En el camino
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NENA DACONTE

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Los pequeños objetivos
de Mai Meneses y Kim Fanlo











































































Uno podría preguntarse: si Mai Meneses pone el reclamo comercial, compone las canciones y las canta, ¿qué hace exactamente Kim Fanlo en Nena Daconte?

La respuesta es sencilla: ser abrumadoramente encantador, aportar sentido común, sonreír en modo «repeat», decir cosas como que su disco favorito es OK Computer, de Radiohead o que el mejor programa de la televisión es La Hora Chanante. Comprenderán que eso basta para tenerme ganado.

Pero ser encantador y con sentido común y repetir muchas veces «menos es más» no valdría de nada si detrás no hubiera un talento enorme como el de Mai y un montón de frases geniales que aparecen por cada rincón de «He perdido los zapatos», su primer disco. «Si hay buena madera, es muy fácil ser carpintero», admite el propio Kim, encargado de los arreglos y la producción.

Su unión viene de lejos. Tres años, exactamente. Mai salía de aquel estrépito descomunal de gorgoritos que era «Operación Triunfo 2» y Kim formaba parte del equipo de músicos que acompañó a los chicos en la gira de 2003. «Me sentía como una observadora privilegiada. La verdad es que me lo pasé muy bien, pero no tenía la sensación de que aquello me estuviera pasando a mí, era más como si yo fuera la telonera. De hecho, pasaba más tiempo con los músicos...».

Mai se tensa al hablar de su pasado en OT y es normal. Quiere hablar de su presente. Tampoco es que se avergüence ni pida perdón, podría hacer suya aquella fantástica expresión de Christina Rosenvinge: «Cuando hablan de mi pasado parece que hubiera sido asistente del doctor Menguele». Operación Triunfo no es un ogro con siete cabezas. Por algún sitio hay que empezar. En eso consiste.

Y ahí, empezando, es donde Kim y Mai se conocen y, según me cuentan en una aclimatada sala de la discográfica Universal —he llegado quince minutos tarde y vamos contrarreloj—, se dan cuenta de todas las coincidencias que les unen. «Entendíamos la música de la misma manera. No hacen falta gorgoritos ni solos para llegar a la gente. La sencillez, lo mínimo puede valer para contar algo muy grande».

En ese sentido, Nena Daconte es un grupo «conceptual» y ese concepto se reduce a una frase, «Menos es más»: si la melodía es buena, dejemos que suene, si la voz es bonita, dejemos que se oiga. «La esencia no se maquilla», dice Mai. La música, tampoco. Su primer disco no deja fisuras: apenas 37 minutos de duración y eso que el single «Idiota» aparece en dos versiones distintas.

«Si una canción dice todo en tres minutos, ¿para qué seguir?», apunta Kim. «Los discos de los 60 o los 70 duraban más o menos lo mismo». «Por ejemplo, los de Los Ramones», apunta Mai y resulta delicioso pensar en esta chica de voz suave y sonrisa exquisita escuchando a Joey Ramone y los suyos.

Su compromiso consiste en no complicar las cosas. Ni siquiera pensar en ventas o en influencias.

Por el árido camino de la autoedición

De hecho, Nena Daconte es un grupo hecho a sí mismo. Sí, ahora Universal y promoción y FNAC y llenos absolutos y lista de la AFYVE y Carlos Jean remezclando el single, pero antes... Antes, los conciertos por los «circuitos» madrileños y barceloneses: «—Me quedo con Barcelona», dice Mai; «me quedo con Madrid», dice Kim, pese a que cada uno nació en la ciudad contraria—, las maquetas, la decisión de crear un propio sello —Daconte Records— y editar el disco tal y como está ahora.

Antes, un concierto en la Sala El Sol en el que los directivos de Universal se decidieron a apostar por ellos: «Respetaron el disco tal y como estaba editado. De hecho, había funcionado bastante bien: la primera edición se agotó por completo. Obviamente, les dijimos que sí». Por respetar, respetaron incluso la portada: ellos dos atados y un montón de galgos alrededor.

«Los galgos simbolizan el afán por la velocidad y la competitividad. A los galgos se les cría sólo para ganar carreras. Si no ganan, les matan o les dejan de prestar atención. En la música pasa algo parecido: si no vendes, adiós. No se respeta al artista como tal». Sin embargo, Universal y promoción y entrevistas en los 40 Principales. «Queremos llegar al mayor número de gente posible pero a nuestra manera, con nuestro estilo».

Bien, ¿y si eso no fuera siempre así?, ¿y si la suerte no estuviera siempre de cara y empezaran las imposiciones? Mai tiene que saber de qué hablo y por eso su seguridad resulta pasmosa: «Personalmente, no vendería nunca mi alma y, musicalmente, no dejaría que nadie decidiera por mí. Puedo escuchar y aprender, pero la decisión tiene que depender de que a mí me guste el resultado».

¿Y Kim? Al fin y al cabo, para él todo esto es nuevo. Ha sido músico y productor, lo que implica estar siempre «del otro lado». Ahora da la cara y ahora las preguntas se las hacen a él y ahora el éxito puede ser un caramelo muy goloso. «No noto demasiada diferencia», asegura, «quizás la promoción, pero la prensa se está portando bien conmigo...», sonríe, «... tengo la misma sensación de aportar algo y no me planteo ningún futuro, sólo el día a día y ya veremos. Tengo una mentalidad bastante abierta pero desde luego que nunca haría algo que me disgustara como productor. Ese es el único límite: mi propio gusto».

Efectivamente, Nena Daconte es un grupo de sentido común. De un sentido común y un realismo en ocasiones escalofriante. Con un punto de tristeza, incluso, empezando por la elección del nombre: «Nena Daconte es el protagonista de un relato de Gabriel García Márquez —El rastro de tu sangre en la nieve—. Es un relato triste pero a la vez esperanzador. Nosotros preferimos verlo por ese lado: todo en esta vida puede pasar, lo bueno y lo malo. Tiene un claro componente trágico, un personaje en manos del destino. El arte tiene algo de trágico también, una manera de quitarnos de encima la losa de la vida».

La promesa de un eterno presente

Que no piensen en el futuro, que se nieguen a planear nuevos discos o giras, como si fueran los propios discos o las giras los que fueran a aparecer en algún lugar del camino, no impide una satisfacción lógica con lo que está pasando ahora mismo: «Cada vez viene más gente a los conciertos de promoción, gente muy distinta, que va cambiando de día en día. Parece que nos están devolviendo el esfuerzo de todos estos años».

Es cierto. El lunes antes de hacer esta entrevista, Kim y Mai tocaban en la FNAC Callao. El concierto estaba programado a las 19,00 h. A las 18,45, la cola daba la vuelta a la esquina. Me tocó la última fila y desistí. A la salida, un ajedrecista jamaicano, con rastas, gafas y un equipo de sonido a todo volumen retaba a los viandantes a partidas rápidas de tres minutos. Cuando alguien se atrevía, el campeón —se autoproclamaba en carteles gigantes «el número uno de Jamaica»— aplaudía a su rival. Cuando la partida acababa —hubiera ganado o perdido— aplaudía también.

Hacerlo fácil. Sencillo. Sin estridencias. No hay movimiento que se pueda pensar durante 15 minutos que no esté claro en 10 segundos. No es necesario inventar nada. «No nos gusta que nos comparen, pero si tuviéramos que buscar un referente, sería algo parecido a Jorge Drexler: parece que no hace nada nuevo pero lo hace todo bien».

No hay que inventar, pero tampoco acomodarse. Su primer single, Idiota —los dos están enamorados de esta canción— empieza con una inquietante repetición de una sola nota. Desasosegante. No es precisamente una invitación comercial. Entre sus artistas favoritos están Elvis Costello o Christina Rosenvinge y eso es una garantía de que no piensan quedarse en una foto.

Que no quieran correr no quiere decir que no puedan. Que no sean galgos no quiere decir que no puedan ser los más rápidos. Que no vayan a competir no quiere decir que no acaben ganando. Hablamos de una chica que oye a los Ramones, que creció con Led Zeppelin pero cuyo libro favorito es El Principito. Hablamos de un chico que recuerda haber escuchado mil veces Blood, sugar, sex, magic, de los Red Hot Chili Peppers, pero escoge God only knows, de los Beach Boys, como la mejor canción de la historia.

No tienen metas así que no tienen prisa por cruzarlas, sólo es eso. «Lo bonito del futuro es que te sorprenda», concluye Kim, diez minutos después del tiempo que había fijado la discográfica para la entrevista.


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Entrevista por Guillermo Ortiz López
Fotografías originales publicadas en la página web de Nena Daconte: http://www.nenadaconte.com/
(Reproducción autorizada para esta entrevista) © 2006
Web de Guillermo Ortiz: http://www.guilleortiz.com/

 

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