITE VIEJO, MI PUEBLO…


Pueblo Mudéjar donde los haya
corazón del secano más sediento,
sangre derramada, combatiendo sin aliento,
nutriendo el odio, masticando la metralla.

Belchite, mi pueblo, el que no tengo…
porque me lo quitaron antes de ser mío,
pueblo de batallas olvidadas
de guerras ganadas y perdidas,
lugar de respeto y odio contenido
mausoleo de la libertad,
tumba de la incomprensión y la incultura.

Tus torres, tus iglesias, tu hospital,
¡están clamando venganza a la piqueta!
¡que no destruyan el arte!
los cañones… ni los tanques…

Orgulloso te blandes en el viento
del secano orgulloso aragonés,
puerta de intelectuales, de madres que han llorado
esa sangre tan triste derramada
pena que han llorado en la estacada
de sentirse poco o nada
ante tanta monstruosidad calcada.

¡Mi puerta del Pozo, mi barrio, mi casa!
A mi regreso de tierras americanas
fui a verte, y no te vi, aunque tú estabas,
muchos años llevándote en mi sangre
por Argentina, Brasil, Chile o España,
luego vino la URSS, Italia, Hungría
y así un sinfín de países por el mundo.

En el Arco del Triunfo de París
apareces flamante, tú, ¡BELCHITE!
En Rumania conocí a Brigadistas
hombres rudos de mil batallas
lloraban de emoción con sus hazañas.

Te caerás de viejo y de noble
serás el árbol del ejemplo mártir,
eres ya, un símbolo en el cenit,

que la noche te invade con sus muertos
ganaran o perdieran esta guerra
todos combatientes eran nuestros.

Con pena, regocijo o con llanto,
visitantes que pisan nuestras calles
del antiguo y olvidado Mausoleo,
la muerte aparece en cada esquina
y en centro la esperanza de la vida.

Admiración, tienen al verte,
todos fueron culpables, uno más que otro…
que la Historia deshereda poco a poco
del lugar privilegiado que tenía.

Ahora me tienes aquí, muy cerca,
y alguna vez te visito en mi ignorancia
te recuerdo a tus hijos que tú guardas
en tu vientre en lo cerca y la distancia.

¡Qué orgulloso me siento pueblo mío!

¡Pero qué pena tengo infinita!

Soy testigo después de la Batalla
ciego, sordo, e inmóvil en mis actos
¡De qué ha servido tener odio y pactos
si tú sigues muriendo en tu letargo!

Castillo de la pena incalculable
retórica infernal de los cañones,
Río Aguas Vivas, teñido con la sangre
de jóvenes, de viejos y de madres.
Catarata de maldades depositaron en ti,
CERRO LOBO, EL SILLERO, EL SEMINARIO,
CALLE MAYOR, PUERTA DEL POZO, EL CALVARIO,
sólo quiero una cosa mi BELCHITE
que me arropes con tu nombre
en mi último destino… en mi viaje…

Mariano Calvo González
18 de mayo de 2003

Fotografía: Pedro M. Martínez ©

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