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La izquierda verde y
 alternativa


Intervención de José María Mendiluce
San Sebastián de Los Reyes (Madrid; ESPAÑA) / 19.05.2001

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Después de las elecciones generales del 12 de mayo de 2000, muchos progresistas nos hemos preguntado si la crisis de las actuales izquierdas, en la que estaban instaladas desde hacía mucho tiempo y que estalló de manera dramática en las pasadas elecciones generales podía resolverse sólo desde esas mismas organizaciones. O bien, si al mismo tiempo que su inevitable proceso de regeneración política, los progresistas deberíamos madurar hacia nuevas expresiones de izquierda que fueran capaces de conectar sociológica y culturalmente con un espacio emergente tan activo como disperso y que reclama, además de coraje a las actuales izquierdas, un nuevo ciclo de opinión y acción política.

 

LAS IZQUIERDAS CONSERVADORAS:
LA IZQUIERDA DERROTADA

 

El estilo conservador y sin pulsión de cambio en los discursos, organizaciones, estéticas y liderazgos que nunca consideran que su tiempo ya pasó, ha sido una de las principales causas de la abstención de millones de electores y de la falta de capacidad para atraer a los nuevos votantes.

Hay hambre de política, de otra política, de encontrar nuevas propuestas, que se expresa en una variopinta gama social y generacional de personas diversas, que se sienten progresistas y que no encuentran las repuestas que demandan en las actuales formaciones de la izquierda real, ni en sus discursos, ni en sus contenidos, ni en los rostros que encarnan las ofertas, en forma de listas cerradas. Pero que no se han pasado al PP ni a los nacionalistas.

Hay hartazgo de unas políticas, que se ha expresado en forma de masiva deserción hacia el refugio de la abstención y el voto en blanco: tres millones y medio, respectivamente, resultado de la insensatez más lamentable, disfrazada de sensatez en unos casos y de testimonio irrenunciable en otros. Millones de personas, ciudadanos que reclaman un cambio, que sí están interesados por lo público, aunque no tengan carné. Que están fuera porque no caben y rechazan la endogámica concepción de la política circunscrita a los socios y profesionales del asunto. Mucha gente honesta y defraudada que no podemos permitir que se contagie del desánimo y aburrimiento.

  

 LA IZQUIERDA PLURAL

 

Esta nueva sociedad en la que vivimos estimula una nueva izquierda sociológica muy diversa, transversal, diferenciada en sus expectativas y temáticas, compuesta de personas con un gran deseo de autonomía y de afirmación personal, de individuos no por ello individualistas, incapaces de ser sociales. Ni masas oprimidas, ni sálvese quien pueda. Una gran diversidad de expectativas e ilusiones a las que no se responde con cuatro consignas de andar por casa. Y un ansia de libertad. Sólo desde la pluralidad de la izquierda, de las izquierdas, será posible una nueva mayoría progresista. Y no se trata sólo de sumar siglas, sino sensibilidades, que son mucho más amplias que las siglas.

 

LA IZQUIERDA EMERGENTE

 

Hay otra izquierda. Liberal-libertaria (antiautoritaria), radicalmente democrática, transversal, ecológica de raíz, feminista por justicia e inteligencia, amante de la diversidad desde lo personal a lo social y político, y por tanto, abanderada en la dura lucha contra la discriminación, el racismo y la xenofobia, que entiende y utiliza las nuevas tecnologías de la comunicación,... profundamente universalista y al mismo tiempo, defensora de las identidades y su pluralidad, que quiere convertir la mundialización económica en una verdadera globalización de estrategias en la defensa de los humanos y el planeta, desde una solidaridad creativa, no caritativa.

 

LA IZQUIERDA ABIERTA

 

Que se articulará con profundos cambios organizativos con respecto al modelo de partidos que conocemos. Que rechazará los rituales y las liturgias que han anulado la pasión política suplantada por el ceremonial obsoleto y por los mecanismos de poder interno, piramidal y reaccionario. Una izquierda en red, que huye de los modelos controladores, homogenizadores, generadores de sumisión y aplauso congresual, de fidelidades de clan o familia, ausentes o increíbles las ideas y propuestas. Una izquierda de liderazgos compartidos, múltiples, intercambiables, con un estilo radicalmente diferente, que responda a esa pluralidad social de la nueva mayoría progresista a conquistar. Menos copyrights y más creatividad e ilusiones. Y con nuevos compromisos como el que ahora reitero y comparto. Nada de poses ni oportunismos. Todo de compromiso.

 

LA  IZQUIERDA NECESARIA

 

Porque una izquierda sin sueños es una mala derecha, una derecha con más conciencia. No basta con gestionar desde el posibilismo. Los tiempos requieren grandes proyectos de cambio que exigen contagiar ilusiones, devolver a los sueños el lugar perdido, sin lo cual cualquier  transformación seria, es utopía. Exigir lo necesario no es irresponsable, es la esencia de los progresistas, en batalla permanente con una concepción  de la gestión con manguitos, obediencia y resignación.

 

LA IZQUIERDA VERDE EUROPEA

 

A esta izquierda que emerge, y que también gobierna en Europa, queremos contribuir desde ésta nueva Federación, que tiene vocación de primer motor para trascender hacia algo más amplio.  

Una izquierda que se hará imprescindible para articular mayorías sociales y políticas progresistas. Es otra izquierda, que no está ni más a la izquierda ni más a la derecha que las actuales, sino delante, mirando de cara al futuro, con memoria pero sin vivir colgada de las nostalgias, ni atrapada en las glorias (ciertas o mitificadas) del pasado. Con vergüenza de muchas cosas que se han hecho (y se hacen) en su nombre.

Y ya ha empezado a caminar, dentro y fuera de los partidos, dentro y fuera del movimiento asociativo. Contra nadie y a favor de la vitalización del espacio progresista.


 

 

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José María Mendiluce, nació en 1951. En 1980 resulta designado como Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Refugiados (ACNUR), cargo que desempeñó durante catorce años. Los Balcanes (la mayor operación humanitaria de la O.N.U.), Angola, Nicaragua, Guatemala... son algunos de los países en donde desarrolló su labor, que le supuso el Premio por la Paz.
Escritor (Tiempo de Rebeldes; Pura vida...), reivindica con la fortaleza incansable del que cree en lo que dice su
«derecho a soñar, a soñar que estamos en un tiempo de rebeldes»; también Eurodiputado, se embarca ahora con todos sus bártulos en LOS VERDES - IZQUIERDA VERDE, una Federación de fuerzas políticas que aglutina a gentes que provienen de la izquierda tradicional y los movimientos ecologistas. El texto adjunto es un amplio resumen de su intervención en la constitución formal de esta Federación.

 

Fotografía de José María Mendiluce
remitida por él mismo para esta publicación.


 


 

 

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