ALMIAR

Margen Cero


n.º 16 - Segunda época
julio / septiembre de 2010



María Laura
García del Castaño

Traerte el corazón, quitar la piedra


Suena imposible
entrar en tu corazón con una vela encendida;
fotografiar el nombre en la mano incendiada;
devolver el día recorrido por mis pasos.

Es más fácil
oír llegar el rostro de mis anteriores vidas;
recorrer la casa de lo no permitido;
tejer una llave para abrir la piedra.


Pero tienes el silencio del que escupe un adentro;
y no puedo entrar en él
pese a haber tejido la llave,
pese a haber transitado la casa de lo no permitido.

Pese a la foto de la mano encendida,
al nombre tatuado recorrido por mis pasos,
a la sangre subterránea alzada en el tatuaje;
tras violentar la casa con la llave precisa,
y quitar la piedra con la mano quemada.

El ansia

Atreverse a mirar lo resistido,
este flagelo sin fin con quien se ama,
(a quien no se habla ni se ve pero se ama)
cuando las palabras se interrumpen
en sus espadas o vacíos, y vacían,
ha sido como instruir a la muerte a salir del camino,
(Aunque vuelva con otro gesto de payasa marchita
a tocarnos el ánimo),
Este tocarse el ánimo
para encontrar tus ojos, arriba,
ha sido como ayudar al ahogado a morir de sed
al fondo del río.
Sale de la boca a caminar lo que anida,
un nido de silbidos que acaricia el ahogado
o la mano de los estremecimientos que llega
hasta el ansia
sobre la cual besar envenenándose,
mientras enmudece el nido,
las espadas o vacíos hablan
del flagelo resistido
entre los que sin verse
ni hablarse
se aman.

I


Convertir una mano que cae
en alguien que se hunde.
Convertir la mano hundida
en guante, en pozo, en saco marchito
y de alguna forma morir.

Pero una vez luz,
una vez caída,
una vez muerte;
¿Dónde remontar el abismo?
¿Dónde retomar el hacia donde iba?
Cómo retornar la mano ya pozo,
ya marchita


II

No te sientes en la silla
Donde el poema desarmó sus pasos, volcó sus pedazos.

Escribe de pie,
tanto como él desordena la calma, o arma
sus valijas con los escombros que ve debajo de tus muebles,
lenguaje de la música que bebe restando.


III

¿Quién volvió del olvido con las manos vacías?

O acaso se trajo entre las ropas ese único recuerdo
que no prende fuego.

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Escucha estos otros poemas
en la voz de la autora:








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María Laura García del Castaño tiene cuatro libros publicados; Orquídeas, lágrimas y sangre (1996); He hablado con el olvido (1997); Desde mi alba (1998) y El grito (2004).

Colaboró en antologías. Tiene varios premios en poesía y cuento. Ha sido integrante del grupo «El caldero de los cuenteros», de la ciudad de Córdoba. Actualmente participa de «El andén de los juglares».

Web de la autora: La palabra sembrada
http://www.lapalabrasembrada.blogspot.com/)


- Ilustración poemas: Sombra del Eclipse anular, By Pablo Alberto Salguero Quiles (Own work) [GFDL (http://www.gnu.org/copyleft/fdl.html), CC-BY-SA-3.0 (http://creativecommons.org/licenses/by-sa/3.0/) or CC-BY-SA-2.5-2.0-1.0 (http://creativecommons.org/licenses/by-sa/2.5-2.0-1.0)], via Wikimedia Commons.

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Sumario del n.º 16 de Mar de Poesías:

Andrea Olson Antonio Romero Montilla Camilo Valverde Mudarra Claudia Bravo Martínez Ernesto Frattarola Alcaraz Gonzalo Salesky Harmonie Botella Ingrid Chicote José Garés Crespo José Manuel López Juan Carlos Vásquez Liobanis Rubio Ramírez María Laura García del Castaño Mariela Puzzo Omar Livano Óscar Marchesin Pavel Juárez Rubén Lapuente Rubén Romero Sánchez Soledad Sánchez Mulas Vanessa Navarro Reverte Víctor Corcoba Herrero



Archivo histórico de poemas en Margen Cero
Separata publicada en el n.º 54 (septiembre/octubre 2010)
Revista Almiar - ISSN 1695-4807 -
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