Las 10 mejores bandas
sonoras de la historia del Cine
—una visión personal—

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José Miguel Jiménez y
Pedro M. Martínez



Las horas


EL AUTOR

Tras cuarenta años de composición musical, Philip Glass ha abarcado géneros tan distintos como trabajos para orquesta, ópera, teatro, pop, corales, musicales y bandas sonoras cinematográficas.

Sus influencias musicales comienzan desde niño gracias al gusto de su padre, que trabajaba en un taller de reparación de radios, por las obras clásicas de Beethoven, Schubert o Shostakovich, lo que le llevaría a aprender a tocar con 8 años el violín y la flauta. Tras pasar por la Universidad de Chicago, se traslada, con 19 años, a la prestigiosa escuela neoyorquina de Juiliard School, cuna de celebres compositores cinematográficos. Cuatro años después, logra una beca para estudiar en París junto a Nadia Boulanger, perfeccionando la técnica del contrapunto y la armonía. La tesis la realizaría en un viaje musical por el Norte de África, Asia y la India, donde trabajaría con Ravi Shankar, quien le inculcaría la idea de que «la estructura rítmica es el principio único de la composición», lo que marcaría en Glass un estilo propio, que rápidamente fue catalogado por la prensa musical como «minimalismo»; aunque él siempre ha huido de este término, aduciendo que su música simplemente se sirve de estructuras repetitivas, lo cierto es que ha sido referencia de múltiples compositores como John Williams, Hans Zimmer, Michael Nyman, Wojceh Kilar, Alexandre Desplat, etc...

Ha trabajado con diferentes directores de cine como Martin Scorsese (Kundun), Paul Schrader (Mishima), John Irvin (The hamburger hill), Errol Morris (The thin blue line), Peter Weir (The Truman show)..., aunque su obra más reconocida sea la trilogía qatsi formada por las películas Koyaanisqatsi (1983), Powaqqatsi (1988) y Naqoyqatsi (2002), dirigidas por Godfrey Reggio, un director entonces novel. La palabra qatsi (‘vida’) pertenece a la lengua de los Hopi, una tribu que vive en la actualidad en el estado de Arizona (EE.UU.), y la trilogía aportó una novedosa forma de ver la «realidad» (o el conjunto de cosas tal como las ve el ser humano, diría Lacan) utilizando para ello técnicas de fotografía punteras en un flujo cautivador de imágenes.

La música más reciente de Glass podemos escucharla en The illusionist y Notes on a scandal.


Philip Glass


LA BANDA SONORA

La complejidad de la realización cinematográfica de la obra de Michael Cunningham, supuso un reto para Glass, por lo que se ayudó de extractos de obras anteriores como su ópera Satyagraha en el tema I´m going to make a cake y Metamorfosis dos del álbum Solo piano, en Escape!, además de incluir Tearing herself away de su álbum Glasswork. Para realizar la composición se ayudó de su colaborador habitual Michael Reisman al piano y de un cuarteto de cuerda (2 violines, viola, violoncelo y contrabajo) dirigido por Nick Ingman.

El dramatismo de las tres historias que se entrecruzan en la película gracias a la novela Mrs. Dalloway, de Virginia Woolf, se ve reflejado en la música de Glass que nos expresa perfectamente en cada escena el estado de ánimo de las tres protagonistas, además de personalizar el piano y el cuarteto de cuerdas para cada una de las historias.

El propio Glass resalta la importancia de la banda sonora al incluir tres de sus temas, The poets act, Morning passages y I´m going to make a cake, dentro de una pequeña colección representativa de toda su carrera musical, que se puede escuchar en su web www.phillipglass.com.

Stephen Daldry


LA PELÍCULA

Las horas (Stephen Daldry; 2002), traslada a la gran pantalla la novela homónima de Michael Cunningham, ganador del premio Pulitzer. Al igual que en Finding Neverland con J.M. Barrie, creador de Peter Pan, otra escritora como Virginia Woolf y su novela Mrs. Dalloway protagonizan un best seller literario que es trasladado al cine.

En Las horas, se desarrolla la vida de tres mujeres de distintas épocas en el día más importante de su vida, al igual que le sucede al personaje de la señora Dalloway, omnipresente en toda la película: La escritora Virginia Woolf, interpretada por Nicole Kidman; un ama de casa situada en los Estados Unidos tras la II Guerra Mundial, interpretada por Julianne Moore y una editora literaria de nuestros días, por Meryl Streep, son las tres protagonistas de la película, producción aparentemente destinada a los grandes premios —ganó el Oscar, en 2002— pero que, gracias a la sensibilidad de Daldry, refleja acertadamente el torturado mundo interior de Woolf, una de las más importantes escritoras inglesas del siglo XX.

Se nos permitirá pasar de puntillas sobre Cunningham (quien, sin duda, no se lo merece) para hablar de la autora de Mrs. Dalloway (quien, por cierto, estuvo tentada en titular la novela de la misma manera que la película), una obra reflexiva sobre la vida y su conclusión, la muerte. La infancia de Woolf, nacida en Londres en 1882, como la de Barrie, estuvo marcada por la tragedia. Hija de un sir y de una madre que provenía de familia de escritores, Virginia fue violada por un hermanastro lo que le produjo un trastorno bipolar de la personalidad que sufrió durante toda su vida. En marzo de 1941, angustiada por su enfermedad y el avance imparable de los nazis, se suicidó arrojándose al río Ouse (Condado de Sussex; Inglaterra), con los bolsillos llenos de piedras. Feminista, formó parte del llamado «Grupo de Bloomsbury», en donde se reunieron personas de la talla de E. M. Forster, Keynes, Bertrand Russell y Ludwig Wittgenstein, y la novela que nos ocupa, junto con Al faro y Las olas, rompieron el estilo novelístico inglés de entonces, con su cuidada técnica y la incorporación de figuras hasta entonces usadas sólo en la poesía.

El «flujo de la conciencia», técnica literaria introducida por la escritora y sufragista inglesa May Sinclair, y utilizada por Virginia Woolf en los monólogos que realiza con sus personajes, se da la mano —años después— con el minimalismo de Glass. La iteración, el latido constante y desprovisto de ornamentación de esta música refleja (o interpreta) como quizá ninguna otra la sucesión constante de los pensamientos, el flujo de sensaciones y percepciones cuyo conjunto denominamos los humanos «la conciencia». O lo que quizá es lo mismo: la vida...


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José Miguel Jiménez, coordina la sección de música de la Revista Almiar y Pedro M. Martínez es el director de dicha publicación.

Otros artículos de esta serie:
Finding Neverland l El último tango en París


*IMÁGENES ARTÍCULO (orden descendente): Philip Glass 003, By Pasquale Salerno (Flickr) [CC-BY-SA-2.0 (http://creativecommons.org/licenses/by-sa/2.0)], via Wikimedia Commons | Stephen Daldry (Berlin Film Festival 2009), By Siebbi (revised version of ipernity.com) [CC-BY-3.0 (http://creativecommons.org/licenses/by/3.0)], via Wikimedia Commons | Virginia Woolf by George Charles Beresford (1902), George Charles Beresford [Public domain], undefined