Diario de un viajero
por

Víctor López Pérez-Fajardo


Mongolia





02.08.2007


Nuestro 14 día de jeep y 19 desde que salimos de Madrid.

Hemos recorrido mas de 2.500 Kms. de pistas hasta ahora, fundamentalmente del Gobi que ocupa un tercio de este inabarcable país de 1.500.000 de kilómetros cuadrados y nos dirigimos hacia el extremo oeste de este segundo desierto del mundo en extensión.

El G.P.S. hoy va a ser de gran utilidad para definir caminos, pues vamos por rutas desconocidas para Gamba, nuestro conductor, que nunca ha llegado hasta este área. Dura la ruta, batidora constante, dentro de nuestro vehículo ruso, el Gorbi le llama Fidel, consistente y fiable por estos lares. Gran belleza paisajista. Hay un gran tramo en el que se pica el driver con dos vehículos Land Cruiser, los únicos que hemos visto hoy y a una velocidad de 100 o más por hora me temo que si tuviéramos un accidente sería nefasto. Paramos más adelante para ayudar a una furgoneta con problemas y la mujer del conductor nos ofrece comida (nunca falla la hospitalidad mongola). En Tumen, pequeño asentamiento a 80 Km. de Altai desde donde venimos, se quedan los vehículos en los que iban guiris, nosotros continuamos y como a 60 Km. de Tonhil nuestro destino final, avistamos escondida tras una cordillera una mancha blanca, a nuestro oeste y un poco al norte. Es la primera visión del Sutai Uul nuestro objetivo elegido casi a ciegas, sin ninguna idea clara con anterioridad, ni foto que nos hubiera mostrado cómo era. Es fantástico el contraste con el desierto, es lo más Ojos del Salado que pudiéramos pensar, salvando la altitud, claro está.. Nos dirigimos ya claramente en su búsqueda atravesando unos cañones de bella estructura y colores y formas extraordinarios. A 18 Km. de Tonhil hay una puerta con una señal lateral que marca la distancia y en ella dos pinturas, una del propio Sutai. Creo que es la tercera señal que hemos visto en todo el país. Llegamos y nos alojamos en el restaurante local de esta pequeña población, habitación de aquesta manera pero estamos cómodos. En la comida la gente como siempre amable, fotos a la familia. Les dejamos después preparando el Buuz (carne envuelta en pasta) para la cena. Organizar el equipo para mañana, crampones, piolet, pantalones North Face, guetres, de todo. Nos acostamos a las 8,30 pues debemos levantarnos a las 5 h.

03-8-2007

Cuánto tiempo sin oír el Himno de Riego como despertador que lleva Fidel, en nuestra travesía de los Pirineos del año pasado se nos hizo tan, tan familiar.

A las 5 h. estamos de pie, se acabó nuestra fruta fresca, piña en almíbar, té y galletas locales, hoy es el ecuador del viaje y vamos a ir al lugar más lejano. Nuestro guía local, de 73 años, ya viene de camino según vamos a buscarle con el jeep, ha sido puntual son las 6 h., ayer apalabramos con él por 10.000 tögrög, tardaremos hora y media en alcanzar la base del Sutai, la ruta mañanera cargada de nubes que empiezan a descargar, tomamos unas fotos de la montaña con la cumbre todavía despejada, los espacios como siempre, inmensos, como timanfayas gigantescos con sus formaciones de colores rojos y tierras vivos. El guía nos desvía un poco a una ger para dejar algo. La pista está en buenas condiciones, aunque es imprescindible ir con él, pues hay varias pistas. Debemos superar varios cordones de montañas más bajas, al fin todo el Sutai a la vista, el río de por medio, lo remontamos todo lo posible por terreno pedregoso y allí se queda el jeep, Gamba y el guía del camino. El tiempo horrible, lluvia y todo tapado, decidimos subir de todas formas, cruzamos el río y cogemos un cordón que sobresale, arriba a la izquierda una lengua de hielo. Hemos arrancado a 3.155 de altitud, así que debemos superar 1.050 de desnivel. Voy un poco lento pues no respiro con profundidad, pedrera descompuesta de pizarra, escurridiza por la lluvia, pero avanzamos a ritmo constante, ya no se ve casi el valle cubierto de niebla. Pocas fotos. Al fin llegamos al hielo a 4.009 m. de altitud, durísimo éste, qué bien los crampones nuevos y el piolet, se supone que debemos superar sólo 81 m. de desnivel pero se convierten en más del doble pues el G.P.S. da en cumbre 4.201 m., 111 más que la altitud que marcan los mapas. No se ve un pimiento, nieva intensamente y calcula Fidel -8º C, la verdad es que tengo la cara helada, pero estamos en la cumbre más alta del desierto del Gobi, qué ironía. Fotos de la banderita nacional mongola con UB. Guesthouse (favor que les hacemos a esta gente, que se ha portado bien con nosotros) y bajar. Esto lo hacemos rápido por el hielo, fuera crampones y la pedrera constante hasta el valle. Nos prevenimos contra los perros de la ger cercana a donde distinguimos el jeep, seguro que nuestros amigos han buscando allí refugio, pero la sangre no llega al río. Salen Gamba y el abuelete guía a recibirnos.

Nos dan hospitalidad en la ger, nos ofrecen leche de yak caliente y tarag (yogur exquisito), pan frito, intercambiamos regalos, nosotros damos tabaco y barritas de muesli, al menos cinco niñas de coloretes en las mejillas, un abuelo, la pareja, todo está limpio y cálido, hacemos fotos que les entusiasman y pasamos un tiempo agradable. Regresamos. Ba-yar-tai (‘adiós’) desde la puerta de la señora y la niña bajo la lluvia. El camino se hace un tanto duro pero bello, paramos de nuevo en la ger de la mañana, son familia de nuestro guía, nos invitan, pero queremos llegar a nuestro espeso, sin dejar de ser nuestro, nido actual. Organizar, secar todo, ensalada de zanahoria y atún, tarag que nos preparó en una botella de plástico del agua, cortada y ensamblada de nuevo la amable mujer nómada. Tonhil está a 2.218 m. de altitud y hay un lago cercano del mismo nombre. Es nuestra civilización. Nuestro guía abuelete nos regala una botella de vodka.


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Ger = Vivienda nómada

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Fotografías: Víctor López Pérez-Fajardo © Derechos reservados
Revista Almiar (Madrid, España) / n.º 37 / enero 2008
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