CYGNUS
Selección de poemas en prosa
por Vicente Luengo Moraga



Pantalasa

La tormenta en el océano es
consecuencia directa del oleaje y las
turbulencias del mar interior.
Cuando el mar interior está en
calma perfecta el océano se tiende
en toda su extensión, y hace
emerger ante ti el tridente y los
caballos.


Revelación del borracho

Algo se rompió al otro lado del seto,
muy cerca de la piscina. Mi
compañera se asustó y entró
desnuda en la casa. Yo me cubrí
como pude y caminé hacia la puerta
exterior del jardín gritando quién
anda por ahí. Y allí lo encontré.
Amparado por la oscuridad nos
había estado observando a través de
un hueco entre los cipreses hasta
que la botella se le escurrió de las
manos y se le hizo añicos. Estaba
alucinado, como si acabara de ver a
un fantasma o algo peor, y aún le
asomaba la verga al muy cerdo. Lo
zarandeé un poco. Me miró a los
ojos y pude ver que no era viejo,
aunque apestaba a alcohol y estaba
loco. Yo soy vosotros, me dijo. Le
respondí que se marchara de allí si
no quería tener problemas. Yo soy
vosotros, gritó amargamente esta
vez. Intenté empujarlo calle abajo
pero no se marchaba, se quedaba
parado, mirándose la chaqueta
mugrienta, como si algún borracho
se la hubiera cambiado la noche
anterior.

Retiro

A pesar de mis calcetines morados,
parejas jóvenes de todas las razas
pasean felices por el parque o en
barca al caer el sol sobre el lago
artificial. Al fondo el cielo se cubre
con el sonido hipnótico de los
tambores y yo le susurro a un león
que de no ser por mis malditos
calcetines este lugar sería un sueño
de perfección. El león me pide que
me los quite y vaya a
emborracharme con los hombres y
las mujeres de los tambores. Yo le
respondo que aunque lo deseo, no
puedo, pues he tenido problemas
con los tambores recientemente, y
dejarme ir con los hombres y las
mujeres del alcohol sería,
paradójicamente, un desastre para
mi rehabilitación y mi reinserción
social.

El niño anterior

Ardo en defensa de los justos, de los
que no pueden, de los machacados.
Sueño con ser el Che. Mas uno que
libera a los oprimidos sin derramar
la sangre y el fuego que se lleva sus
casas. Uno que empuña la pala en
busca de una raíz más profunda del
sufrimiento humano. Uno sin apego
por el fragor de la lucha, sin
obsesión por cavar hasta el centro
de la tierra. Un Che total, sin
personaje. Un Ernesto sin Acab. Sí,
sueño. Sueño y siento a mis
camaradas alrededor, codo con
codo, tan entregados a la causa y tan
despiertos como yo, hermanos de
sangre luminosa. Nosotros, que
emboscados en los arrabales de la
noche caíamos a cuchillo sobre
negros ejércitos, somos ahora la
guardia pretoriana de un niño
desnudo. El niño anterior que vive
dentro de asesinos y víctimas. El
que nos conquista a la luz de las
hogueras con el relato mágico de su
retorno al ministerio del sol para
instalar el clamor dorado. Sólo por
ti. Sólo por ti dejaremos nuestras
manos.

Despedida

El espejo de los andenes refleja una
multitud de piernas que se
apresuran. ¿Cuáles son las mías? En
el vagón una joven cree que me he
fijado en ella, aunque sólo miro mi
reflejo creciente en la ventana de su
espalda. Salgo del tren, suena el
silbato y la máquina comienza a
moverse hacia la siguiente estación.
Cada uno de los vagones quiere
llevarse mi imagen transparente en
sus ventanas repletas de hombres y
mujeres. Luego el tren coge
velocidad y desaparece en la
sombra, llevándoselo todo,
quedando el andén vacío.


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Vicente Luengo Moraga (Cuenca, 1974), vive en Madrid, donde trabaja en una compañía de Tecnologías de la Información. Ha publicado en formato digital el libro de guiones de cortometraje Luz de la pistola (2006). En 2008 fue finalista del III Encuentro profesional producción-guión de cortometraje de la Comunidad de Madrid con su guión Taxi al zen. Actualmente se han hecho lecturas de sus poemas en diversos programas de RNE (Radio Nacional de España). También se han reproducido sus poemas en revistas especializadas de ámbito nacional e internacional como Espéculo y Letralia. Recientemente ha publicado el sorprendente libro de poemas en prosa Cygnus (2010), al que pertenecen los aquí publicados.

Contactar con el autor: vicenteluengo[at]hotmail.com
Ilustración: Fotografía por Pedro M. Martínez ©


n.º 54 / septiembre-octubre 2010