Diario de un viajero
por

Víctor López Pérez-Fajardo


SAMOA

12.05.2004

Despertar, yoga, ducha, desayuno, magnificas rutinas que me dan energía y alegría, me han picado algunos mosquitos, todavía no debe de hacer efecto la prevención con la vitamina B complex. Hay un viajero noruego en el jardín hablando con Pedro el australiano que habla español que conocí ayer, charlamos. Preparo todo y dejo parte del equipaje aquí, voy a la estación de buses al lado del Maketi Fou y tomo el bus de Multifanua, al pasar por el motel le pido al conductor que pare y voy a por el equipaje, increíble cómo se enrollan, ¿no?, creía que iba a coger el ferry de las 12 h. y al llegar a las 10,30, me dicen que hay uno ahora mismo. ¡Que suerte! El ferry es pequeño, pero la travesía es grande, no por la distancia (hora y media), sino que la siento grandiosa. Al dejar Upolu, se ve la isla bellísima con sus montañas verdes ornadas de nubes. Hago fotos a los niños, la gente, nadie se molesta. Al otro lado Savai’i, la mar se perla un poco casi llegando. Esta es la otra isla de Samoa, donde apenas hace unos años se ha construido una carretera que la circunda, llegamos a su extremo sureste y pretendo llegar a su extremo noroeste, a la península de Falealupo, al Cabo Mulinuu, ultimo lugar del mundo donde se pone el sol, mas allá (la date line con su cambio de fecha), primero llego a Saleloaga muy cerquita donde debo esperar otro bus para mi destino, visito el pequeño mercado y sobre todo el lugar de la ceremonia del Ava como aquí se dice o Kava (como en todo el Pacífico), parece más auténtico que los que vi en Fidji, dos corros de gente, como un poco flipados, pero todo muy relajado. Compro magdalenas caseras con sabor un poco a sebo, regreso al muelle y al fin a la 1,30 salimos. Pensaba que iríamos por la costa oeste y no es así, lo hacemos por la costa este y el recorrido es de tal belleza, vegetación constante salpicada de playas de harina, flores de fuertes colores, una fragancia continua, como a dama de noche o jazmín, que embriaga. Los asientos del bus eso sí, de madera duros como piedras. Iremos pasando lugares Faga, Saipipi, Pu’a’pua, más tarde el campo de lava de las erupciones de 1905-1911 y el tiempo pasa como un soplo admirando esta isla tan bella donde la auténtica Polinesia permanece, Sasina y Letui Area de Conservación, llegamos a Aopo, lugar donde tendré que regresar para subir el Silisili que con sus 1.858 m. es el monte mas alto de la isla. La gente con su forma más tradicional samoana de vestir, camisas floreadas de fuertes colores y lavalavas. He recordado que vi en Apia el primer Fa’afatine (hombre que opta por vestir y ser como mujer), la palabra en sí misma significa ‘como una mujer’. Me dice un samoano de la Samoa Americana que está aquí de paso que el bus me deja en la carretera en Falealupo-Uta que hasta aquí vale 20 talas y si quiero llegar a mi destino hay un buen rodeo y vale 10 más. Voy agotado, me suena mal, pero trago, me dejan en Tanumatiu Beach Fales. Un calor duro, tres fales (casas tradicionales sin paredes) y nada más, eso sí, una playa virgen. Se acerca un hombre, Joseph, el propietario, le cuento lo de los 30 y of course, me han tangado. Me reboto un poquitín, vamos a su casa cercana, me presenta a Lolamanai, su mujer y su hijo Stevenson. El lugar es un jardín natural, con la roca volcánica negra en contraste con tal diversidad de plantas, hibiscus, frangipani y flores del ginger. Mientras vamos por el camino de tierra hasta la tienda para comprar agua a 10 min. (la dueña está sopa), el sol te aploma. Al regreso tengo instalada la colchoneta y el mosquitero, el suelo cubierto de alfombras vegetales. Cerca de la casa me ducho a cacitos, pero qué reconfortante.

Me traen la cena y un candil, mientras acabo con el pollo guisado con arroz, otro hijo mayor junto al pequeño Stevenson me cantan dulces canciones. Me instalo bajo el mosquitero y la temperatura va cediendo, sobre mí, un manto de estrellas en esta playa solitaria donde ya hoy en el mundo se ha puesto el sol. Avanzada la noche deberé arroparme con dos sábanas.


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- Ceremonia del Ava o Kava: Bebida derivada de la raíz de la pimienta. Es una ceremonia, ritual que precede cada matai o reunión gubernamental o que se realiza en la vida cotidiana, teniendo asimismo su lugar especifico en cualquier mercado.
- Tala samoano o dólar es la moneda local
- Tangado: engañado
- Reboto: enfado
- Sopa: dormida
- Lavalava: pareo


CONTACTAR CON EL AUTOR: vlopezfajardo[at]hotmail.com

Fotografías: Víctor López Pérez-Fajardo © Derechos reservados
Revista Almiar (Madrid, España) / n.º 37 / enero 2008
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