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Carlos Miranda Passalacqua

Por todo lo gozado y por lo
por gozar

 

 

 

Instintivo probablemente,
desde Onán que se tiene registro;
cualquier lego es autosuficiente
de un placer rechazado por Cristo.

Quizá el método más antiguo
de todos los anticonceptivos,
porque más vale pájaro en mano
que procrear sin haberlo planeado.

Terror de las magdalenas
y de las señoritas que fuman,
al oficio más cosmopolita
ha hecho guerra y acaso gana.

Jamás contagia VIH sida,
jamás la amada se embaraza,
ni ocasiona los celos en vida
y menos resta los jorges de casa.

Manuelito, onanista, pajero,
volador de cometa, un asceta,
paja brava, pinga de acero.
Los que en monólogo se engríen.

Prescrita por sabios y eruditos,
recomendada al somnoliento,
métase usted dos al hilo
y sin puntilla caiga muerto.

Sólo ocúpate de que no seas visto
en el auto, en la escuela, en el baño,
en el cine, el parque, oficina,
disfrutar diez minutos y listo.

Cuando ya el movimiento te agote
y la sensación te resulte tediosa
no lo dudes, hazlo a mano cambiada,
os lo juro, sentiréis otra cosa.

El tierno púber lo experimenta,
juega y disfruta mas no se preocupa
del vicio al que está dando axioma,
que lo acompañará hasta la próxima.

El adolescente un poco más ducho
no para en la ducha con su mazorca
tal vez le recite, o le cante, o hable
y el hábito nunca muere en la horca.

Una salvación para los que no mojan,
adictivo en tímidos u homosexuales
¡ay de ellos si desconocieran tal rito!
como del proxeneta castrado expedito.

Dicen que más los profanos,
pero es pura mentira,
muchos machos se juntan
para una buena corrida.

Gana el que se venga más rápido
o aquel que llegue más lejos,
vacilón de gentlemen’s nigths
hasta cuando llegan a viejos.

Un insulto a la paja, las feas;
la belleza no es relativa,
el que imagina y pide poco
es a todas luces un loco.

Acompaña la pornografía
que sin pajeros no existiera,
es más rico en una corrida
ver en la web lo que quiera.

Fuera de casa guarda cuidado,
podrías cagarla, terminar manchado,
que jodido que llegando al clímax
salten los hijos grises disparados.

Pero en cama de noche
cuando se asoman las estrellas,
que risa ver la lluvia espesa
violenta y veloz hasta el techo.

Compruébese aquí la psicología:
si no piensas mientras la agitas
nunca la paras, menos te excitas.
Mano y mente, un solo hombre.

Es común y frecuente:
«Juro que nunca lo he hecho»,
lo niegan cínicamente:
«Me he estado rascando el pecho».

En su frente el estigma «jeropa»,
en el bolsillo arrugada la última
impudorosa y no menos fogosa
página de la Caretas.

Cuando ya el dolor las remata
a las recién sacaditas de pito,
caballero, use la empatía
déjela, mastúrbese un ratito.

Te provoca, la frotas por fuera,
sabes sólo de ciento volando,
cierras los ojos, tragas saliva,
agitas, aguantas, exhalas y gritas.


Y qué delicioso que fuera
imaginar a una mano ajena,
empero más solo que plutón,
inverosímil resulta la idea.

Con años aprendieron a estimarse
y a extrañarse, al compartir mucho,
la diestra y el fiel compañero
que anduvieron desde pequeños.

Pero todo exceso es pernicioso,
incluida la lasciva lujuriosa,
es menester controlar arrebatos
para la afrenta evitar del galeno.

Que te crece la mano, que te salen pelos,
que te vuelves loco, que te quedas ciego
y demás embustes blasfeman tu nombre
mientras los mendaces engendran miedo.

Total desvarío el de un anciano
que sin más reparo fue a la farmacia
a por un viagra para terminar en manos
aquello soñado que añoraba a diario.

No puedo dar fe, pero he oído,
el más narcisista, efervescente,
su habitación guarda sigilo,
prefiere al coito la prisa ardiente.

Ningún hombre queda exento,
es la ley de la gravedad,
si Jesús fue hombre y tuvo sexo,
de una erección surgió un juego.

No quiero condenarme al averno,
menos pienso tener callos,
no deseo volverme precoz,
menos puedo dejarlo de lado.

A la prima, a la modelo, a la vecina,
a la profesora, a la vendedora,
a la ex, a la actual, a la trampa;
infalible para comerse a cualquiera.

Pueden pasar veinte años,
relaciones, aventuras,
siempre vuelve el hijo pródigo
al hedonismo de su bravura.

Matar los tiempos aburridos
porque solos nos vamos del mundo,
cuando solo o deprimido,
egocéntrico, en crisis, profundo.



Que el que no se haya masturbado
tres veces en un día
tire la primera piedra,
huirán todos de por vida.

En estos momentos mientras escribo,
cuando lo lean, piensen, comenten,
alguien en el mundo se autocomplace,
alguno muere y quizá otro nace.

Concluidas casi estas líneas
que a más de uno llevaron de a pocos
a sobarse los genitales,
«jalarse la tripa» o chorrear mocos.

Sin tal extremidad desgraciado fuera,
me ajusto los machos y como mexicano
finalmente, explicito mi reverencia,
te musito al oído: ¡gracias mano!

 


 

 

© Grupo Suicidas (2010)
Ilustraciones: Fotografías por Pedro M. Martínez ©