INAPETENCIA


Indiferente ante el teclado de su máquina de escribir toma su lápiz, pero de la mina sólo salen manchas. Enciende el computador y el cursor titilante le invita a pulsar alguna tecla, pero lo apaga. Abre su cuaderno de notas buscando pasión, pero no la encuentra. Vencido, va a la nevera y no toma nada. Agotado, se acuesta al lado de su amada, pero allí tampoco despiertan sus ganas. Bosteza entonces, sin preguntarse cuál apetito perdió primero.

© Aymer Waldir (2005) - Revista Almiar - Volver a página inicial