Diario de un viajero
por

Víctor López Pérez-Fajardo



Luang Prabang
(Laos)

25.11.2005

A las 5,30 de la mañana y una hora antes de lo normal en este viaje, me levanto, aunque he dormido mal y escuchado todos los gallos del mundo, me siento bien.

Ayer tarde, hicimos Internet y recibí mails de Pablo, Jorge y un alpinista catalán preguntando por el Ruwenzori, contesté todos. Piña en la habitación, café y croissant a la vuelta de la esquina, servidos por chiquitas somnolientas pero amables, sabaa di ('hola') sabaa di.

A las 7,30 estamos cogiendo sitio en la barcaza (slow boat) del embarcadero cercano. Compro baguetes y queso la vache qui rie, la embarcación se llena hasta los topes de viajeros y hasta las 9 h., una más tarde, no salimos.

Mientras escribo estas letras pasamos la boca de la Pak Ou Cave, se vislumbran los budas desde el río, bonitas fotos e inmenso paisaje, las montañas boscosas se ciernen sobre nosotros, la pequeña sensación de frío se desvanece como la niebla que nos inunda al hacer el sol acto de presencia.

A partir de un poco mas de Pak Ou, el río, de dirección norte gira a Oeste, incluso Suroeste. Las horas pasan entre miradas al paisaje y la lectura de El Clan del Oso Cavernario, de Jean M. Auel, mezcladas las historias de la supervivencia del clan y los recuerdos de tantos lugares y vivencias que he tenido la suerte de tener. Los limos profundos crean depósitos aterrazados de arenas blancas como playas del Caribe. Los poblados de bambú y madera vigilantes constantes de este río de la vida, se suceden cada cierto espacio y navegantes y pescadores se cruzan con nosotros, algunos con lanchas de alta velocidad que pasan con su ruido ensordecedor, bram, bram, bram, bramm, multiplicado por las ondas acuáticas.



Los búfalos de agua de enormes cornamentas refrescándose o pastando en las orillas y siempre omnipresente la vegetación selvática cubriendo las montañas.

El agua ocre más teñida que he conocido en los grandes ríos, se va tamizando con las luces de la tarde, el trasiego en la gran barca es constante hacia la popa donde estamos y más allá el tigre y la casita a bordo.

Cansados y ya de noche, llegamos pasadas las 6 de la tarde a Pak Beng, lugar obligatorio en esta remontada del Mekong por Laos hacia Tailandia.

Pillamos Guesthouse de supervivencia y tras recorrer la única calle del poblado, cenamos en uno de los varios restaurantes. Dormir con el mosquitero velando nuestro sueño.

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Tigre: W.C.
Pillamos: Cogemos

CONTACTAR CON EL AUTOR: vlopezfajardo[at]hotmail.com

Fotografías: Víctor López Pérez-Fajardo © Derechos reservados
Revista Almiar (Madrid, España) / n.º 37 / enero 2008
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