El onírico oráculo

Todas las noches iba, ya dormido, a consultar sus cuitas al afamado oráculo de Delfos. Hallaba soluciones a todos sus dilemas y no necesitaba decidir qué camino tomar a lo largo del sueño. Pero, una vez despierto, la Pitia se esfumaba y se quedaba a solas, cara a cara enfrentado con esa bella dama que llaman libertad, que a lo más que llegaba es a mostrarle un seno, pero que no indicaba el camino seguro por el que transitar irresponsablemente.


© Antonio Redondo Andújar (2003) - Revista Almiar - Volver a página inicial