Perdidos en Tokio

por
Guillermo Ortiz López



El talento y la perseverancia en una carrera quedan definidos normalmente por la primera obra. En España, por ejemplo, tenemos el caso de Juan Diego Botto. Quitando sus papeles infantiles dio el salto a la fama con la insoportable Historias del Kronen en la que nos deparaba una actuación catastrófica. Bien, el hecho de que ahora mismo sea de los actores más reconocidos del panorama teatral y cinematográfico habla a las caras de su capacidad y entrega. Cualquier otro hubiera quedado sepultado bajo las ruinas de Montxo Armendáriz. Si aceptamos como cierto que el talento se demuestra venciendo adversidades en el debut, ningún ejemplo mejor en el ámbito internacional que el de Sofía Coppola, nominada a varios Globos de Oro por su reciente película Lost in translation que se estrenará en breve en España.

Es difícil decidir si la hija de Francis Ford Coppola tuvo suerte o no. Por un lado, su parentesco le dio una oportunidad inmejorable: un papel de protagonista en la esperadísima secuela El Padrino III (1990). Por otro lado, está claro que esa oportunidad le llegó demasiado pronto y que no estaba preparada para ello. Sofía sólo tenía diecinueve años y sus carencias eran palpables. ¿Un capricho de papá? El caso es que su carrera como actriz quedó definitivamente enterrada tras esa actuación y desde entonces sólo ha aparecido brevemente en alguna producción como el episodio uno de Star Wars. Un fracaso de este tipo, una vez que has dado la cara ante todo el mundo, lo normal es que hunda la carrera de cualquiera en la industria por muy importante que sea tu padre. Sofía hizo bien en retirarse durante casi una década del panorama, aprender su profesión y buscar su espacio. En 1998 estaba de vuelta, pero no delante de la cámara.

Con la aparición del corto Lick the star, Sofía Coppola hacía su «rentrée» en el mundo del cine, esta vez como directora. Tras algunos trabajos como guionista o diseñadora de vestuario, encontraba por fin un lugar donde se sentía cómoda. La historia trataba sobre un grupo de chicas de instituto que llevan a cabo un malévolo plan. Chicas extrañas y problemáticas. Sólo un aperitivo para el gran plato que vendría un año después con la adaptación de la novela de Jeffrey Eugenides Las Vírgenes Suicidas. La película fue un fenómeno gracias a lo perturbadora de la historia, al excelente uso de la banda sonora, compuesta en su mayor parte por el grupo Air, y al buen gusto que marca todo el trabajo de Sofía Coppola como directora. Cada escena es un cuadro, un video-clip, si se quiere, dado que está todo lleno de una música envolvente que te lleva a lo largo de la película. El reparto no podía ser mejor para la ocasión: veteranos curtidos como Kathleen Turner o James Woods y sex-simbols del futuro como Kirsten Dunst o Josh Hartnett. Con esta película consiguió premios como el Young Hollywood Award o el MTV Movie Award, ambos en la categoría de directora novel. De esta manera se resarcía de los tres «razzies» que había ganado como actriz en los 90: dos por El Padrino III (Peor Actriz de Reparto y Peor Promesa de la Década) y otro por La amenaza fantasma (Peor Actriz de Reparto).

Bill MurrayLlegamos, pues, a 2003 y a su segunda película como directora: Lost in Translation, en la que ha confirmado todas las expectativas creadas. Desgraciadamente, la película aún no ha sido estrenada en España. No sabemos porqué ni cuándo se estrenará. Sólo algunos afortunados pudimos verla en la Seminci de Valladolid, donde ganó el premio FIPRESCI de la crítica internacional. Estamos ante la historia de una estrella de cine venida a menos (Bill Murray) que viaja a Tokio para rodar el anuncio de un whisky autóctono. A pesar de ser tratado con todas las atenciones propias de la gentileza japonesa, pronto empieza a sentirse atrapado y agobiado por el insomnio y una ciudad que le es ajena. Todo esto cambiará cuando conozca a otra americana (la joven y bellísima Scarlett Johansson) y comparta con ella varias de las noches que pasan en vela. No piensen mal. Como dijo Sabina «emociones fuertes, buscadlas en otra canción». No es el estilo de Coppola las grandes pasiones, los torrentes amorosos, los engaños furtivos. No. En esta película tenemos más dosis de buen gusto, de eso que falta en la mayoría de las manifestaciones artísticas actuales. No es mojigatería. Se trata simplemente de tener el talento necesario para contarnos las cosas sin enseñárnoslas, de sugerir con una mirada, una frase, una canción. Crear una atmósfera propia. Eso está al alcance de muy pocos ahora mismo.

Pero la película quedaría en nada —a pesar de las soberbias actuaciones de los protagonistas, que cosechan premios y nominaciones sin parar por su trabajo— sin el magnífico escenario que modela la historia: Tokio. Parece increíble que se puedan gastar millones de dólares en decorados teniendo esta ciudad sobre el planeta. Con un aire de Blade Runner, Tokio aparece en esta película como nunca lo ha hecho. Sus neones, sus rascacielos, su tecnología punta combinada con los mercadillos, la rigurosidad oriental, los pequeños templos... no encontrarán mejor vídeo publicitario. Así que en la otra punta del mundo, con sus noches eternas y sus días de trabajo y ojeras es donde se vive la historia de amistad - amor - admiración entre estos dos americanos perdidos en sus propias vidas y que se han llevado su desazón a un hotel japonés de lujo.

A la espera de su estreno en España, momento en el que todo el mundo podrá juzgar la calidad de esta película, sirvan como presentación los innumerables premios que ha recibido y a los que es candidata: Mejor Actriz en el Festival de Venecia, Premio de la Crítica en Seattle, Toronto, Sao Paulo, Valladolid, San Francisco, Nueva York... todo a la espera de la entrega el próximo 25 de enero de los Globos de Oro, entregados por la prensa extranjera en Los Ángeles, y a los que Lost in Translation es candidata en cinco categorías: Mejor Director, Mejor Guión, Mejor Película, Mejor Actor (Bill Murray) y Mejor Actriz (Scarlett Johansson). Mejor previo imposible en la carrera de los Oscar... y en cuanto la estrenen, película que hay que ir a ver. Sin falta.



(ILUSTRACIONES ARTÍCULO: Sofia Coppola Cannes 2013 by Georges Biard - Own work. Licensed under CC BY-SA 3.0 via Wikimedia Commons) · Bill Murray, By Christopher William Adach from London, UK (WiPe - random_-4) [CC BY-SA 2.0 (https://creativecommons.org/licenses/by-sa/2.0)], via Wikimedia Commons





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