Diario de un viajero
por

Víctor López Pérez-Fajardo

MT. STANLEY - RUWENZORI
(UGANDA)


Ascensión al MARGHERITA PEAK (5.109 m)


22.01.2002

A las 6 h. arriba, afuera del dulce saco. No hay desayuno caliente pues es imposible que hierva el agua con el carbón que usamos como combustible, así que barritas energéticas y a por la cumbre, es el quinto día de ascensión. Primero roca, el camino y los hitos se distinguen bien, apago la linterna frontal y poco a poco, cogiendo el ritmo, vamos a por el glaciar.

Nos ponemos los crampones y le entramos, nos hemos encordado con mi cordino ligero. El hielo es consistente, con mucha rugosidad y grandes zonas teñidas de negro, producto de las grandes quemas en las praderas de las zonas bajas. Ascendemos sin mayor dificultad que la altitud que vamos tomando. Me tengo que colocar los crampones pues se han salido, también le pasa a Nzalha mi guía de la tribu de los Bakonjo. Subimos hasta el Gran Plató, la niebla es densa y no se ve ni para cantar. Algunas huellas que más tarde se pierden, una banderola roja; atravesamos el plató y descendemos un tanto hasta una zona rocosa, aquí mi compañero duda con la niebla, no controla bien.

—What happen man? Are we lossing?

—Yes, maybe.

Se le salen los crampones, se saca los guantes y después no se los puede poner pues son pequeños. Le ayudo. Ascendemos de nuevo al plató, la verdad no se ve nada.

En un momento me dice de bajar. Pero me debe de ver de que no.

—Do you know where we are?

—No.

Así vueltas y vueltas, creo que llevamos como tres horas. Cuando ya pensaba que no había solución, abre un poco la niebla, lo suficiente para posicionarnos. Regresamos a donde dudó la primera vez y por allí bajamos hasta tomar el glaciar Margarita a la izquierda y comenzar a ascenderlo. Filmo y hago fotos, la niebla va y viene en minutos.

La progresión es lenta pero vamos y vamos hasta llegar al último tramo rocoso que nos lleva a la cumbre, me lo doy de primero pues en roca se ve que no va bien. Que suerte, abre y puedo filmar y fotografiar todo, justo enfrente el Alexandra y siguiendo la cuerda un poco el Albert, al Este cercano el Speke imponente con su glaciar. Tengo un accidente con la cámara de fotos al rebobinar, la abro e imagino que perderé la mitad, pero lo demás magnífico. Una galleta y muesli, bajamos. Lunae Montes (Montañas de la Luna) descritas por Ptolomeo, otro sueño más realizado. Sólo un paso un poco rarito y de nuevo en el glaciar, ahora sí sin problemas descendemos el camino andado y hasta Elena Hut de nuevo.

Hemos tardado siete horas (perdida incluida). Me meto en el saco dos horitas mientras cae una de perdigones blancos de miedo que pinta todo del mismo color. En la tarde, a las 4, salimos hacia Kitandara, descendiendo con dificultad las rocas teñidas de blanco, con las botas de goma y los guetres, bajando y bajando hacia ese inmenso valle, con la belleza de los grandes senecios adornando nuestro camino, fotos y cámara cada espacio de tiempo. Se ve el valle y un lago, me dice el gúia que es el segundo lago. Vegetación, barro, grandiosidad, cansancio, son los recuerdos y la cumbre conseguida. Justo en dos horas llegamos a Kitandara Hut, en el lago del mismo nombre, un lugar bucólico, con vistas al Stanley con su Elena Hut en la base desde el que hemos venido. Me queda poca comida, tengo un poco de acidez y me organizo lo mejor posible. A las 8 h al saco, las piernas cansadas y cuesta dormir; de nuevo sueños extraños que desasosiegan un tanto.


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