Festival de Cine de San Sebastián (2006), por Guillermo Ortiz López (Artículos en Revista Almiar)

 

 
 


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Un infiltrado en San Sebastián
por Guillermo Ortiz López

 

Que se mueran los feos
   
 

No se fíen de los críticos. Son gente extraña que pasa demasiado tiempo a oscuras. Gente que puede ver cuatro, cinco películas al día y además pretender analizarlas todas concienzudamente. Gente que pasa del peloteo más indisimulado al abucheo sin sentido ninguno, en demasiadas ocasiones por motivos puramente personales. 

Lo comentaba Jaume Figueras, el mítico periodista de TV3 y colaborador de Canal Plus en aquellos tiempos de «Magacine» en la presentación del libro La vuelta al mundo en 20 festivales, de Nuria Vidal: «En todos los festivales se crean clanes, círculos cerrados, filias y fobias partidistas…». En este también, desde luego y el crítico-escritor-periodista de Almiar en ocasiones se queda perplejo y muy preocupado. 

Perplejo porque no entiende algunas reacciones. Preocupado porque puede ser que, simplemente, él no sepa nada de cine. Es muy posible. Si no sabe nada de cine, por lo menos sabe de películas, piensa para animarse mientras La Concha está completamente desierta, cae la madrugada, el huracán Gordon (o lo que quede) amenaza con llegar y en el parque que queda junto al ayuntamiento y por donde pasan las bicis durante todo el día, una chica se columpia con un gorro de lana. 

El crítico pasa por delante y la mira. Ella sonríe pero no deja de balancearse. Él sonríe también. Son las doce y decide que necesita una copa, por aquello de la perplejidad y la preocupación y los problemas que acarrea ir contracorriente. No se atreve a decirle a la chica que vaya con él. 

¿Cuál es uno de los mejores momentos de una película? Cuando uno sale del cine. Cuando comenta con los amigos, cuando se comparten entusiasmos y decepciones. San Sebastián es un Festival que se presta mucho a ello, por eso es un Festival tan rematadamente hermoso. Sin embargo, llega el pase de prensa de El bosque de las sombras, primera película de Koldo Serra y lo único que se oyen son silbidos y a uno le cuesta entenderlo. 

La película de Koldo, protagonizada por un apasionado Gary Oldman, perdido junto a unos amigos ingleses en un bosque del País Vasco, entre la lluvia, el barro y una amenaza indeterminada, puede que no sea una obra maestra, pero, desde luego, es una película muy digna, en la media de lo que está siendo un Zinemaldia superior en calidad a otros años. Por eso, uno no se explica que la prensa abuchee, como si se tratara de un complejo o un miedo ante el joven que llega. La película irá a Sundance, o eso le ha anunciado la distribuidora, me comenta en la fiesta posterior al estreno. 

Bien, que se mueran los feos. 

Decepciona Sorín, apasiona Goldthwait 

Se silba El bosque de las sombras pero se aplaude Children of men, una película futucatastrofista con tres grandes actores —Michael Caine, Clive Owen y Julianne Moore— y un guión insoportable, inestable, aburrido, con todas las tramas cogidas por los pelos. Se aplaude también El camino de San Diego, la tercera película de Carlos Sorín —Historias Mínimas; Bombón, el perro— que no hace sino abundar para bien y para mal en lo ya mostrado anteriormente. 

Por supuesto que el cine de Sorín es entrañable pero no por eso deja de ser redundante. 

De las películas de Sección Oficial, el crítico destaca dos. Justo las dos que van las últimas en los rankings de clasificación que hacen sus amigos y sus colegas de Sala de Prensa: Mon fils à moi, tenso y cruel retrato del maltrato físico y psicológico de una madre sobreprotectora —excelente Nathalie Baye— a su hijo ante la pasividad del resto de la familia, y The tiger´s tail, una película irlandesa que reflexiona sobre la identidad manteniendo la tensión. ¿Basta con cambiarte la vida con otro para ser ese otro o, en el fondo, todo lo que te pasa, te pasa precisamente por ser «tú»? 

En general, la Sección Oficial está presentando películas arriesgadas y variadas. Se agradece. Entusiasmó Sleeping dogs lie, una buena película basada en la felación de una adolescente a un perro. Entretenida, pero en ocasiones tan ridícula y absurda como su punto de partida. También gustó Forever, un documental sobre el cementerio parisino de Père-Lachaise, un análisis de las tumbas, los enterrados y los visitantes. Grandes autores y pequeños compañeros de vida. Ni una pega que ponerle. Ahora bien, un documental sobre tumbas «es» un documental sobre tumbas: que nadie espere saltar de la silla. 

La represión argentina desde su mirada más valiente 

Zabaltegi, como cada año, mantiene su prestigio. De entre lo visto, se puede destacar Crónica de una fuga, sensacional relato de una casa de secuestro y tortura durante la dictadura de la Junta Militar argentina. Sensacional por lo que tiene de distante, por lo que tiene de evitar el maniqueísmo, por lo que tiene, a su vez, de cruel: podría ser cualquiera. Hasta ahora, se había hecho hincapié en las torturas su-fridas por los opositores al ré-gimen, esta película nos muestra el verdadero horror de todo totalitarismo: que cualquiera, sea quien sea, puede ser considerado en un momento enemigo del régimen. Que el Gran Hermano nunca se equivoca. 

Crónica de una fuga no anda con tibiezas a la hora de retratar a los verdugos, pero se atreve a denunciar algo más: las delaciones. No las delaciones forzadas, agónicas, sin más sentido que el de dejar de sufrir, sino las políticas. Delatar a alguien, a sabiendas de su inocencia, para que los compañeros de grupo tengan tiempo para huir. Colocar, ellos también, al individuo como un mero pelele en manos del interés común, revolucionario o anti-revolucionario. 

Polémico, sin duda. 

Y, aunque a los críticos no hay que hacerles mucho caso, insisto, y a este tampoco, que se entusiasma con detalles tan nimios como chicas balanceándose en columpios en plena madrugada y se pregunta si no formará eso —la chica, el columpio, la bruma, la ciudad…— parte de otra película más, no dejen de admirar si es posible los ciclos de Barbet Schroeder y Ernst Lubitsch. En concreto, el retrato que el primero hace del dictador ugandés Idi Amin Dadá debería formar parte del aprendizaje de todo aspirante a documentalista.

 


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GUILLERMO ORTIZ LÓPEZ es el
coordinador de la sección de cine de Almiar. (Página web: http://www.guilleortiz.com/)

Sigue el Festival en tiempo real: http://bretguille.blogspot.com/

- Crónicas publicadas sobre el Festival: Festival de cine de San Sebastián 2006: Unas explicaciones necesarias l Que se mueran los feos l De David Hasselhoff a Oliver Stone pasando por Matt Dillon l La aritmética puede con Delirious aunque encumbra a Di Cillo

- PÁGINA OFICIAL DEL FESTIVAL INTERNACIONAL DE CINE DE SAN SEBASTIÁN (2006): http://www.sansebastianfestival.com/2006/es/portada.htm


 


 

 


Revista Almiar (Madrid; España) / nº 29 / agosto-septiembre 2006
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